PREÁMBULO

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cropped-globo.jpg                                            Este Centro  Cultural Francisco  Henríquez

Este  peqjueño  planeta  / que  nos   resulta  tan alto  / no  está  aquí  para de un salto/ cruzarlo  en una cometa./ Es el hogar  del  poeta / donde cura sus fatigas,/ y crecen trigos  y  ortigas  /  mientras  de  sus  altos  puntos  /  Dios  nos  mira  como  asuntos  /  propios  para  las  hormigas .

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Mi_Carta_Lírica_al día_Miami

Bohío cubano.

Director: Francisco Henríquez

Un bohío es un montón
de elementos de la palma
que parece tener alma,
 mente, vista y corazón.
Cuando lo azota un ciclón
me duele como algo mío,
porque a la orilla del río
 cobija el mejor guateque
ya se llame bajareque,
choza, cabaña o bohío.

 NO ME SIGAN

No me sigan, por dios, nadie me siga:
Yo beberé la copa hasta las heces.
¡La he bebido en mi noche tantas veces
Sin el consuelo de una voz amiga!

Tuve el alma radiante de la espiga
Y me rendí a los hombres más soeces.
Ay, secreto enemigo, cómo creces
En este oscuro viento que me hostiga.

“El mundo es mi prisión”, dijo un poeta.
Me pides que me rinda y me someta
Y piensas tú, infeliz, que me conoces.

No soy de aquí; me voy con mi tormento.
Yo forjé mi destino; y no lo siento.
Persigo otras victorias y otras voces.

Antonio Romero Márquez, España
De su cuaderno “Raíz y Vuelo”
(Ateneo de Málaga)

A NICOLÁS DEL HIERRO*

Sobre los mares de la paz humana
 navega tu conciencia a sotavento. 
Corren olas de vida al son del viento...
 y el sol dona su luz a la mañana.

A lo lejos repica una campana. 
Un camino se abre en un momento. 
Expande un ruiseñor trinos y aliento 
al compás de tu lírica fontana.

El fulgor de tu verbo... al infinito 
me hermana, y en mi sangre queda escrito 
el verso de tu huella soleada.

Ahora, que ya domino los inviernos,
 mi voz acude presta a la alborada 
que tus jardines crean de la nada.

CARLOS BENÍTEZ VILLODRES

(Del libro SIMEPRE EN VUELO.
 Edita: Área de Cultura del Excmo.
Ayuntamiento de Málaga, 2005SNUDO FRENTE AL ÁNGEL

No era tiempo de asombros, de repente
tu mano se juntó a la mano mía,
y sin querer mi ocaso se vestía
de overoles de música en la frente.

De pronto el agua como si era puente,
de pronto el puente como si alegría,
y una guitarra tonta al mediodía
rasguñando las cuerdas del poniente.

Un pájaro tu risa. Tu manera
de tenderte a mi sombra y mi palmera
cuando a mi hielo tu fulgor vencía.

Tu recuerdo en la puerta del olvido
y este enjambre de sueños sin sentido
me desnudan la carne todavía.

Rodrigo Pesántez Rodas, Ecuador
“Premio José Vasconcelos”,  1996

EL LABRADOR

Despierta con el alba; se despierta
con el canto del gallo, cuando el viento
todavía es un ay del firmamento
tachonado de estrellas. En la incierta

mañana, casi bruna, pone alerta
el debe y el haber de su elemento:
su lucha, su trabajo, su contento,
su derrota quizá, y acaso cierta.

Pero la luz le pone a contracanto
un reflejo de amor desde su altura,
un vino desgarrado por su empeño.

Y el hombre, medio iluso y medio santo,
a corazón abierto, a sangre pura,
se embriaga en la esperanza de su sueño.

Nicolás del Hierro, España

EN UN TREN DEL RECUERDO

Estas calles heridas de palomas
con silencios más grandes que los gritos,
son oscuras nostalgias de granitos
desnudas por el tiempo y sus maromas.

Estas calles sin puntos y sin comas
ocultan caras de trenzados mitos
en los roncos diluvios infinitos
que nos ladran en todos los idiomas.

Y en la espera que el sol se me desborde
en estas calles donde el alma llueve,
de Serrat, voy fumando algún acorde

en los ojos cansados de esta nieve
donde suda la luz por cada borde
en un tren del recuerdo de las nueve.

Jesús Álvarez Pedraza, EUA-Cuba

HERMANO:

Démosle a este mensaje una mirada
los que creemos que valemos tanto,
los que miramos desde arriba el llanto
de una pobre niñez desamparada,

o de una adolescencia embarazada,
presa de soledad y desencanto,
cuando en verdad, en medio del quebranto
que hay en el mundo, no valemos nada…

No nos creamos grandes… muy diverso
será nuestro pensar cuando miremos
en dónde estamos en el universo…

En verdad, somos chicos, mas tenemos
amor y fe, que puso en estos versos
y en nuestras manos Dios, como dos remos,

¡para vencer los vientos más perversos!

Orlando Tijerino M., EU-Nicaragua

MAR

Bestia divina. Mi perfil herido
que a zarpazo en tu orilla se desata,
con su lengua salobre te rescata
de cadenas de espuma y de bramido.

Suelto mis barcos de papel y mido
tus exactos dominios de pirata,
a ver si el corazón se me dilata
o en tu testa lo dejas embestido.

Ah, dame tu demencia de lirismo,
oculta con tu voz en el abismo
rosado y musical de un caracol.

Y en tus horas de lánguidos cristales,
apágame en tu lecho de corales
y enciéndeme en la puesta de tu Sol.

Gonzalo Espinel Cedeño, Ecuador
De su libro  «Árbol con Alas»

DE LA SOLEDAD

Yo también te conozco, oscura dama
vestida de silencios y de olvido,
de pájaros lejanos, solo el nido,
el mutis de una lágrima en la cama.

El té por hacer, la voluble llama,
la puerta por abrir, el pan dormido,
el poema amarillento, enmudecido,
amor que es sólo sombras, no la flama.

Arde en la piel una canción de muerte,
la barca a la deriva a contrafuerte.
Te siento, soledad, acepto el reto

y mientras sueño el canto de los trigos,
con Cronos y la Parca por testigos
de tu espada me sangra este soneto.

Lorenzo Suarez Crespo, Cuba
De Sonetario Oral-Traumático y Lírico.
Frente de Afirmación Hispanista, 2013

 AMOROSA PRESENCIA

El cielo de la noche cayó sobre el jazmín
y fue más alto el muro siguiendo a las estrellas
Ebrio, trepé la escala del perfume
detrás de tus cabellos…

Más alto aún, al ritmo del deseo.
sólo entrevisto entre las varas verdes.
desafiante, el muro.

La ventana encendida
promete acaso tu mirada breve
tras los visillos, distraídamente…

Ebriedad suprema,
el jazmín va de ronda por tu calle.

Asciendo hasta tus ojos
por la cortina de luz
que atraviesa los cristales
en el instante mismo en que tus manos
cerraron las persianas.

Julio Pérez Tejera, Gran Canaria
De  su libro “Amorosa Presencia”

 

 

 

Origen: CARTA_LÍRICA_DESDE_MIAMI

 

 

Carilda_Oliver_Labra_y mucho más

Carilda_Oliver_Labra_y mucho mas 

“Premio Jose Vasconcelos” 2002

Carilda Oliver Labra

PULSAR ENLACE

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 LA CIEGA Y SUS ESPEJOS
Como no quiero descubrir la nada,
como me gusta el aire de esta escena,
ignoro si humedece o si resuena,
el corazón de tórtola cazada.
Como no admito golpe ni embajada
pues creo que la muerte nunca es buena,
la pobre que alimento casi cena
una tonta merienda, enamorada.
A veces conversando con el plomo:
arráncame ––le digo–– trapos viejos,
y volveré del vino este que tomo
en ceremonias con el no y el lejos;
terca en mi eternidad, porque soy como
la ciega que se mira en sus espejos.
Carilda Oliver Labra, Cuba
De su libro “Desaparece el Polvo”
 NICOLÁS DEL HIERRO*

Sobre los mares de la paz humana
navega tu conciencia a sotavento.
 Corren olas de vida al son del viento…
y el sol dona su luz a la mañana.

A lo lejos repica una campana.
Un camino se abre en un momento.
Expande un ruiseñor trinos y aliento
al compás de tu lírica fontana.

El fulgor de tu verbo… al infinito
me Hermana, y en mi sangre queda escrito
 el verso de tu huella soleada.

Ahora, que ya domino los inviernos,
mi voz acude presta a la alborada
que tus jardines crean de la nada.

CARLOS BENÍTEZ VILLODRES

(Del libro SIMEPRE EN VUELO.
 Edita: Área de Cultura del Excmo.
Ayuntamiento de Málaga, 2005

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Efrén Rebolledo, México

EL BESO DE SAFO

Más pulidos que el mármol transparente,
más blancos que los blancos vellocinos,
se anudan los dos cuerpos femeninos
en un grupo escultórico y ardiente.

Ancas de cebra, escorzos de serpiente,
combas rotundas, senos colombinos,
una lumbre los labios purpurinos,
y las dos cabelleras un torrente.

En el vivo combate, los pezones
que se embisten, parece dos pitones
trabados en eróticas pendencias.

Y en medo de los muslos enlazados,
dos rosas de capullos inviolados
destilan y confunden sus esencias.

Efrén Rebolledo, México (1877-1

Rubén Martínez Villena

EL CAZADOR

Regresaba de caza, mas extravió el camino,
y alegre, al trote vivo de su cabalgadura,
llegóse hasta el albergue pobre del campesino
con una corza muerta cruzada en la montura.

Esa noche la cena se prestigió de vino,
la niña de la casa retocó su hermosura,
y al tierno y suave influjo del calor hogarino
nació el más suave y tierno calor de la aventura.

Y él marchóse de prisa la mañana siguiente…
Quizás entre la noche ––celestina prudente––,
hizo algún juramento que le entreabrió la puerta;

mas él no recordaba… Marchó por la campiña,
alegre, como vino; y el alma de la niña
cruzada en la montura como una cierva muerta.

Rubén Martínez Villena, Cuba

Regino E Boti

CONNUBIO Y VISIÓN EN LA ALCOBA

Consumado el placer, un nerviosismo
sutil y doloroso me espolea,
y la carne invencida se recrea
en ese breve vértigo de abismo.

La acendrada ignición del erotismo
pone sobre mis párpados su hiblea;
y en mis ojos cerrados se pasea
la roja caravana del sadismo.

Entonces ella, de mi ardor triunfante,
rompiendo la estrechez de aquel connubio,
salta del lecho con andar de loba.

Eva, la vi, bajo el reflejo rubio,
blanca y desnuda: parecía un gigante
lirio que deambulaba por la alcoba.

Regino E. Boti, Cuba