500 sonetos y más

 

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ANTOLOGÍA DEL SONETO

500 Y MÁS

 

DE

 

FRANCISCO HENRÍQUEZ

PREMIO JOSÉ VASCONCELOS 2005

 

Miami 2013

 

UN SONETO ME…

 

Un soneto me  ordenan los “Violantes”

(uno  de los Violantes de la historia)

pero éste ya ha perdido la memoria

y no escribe sonetos como antes.

 

El muy tonto, se puso (de Cervantes)

a estudiar los sonetos de la escoria,

y al darle vueltas a la misma noria

se junta al hato de los ignorantes.

 

¡Mira, Violante, vitaliza el disco!

o serás en la historia pobre cisco

que va cayendo de fatal basura.

 

Todo en la vida se renueva y pasa:

bota los muebles viejos. A tu casa

dale una buena mano de pintura.

 

Francisco Henríquez

Die. 15-2012

 

 

 

CURRÍCULO DE FRANCISCO HENRÍQUEZ DOMÍNGUEZ

 

Francisco Henriquez, nace en la finca El Laberinto, Unión de Reyes, Matanzas, 1928. Desde muy joven alterna con los mejores decimistas de Cuba: Jesús Orta Ruiz, Gustavo Tacoronte, Rafael Rubiera y otros.

En 1962 emigra a Estados Unidos y se establece en la ciudad de Nueva York donde se une a los poetas de esa urbe, entre otros, Ángeles Caíñas Ponzoa y Odón Betanzos Palacios, este último, presidente de la Real Academia Norteamericana de la Lengua. En dicha ciudad gana varios premios literarios y publica su primer poemario titulado “Reflejos”.

En 1979 se traslada a Miami, Florida, donde enseguida se conecta con los poetas locales y es publicado en los periódicos : El Diario de Las Américas y en El Nuevo Heraldo.

Sigue ganando premios y publicando libros; alrededor de una veintena de libros publicados, entre los que descuellan: “Jardines de la Rima”,

“Desde lo más Recóndito”,  “Sonetos Cósmicos y Líricos”, este último publicado por la prestigiosa organización Frente de Afirmación Hispanista, radicada en México, que dirige el gran mecenas de los poetas, Fredo Arias de la Canal.

En 1990, junto un grupo de poetas funda “La Academia Poética de Miami”, de la que fue tesorero, siendo presidente el intelectual poeta cubano Darío Espina Pérez.

En 1992 gana en España su primer premio internacional “La Conquista de América”, con 60 sonetos.

En 1994 presenta su libro “Jardines de la Rima”, en los salones de la histórica la Casa de Colón, de las Palmas de Gran Canaria, con mucho éxito.

En 1996 funda la revista Carta Lírica de la que es dueño y Director, con 49 números publicados hasta el presente. Esta revista es distribuida gratis y da un módico premio anual como incentivo a la cultura.

En 2005 recibe el valioso premio internacional, “José Vasconcelos”, que otorga el Frente de Afirmación Hispanista, en la persona de su presidente Fredo Arias de la Canal. Vale decir que este es uno de los más valiosos premios literarios del mundo hoy, con medalla de oro y una respetable suma en metálico´

En 2009 y 2015 recibe sendos homenajes en Gran Canaria, nada menos que en la “Histórica Casa de Colón, de nuevo, así como la respetable Orden del Cachorro Canario en dos ocasiones. Honores recibidos gracias al esfuerzo de los poetas canarios María Jesús Lozano Cáceres y Pedro S. Callicó Sosa, secretaria y presidente respectivamente de la organización literaria “La Arcadia”.   En la ciudad de Telde recibe placa en Honor al Mérito a la Cultura, de manos de la honorable alcaldesa, Dª Carmen Hernández Jorge.

En 2012 publica edición mínima de su antología de 500 sonetos, envía un ejemplar a la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, el cual fue aceptado con gratitud. y fichado en dicha benemérita institución.

En 2016 funda con dos cubanos más “El Centro Cultural Francisco Henríquez”, con el fin de poder (de forma ordenada) tener intercambios culturales entre Cuba y Estados Unidos.

Ha visitado España 5 veces y la mayoría de los países hispanoamericanos.

 

 

PRESENTACIÓN 1

 

Un libro no presume en su conjunto

resumir la visión de quien lo escribe,

su quehacer es del alma si describe

de lo malo o lo bueno cada punto.

 

Por lo tanto no quiero ni es mi asunto

pregonar en su esencia lo que exhibe;

solamente el lector es quien concibe

si ha de darlo por vivo o por difunto.

 

No temo ni a las flores ni a los cardos:

A mi alforja sin fondo van los dardos

que pudiera lanzarme el vulgo hiriente.

 

Que piense cada cual como le guste.

Nada habrá que de veras me disguste.

¡Si los hice pensar ya es suficiente!  

º

 

TRÍPTICO EN HOMENAJE

 

A Juana de Asbaje- Sor Juana Inés de la Cruz–

en el 360 aniversario de su fausto nacimiento

 

I

 

Siglo de fiebre, de misterio y sombra,

fue el siglo aquel en que naciera Juana

––Juana de Asbaje–– aquella mejicana

que con asombro la palabra nombra.

 

Tiende a sus pies iluminada alfombra

la esencia de la extirpe castellana,

para que cruce, altiva y soberana

esta alteza gentil que nos asombra.

 

De aquella etapa, que pasó confusa,

la humanidad aún toma el ejemplo

de la noble y genial Décima Musa.

 

¡Qué al siglo diecisiete entró la luz,

cuando de paz iluminó su templo

Sor Juana, libre de tiniebla y cruz!

 

              II

 

Sor Juana Inés, excepcional figura

que tras siglos de ser nadie supera;

fue la impronta precisa de una era

donde al género suyo se clausura.

 

Pero el arte, el talento y la cultura

le dieron voz y sitio dondequiera:

así gana un espacio en la cimera

sociedad de su edad, invicta, pura.

 

A tres siglos y más de aquel evento,

cuando nace la musa de más gloria,

se recuerda su fausto nacimiento.

 

Y se rinde homenaje a la memoria

de esta dama de altísimo talento

que jamás repetir pudo la historia.

 

III

 

Estamos frente al hecho del prodigio

que no sólo asombró su propia edad

sino que en la moderna sociedad

aún conserva su voz y su prestigio.

 

Víctima fue ––Sor Juana–– del litigio,

del orgullo del hombre y su maldad,

del mundo y su incivil desigualdad,

que la marcaba con su gris vestigio.

 

Pero aquella mujer de hechura recia

erguida contra males de costumbre

demostró no ser débil, dual ni necia.

 

Y bajo el cielo que le dio su lumbre

como una diosa de la antigua Grecia

ganó su nombre la más alta cumbre.

 

FELIZ CUMPLEAÑOS

 

I

Al cumplirse el cuarenta aniversario

–ocho lustros de dar el Vasconcelos –

en las tierras gloriosas de Morelos

se ha reunido este grupo literario.

 

Cada octubre el ritual es necesario

que reafirme los máximos anhelos

de los hispanos, y que sus desvelos

no dejen que fenezca el gran ideario.

 

Con Felipe León se empieza el rito,

y un año tras el otro, cual un mito,

a cuarenta y un hispanos como gloria

 

se han premiado en el día de la raza…

Hoy felizmente el galardón abraza

José Julián Labrador, ¡y hace historia!

 

II

 

Por los cielos de América, inmortales,

y por los cielos de la vieja Europa,

el “Premio Vasconcelos” nos arropa

con túnicas de luz, excepcionales.

 

Partiendo de muy lejos litorales

ha venido hasta México la tropa

de poetas premiados. En la copa

del triunfo se consuman los ideales.

 

Como rey de la empresa rige Fredo

Arias de la Canal, que con denuedo,

al Frente de Afirmación Hispanista

 

lustra con brillo de elegante porte,

cuando su estrella, la revista Norte,

lo lleva por sus mundos de idealista.

 

Octubre 2008

 

EN LA VETUSTA CASA DEL PLANETA

 

I

 

El huésped de la casa de la tierra

(se pudiera decir estirpe humana)

se debate entre ayer, hoy y mañana

y vive de la paz entando en guerra.

 

Cuando a la casa temporal le cierra

la puerta que conduce a la fontana,

se limita a observar por la ventana

los postreros fulgores de la sierra.

 

Se muere su existir sin más salida

y, faltándole el hálito a la vida

reduce su expresión a la mitad.

 

Se rodea de túmulos sin lumbre

y al tornarse obsoleta muchedumbre

maldice de su propia humanidad.

 

II

 

A partir del absurdo hacinamiento

ya no ve más allá de lo que toca;

nada nuevo sus ánimos provoca

ni se sustrae del enclaustramiento.

 

Sigue el mundo su ruta, raudo, lento,

talvez en marcha de existencia loca,

y el mejor día, sin saberlo, choca

contra la piedra de su sentimiento.

 

La humanidad entera es un ser loco

que se está destruyendo poco a poco

con las armas monótonas que inventa.

 

Cada vez el incendio es más voraz

pues el hombre presume de una paz

que en su fuero interior no representa.

 

III

 

La humanidad (el hombre) toma, lleva,

con orgullo la antorcha del progreso,

y al mismo tiempo se le nubla el seso

con las vagas neblinas de la cueva.

 

Cuanto más en su torpe afán se eleva

más parece estancarse en retroceso,

como si fuera insostenible el peso

que el duro sino que asumió, conlleva.

 

Así, cargado va de incertidumbres

y si cree que es el dueño de las cumbres

lo sacude, de pronto, airado sismo…

 

Porque siempre la altura de la cima

está sólo a unos pasos de la sima

que viste con sinónimo de abismo.

 

IV

 

Esta Casa, además del ser humano,

la habitan el volcán y el remolino;

la oveja, la paloma y el felino

y las fauces violentas del océano.

 

La habitan la lechuza y el milano

y la hiena de diente de asesino;

el perro con sus hambres de canino

que el hombre, reconoce por hermano.

 

Esta casa vetusta del planeta

la habitan el prosaico y el poeta;

la habitan el tahúr y el indigente.

 

Y en medio del estruendo y el barullo

se apagan con las risas del murmullo

los gritos de socorro de la gente.

 

v

 

La adornan majestuosos robledales

los ríos, las praderas, las montañas…

y conserva en sus íntimas entrañas

las minas de petróleos ancestrales.

 

El oro —superior en minerales—

que lo falso y sin luz de brillo baña

deslumbra y a la vez tuerce y engaña

la sensible visión de los mortales.

 

Con el oro se compran las conciencias

y se doblegan las inteligencias

cual débiles arbustos ante el viento…

 

Ese mal es tan viejo y tan profundo

que cubre las esencias de este mundo

como un manto de vil encubrimiento.

 

VI

 

Esta casa, mitad de paraíso

y mitad de covacha tenebrosa

alberga los encantos de la diosa

rubricada en alado compromiso.

 

Es un fuego de amor en el hechizo

de la tarde serena y luminosa,

y la gracia del cielo la desposa

con el halo solemne del bautizo.

 

Se acicala con tintes de arrebol

y pretende que sube al mismo sol

a bañarse de luz en su reflejo.

 

Se mira en el espejo del crepúsculo

y Adán le muestra su rosado músculo

desde el lado invisible del espejo.

 

VII

 

Si brillara algún rayo de esperanza

más allá de los valles y colinas,

y arroyuelos con aguas cristalinas

trajeran la ilusión y la bonanza…

 

Si se viera asomar por lontananza

sobre paños de nubes blanquecinas

bandadas de radiantes golondrinas

con cantos de amorosa remembranza…

 

Entonces de la fe volviera el grito,

como voz que surgió del infinito

para darle al que sufre su consuelo,

 

deshacer de la tierra el signo malo,

haciendo que fulgure como un halo

de perenne alegría, todo el cielo

 

VIII

 

Parece que el Amor que el Niño puso

para fértil semilla en la llanura,

no pudo hacer de la pradera oscura

jardín florido y de fulgor profuso.

 

Quizá su mano, sin saber, dispuso

contra la gracia de otra luz más pura,

y en vez de un huerto de mejor ventura

cavó un abismo, y se marchó confuso.

 

Tras hablarnos de bíblica conciencia,

se fue deprisa y nos dejó la urgencia

de vivir con las almas en tropel…

 

Veremos si es verdad o si es mentira,

pero es claro que el gesto hurgó en la ira

del gran Dios que reinaba antes que Él.

 

IX

 

Desde entonces al hombre lo vigila

la mirada secreta de un dios alto,

que dormido en su casa de cobalto

tiene un vidrio de azogue en la pupila.

 

Baja a la tierra por la tarde lila

y toma las praderas por asalto,

para ver cómo crece el sobresalto

del rebaño que al verlo se encandila.

 

Cuando vuelve a su casa con su luz

seguida por el signo de la cruz

la diosa de la sombra se divierte

 

y en hálitos de gloria transfigura

las tinieblas que invaden la llanura

con presagios miríficos de suerte.

 

X

 

Se espera que una mano salvadora

levante del abismo la pobreza

y que reine en el globo la nobleza

del triste, del que sufre, del que llora…

 

Se espera que una voz liberadora

libere al desvalido. La tristeza

ya no cabe en el vaso. La pereza

se debe disipar ante una aurora

 

que despunta, rosada, por oriente

con fulgores de un astro permanente

que se ve cada día más cercano…

 

Así corre este mundo del profeta.

Así existe la “casa del planeta”

y vive, sin vivir, el ser humano.

 

REFLEXIÓN EN TIEMPO DE NAVIDAD

 

El niño que nació en aquel Pesebre,

–entre regalos de abundante sobra

según testigos de la ingente obra–

fulgía de ternura y de alta fiebre.

 

Fue de la paz el soñador y orfebre:

mas el empeño de su afán zozobra,

porque la noble idea no recobra

aunque el humano ciego la celebre.

 

Pretendía zurcir a un mundo roto,

pero ese amanecer está remoto:

Al Pesebre tomaron las harpías.

 

Y vemos agotarse en una hoguera,

sin salvación, la humanidad entera…

¿Aún esperan por Él las almas pías?

 

2010 

 

CUANDO CORRÍA EL AÑO 2096

 

Un siglo misterioso transcurría…

Y gentes con opuestas credenciales,

juntaron las razones desiguales

que desarmonizaban la armonía.

 

El abismo que al mundo dividía

fue un reguero de notas musicales,

y por montes y prados y rosales

de la Paz el fulgor se repartía.

 

Cada humano tomó lo que era justo

–ni de más ni de menos ni por gusto–.

El prójimo encontró el lugar debido.

 

¡Al fin por la llanura de la Tierra

sin odios, egoísmo, sed o guerra

el hombre no marchaba dividido!

 

¡NAVIDAD!

 

Sacude un Atlas negro su melena             

percudida de aceite y nubes grises.

Hechos ríos de sangre los países

desembocan sus males en la arena.

 

El conflicto del hombre desordena

la paz del huerto, y rostros infelices

se asoman a mostrar sus cicatrices

en las barandas de la Nochebuena.

 

¡Y qué ven las pupilas con horror

donde mismo naciera el Redentor,+

sino llamas al pie del monte altivo!

 

¿Dónde ha ido la luz del hado bueno?

¿Dónde está la señal del Nazareno?

¿Dónde el pan, la paloma y el olivo?

 

LA CASA DE DIOS

 

Dios está aquí donde yo estoy, no donde

me quieran convencer que Dios está.

Si siempre que lo llamo me responde,

¿por qué debo buscarlo más allá?

 

Dios no huye de mí; no se me esconde,

ni cambia, ni se muda ni se va.

Para que cerca de mi vida ronde,

me basta con llamarlo y, viene ya.

 

¡Que la casa de Dios es la erigida

para adorarlo con pasión ungida,

contradice un principio de razón!,

 

pues la casa de Dios es esa casa

en la que el hombre con su fe se abrasa

y lo quema el incienso de la unción.

 

1991

 

NAVIDAD 1992

 

Para que el resplandor de la Inocencia (*)

llegue y alumbre las reconditeces

del alma, con sus aves y sus peces,

el Cielo se abre por su transparencia.

 

Dios no solo nos cuida la existencia

una vez cada un tiempo; muchas veces

al año, con sus himnos y sus preces,

nos alivia el temblor de la dolencia.

 

A la orilla de un huerto decembrino,

bajo el toldo punzante del espino

que crece el leño de futura cruz…

 

Estudio la liturgia de esta edad

donde espera la pobre humanidad

que vuelva el Mensajero de la Luz.

 

(*) Verso del soneto “Navidad 1992”,

de Alicia Delaval

 

TIEMPOS OSCUROS

 

Hice un nido de sirios en la Altura

para un mundo que pía sin consuelo.

Lo rocié con la miel de la cordura

por un árbol crecido desde el cielo.

 

Invente sobre el nido la más pura

de todas las sonrisas. El anhelo

en el nido emplumó, con la premura

de quien busca más sol para su vuelo.

 

Sabemos que a Jesús, seres impuros

le partieron el alma: vientos duros

apagaron su estrella… Con la fiebre

 

del odio, lo acosaron en la orgía.

¡Pero el mundo lo espera todavía

al calor celestial de su pesebre!

 

1993

 

TODO VIENE DE DIOS *

 

I

 

Todo viene de Dios, hasta lo adverso.

Con su influjo organiza y desordena.

Él sacude a los vientos la melena

y se mueve, a su paso, el universo.

 

El dominio de Dios es tan diverso

que lo mismo desata que encadena,

e impone su perdón o su condena

igual al inocente que al perverso.

 

Su fuerza nos desbanda o nos controla.

Nos da con los vaivenes de la ola.

Del relámpago enciende el alboroto.

 

Sopla para que crezca el huracán.

Le atiza las tinieblas al volcán

y nos habla a través del terremoto.

 

II

 

Todo viene de Dios: El río manso,

y ese mar, que, fantástico, sereno,

tendido duerme como un ángel bueno

que en dulces horas recibió descanso.

 

Viene en la suave candidez del ganso,

en la savia del árbol y en el heno.

En la gracia de un halo Nazareno

sobre el techo del bíblico remanso.

 

Y viene con la flor en el aroma,

en el vuelo sutil de la paloma,

en el beso ardoroso que nos quema,

 

en el claro fulgor de la mañana,

en el fresco bullir de la fontana

y en la música ardiente del poema.

 

1994

 

¡SE ESPERA OTRO DILUVIO!

 

Ya es hora de volver a la comarca

que un celeste fulgor cubriera un día,

y envueltos en un manto de armonía

deshacernos del mal qua nos abarca.

 

Si el ámbito del mundo es una charca

que en toda su extensión está vacía,

¿Qué apremio entonces el Señor vería

en quienes piensan reinventar el Arca?

 

Somos libres de optar por el suicidio,

pero el daño de aquel “humanicidio”

no puede repetirse con sus lodos…

 

En caso de que hubiera otro diluvio,

tiene que ser que por un sacro efluvio

¡nadie se salve o nos salvemos todos!

 

EL MENSAJE DESOÍDO

 

El mensaje llegó junto al alero

del pesebre. La noche, detenida,

sollozaba en la sangre de la herida

del hombre –maltratado prisionero–.

 

Pero fue desoído el mensajero

y su santa misión, desconocida.

Lo hicieron devolver su propia vida

en la hirsuta inclemencia del madero.

 

Dos milenios después de la ocurrencia

consumimos el tiempo en la creencia

de que es base del símbolo más fuerte.

 

Aunque dure mil siglos la tardanza

no queremos perder esa esperanza

¡y vagamos con ella hasta la muerte!

 

LA HORA UMBRÍA

 

Como un rezago de fulgor occiduo

se muere en el crepúsculo la huella

del último reflejo, y una estrella

se detiene a morir en su residuo.

 

El ojo observador del ente asiduo

que sigue la neblina en que destella

el vago resplandor de la centella,

rescata del misterio al individuo.

 

Sin aliento se abraza de la sombra

El grito de la casa que lo nombra

tan solo será un eco si retumba

 

en los mármoles fríos de los muros

que protegen celosos los oscuros

y cuadrados confines de ultratumba.

1996

 

COMO UN DIVINO COLMENAR…

 

I

Estamos casi a fines de un milenio   

en que la ciencia conquistó la Luna,

y aunque poco logró nuestra fortuna                

cubrió la gloria el terrenal proscenio.

 

Mas no ha podido concebir el genio

cómo salvar al mundo de la hambruna,                      

o aliviar a los tristes, que, sin cuna,                   

perecen como el hombre primigenio.         

 

Si no fuera por tanta hipocresía,

a la humana ambición le bastaría,

de la tierra usurpada, con dos palmos.

 

Igual que, si sus bienes compartiera,

el valle inmenso en que vivimos fuera

¡cómo un inmenso colmenar de salmos!

 

II

 

El hombre ya domina cielo, tierra,

aire, mar, voluntad… y, corrompido,

defiende lo usurpado o lo adquirido

con la vil “diplomacia” de la guerra

 

que arrasa las ciudades y que aterra

al pobre, al desarmado al desvalido…

¡Hasta las mismas fieras han corrido

en busca de refugio en la alta sierra!

 

Si no fuera por tantas divisiones,

y el hombre contuviera sus pasiones,

o razonara en los momentos calmos…

 

viviera más feliz, más sano y fuerte,                 

sin temores al hambre ni a la muerte,

¡en un inmenso colmenar de salmos!

 

SIN DUDAS

 

En la casa vetusta del planeta

se aglomeran ateos y creyentes.

Esperan con oídos impacientes

la anunciada visita del Profeta.

 

Lo esperan el prosaico y el poeta

para verlo con ojos persistentes.

Cada cual entre dudas diferentes

lo ve por el abismo o por la meta.

 

El poeta le cree y así lo nombra

creador de la luz y de la sombra;

de la ruina fatal y de la fama;

 

de la gota de llanto y de la risa;

del violento simún y de la brisa;

de la lluvia sutil y de la llama…

 

INCENDIO (Díptico)

 

(En tiempos actuales)

 

Dios tiene que sentirse muy ocupado

frente al incendio que la Tierra abrasa,

¡Desde el balcón de su celeste casa

mirara, con asombro, lo incendiado!

 

^Como apagar el fuego desatado

que lo mejor del Paraíso arrasa?,

¿será un diluvio de candente brasa

que ni siquiera tengo programado?

 

¡En verdad, lo que veo no me gusta!

es que si el mismo Creador se asusta,

¡quiere decir que espera un cataclismo!

 

¿Prepara el Hacedor algún compendio

para que el « alma» del voraz incendio

no termine en el borde del abismo?

 

II

Grave fogata con pavor rojizo

quema los templos de Jerusalén

y el clamor se repite por Belén

martirizado de sufrir plomizo.

 

Diferente a la noche del hechizo

se ve la noche del sagrado Edén:

  • ¡Faltan la Paz y la pasión del Bien;

falta el amor y el rezo del bautizo!

 

Faltarán, con los bíblicos jinetes,

los camellos cargados de juguetes…

El Jordán, cabizbajo, como un ojo

 

que ante el pánico vivo, lagrimea,

mezclará todo el llanto de Judea

con la fe de salitre del Mar Rojo.

 

Escrito en la Navidad del 2001

 

NAVIDAD TARDÍA

 

Todo es claro y sereno; ni la nieve

ni el cierzo del azul descongelado

pasarán este invierno por el prado

donde enero florido canta y llueve.     

 

No perturba la paz ni la más leve

brisa del norte que parece helado

donde todo se enflora en ordenado

concierto natural que Febo mueve.

 

Junto al amplio contorno del bajío

cual sierpe de cristal serpea el río

sobre piedras de mágica blancura.

 

No se sabe que trino ni que mano

hicieron que la caja de este piano

de repente vibrara en la llanura.

.

 

 BENDICIÓN DE LA HECATOMBE

 

La mañana se agita de repente:

Avalanchas de tierra estrepitosa

Trepidan por la inhóspita pendiente

y arrasan la campiña que reposa.

 

A su paso febril vibra la tierra

y el hombre suele huir despavorido.

El ganado se pierde por la sierra

o corre por el prado enloquecido.

 

Luego paz y fulgor lo cubren todo.

El despegue terrino se hace lodo

con el agua que llega escurridiza.

 

De nuevo resplandece exuberancia

y vuelven la alegría y la abundancia

y la estéril región se fertiliza.

 

II

Provistos de sus burros y sus trastos

Los labriegos esperan la vendimia.

A juzgar por los cientos de canastos

la cosecha promete ser eximia.

 

Parece que la tierra castigada

redime la hecatombe con su trigo,

puesto que antes estuvo desolada

y se viste de flor tras el castigo.

 

Se sabe que los sismos del planeta

afloran a su faz por una grieta

producto de atmosféricos reveses…

 

Pero el mundo subsiste y tiene techo:

¡A pesar del temblor que lo ha deshecho

es mas prodigo el suelo dando mieses!

 

Glosa por un soneto de la poeta Marisol

de la Caridad García, de Tamarindo, Cuba

 

SONETOS DE FE

 

Marisol es de allá, de Tamarindo,

pueblo con nombre y con olor a fruta

que lo alcanza, cualquiera, por la ruta

que Dios le hizo en el paisaje lindo. 

 

De torpe sueño y vanidad prescindo;

lo que tuvo el pasado no me inmuta,

porque yo sé que el corazón disfruta

cuando ante el alma de su voz me rindo.

 

Me encontré a Marisol una mañana

de un junio no reciente: por cubana

me recibió feliz; agradecida…

 

Lo más hermoso de la vida es eso:

de nada vale el temporal regreso

si te quitan lo bello de la vida.

 

II

 

Si te sientes morir a cada instante,

y notas que tu espíritu flaquea

dale dosis de alientos a la idea

y revive la vida agonizante.

 

Lo pasado pasó, queda delante

de nosotros, un cielo que flamea,

hay un futuro que relampaguea

y una estrella fugaz pero constante.

 

Si el horror te persigue y te tortura

derrama tu pasión y tu ternura

que con ello se alivia el sufrimiento.

 

Y aunque todo te falle en la intención

no dejes que fenezca tu ilusión:

sobrevive en lo digno del intento.

 

III

 

Hemos llegado al existir sin nada

y después el Señor nos lo da todo:

nos da el agua sin lodo y la del lodo;

del río hondo y la sutil cañada.

 

Nos presta vida ruda y vida holgada

para que analicemos de ese modo,

si vamos a la vuelta de un recodo,

dónde vive la fiera agazapada.

 

Mientras más alcanzamos, más queremos

y nos desorbitamos en extremos

que llegan a una forma desmedida.

 

Mas si naciste sin comida y paz

¿por qué sientes un miedo pertinaz

si te quitan la paz y la comida?

 

IV

 

Ama la vida material, la gente…

porque no sabe que el materialismo

le conduce a la orilla del abismo

donde sucumbe irremediablemente.

 

Rechaza la humildad; el subconsciente

se le nubla de nieblas de egoísmo.

Para vivir a bien con uno mismo

la bondad debe ser omnipresente.

 

Toma lo material como una prenda

que te da bienestar, no de prebenda

ni para construirte un monumento,

 

aunque llegues a ser dueño del mundo,

porque el amor es algo más profundo…

no le restes grandeza al sentimiento.

 

V

 

La libertad del mundo actual peligra,

dondequiera se opaca su ejercicio.

De una parte se queda el beneficio

pero otra parte de su tierra emigra.

 

El hombre libre con la luz transmigra

huyéndole al injusto sacrificio,

y espera en la distancia por el juicio

contra aquel que lo acosa y lo denigra. 

 

En pasiva actitud pasa los años

cuando las nieves de los desengaños

lo cubren en un mundo de aislamiento.

 

Rebélate y reclama tu igualdad

pues tendrás que morir sin libertad

si te quitan lo libre del aliento.

 

VI

 

Donde la libertad es de unos cuantos

absoluto y sagrado patrimonio,

mandan a los más pobres al demonio

y envuelven en sus dogmas a otros tantos. 

 

De sombras y penurias y quebrantos

dan las muertes y abusos, testimonio,

y queda sin castigo el matrimonio

que celebran heréticos y santos.

 

La justicia en las manos de unos pocos

solo aumenta el rebaño de los locos

con una humanidad más dividida.

 

No gozará de amor el mundo entero

hasta que no mantenga en su alto fuero,

la verdad, la justicia compartida.

 

VII

 

Como hiciera Jesús con sus verdugos

después de la primera bofetada,

vira tu rostro y deja tu mirada

que se asombre de látigos y yugos.

 

Si te niegan los fiambres y los jugos

de manera constante y racionada,

conforme los recoge la manada

recoge, sin protesta, los mendrugos

 

que te ofrece quien lleva el rifle al hombro. 

No sufras ni protestes; ni un asombro

debe, en tus labios, encontrar salida. 

 

Y aunque sientas arder tu vida entera

en tu angustia más dura y lastimera

haz un verso de amor por cada herida.

 

VIII

 

Repartir de lo mucho que nos sobra

no tiene gracia a mi entender; yo creo

que si dar es lo noble del deseo

aun sin que nos sobre, dar es obra

 

que el filántropo cumple. La zozobra

se adueña de la idea del ateo:

cuando da, su tamaño es de pigmeo

¡y parece un gigante cuando cobra!

 

En amor y en la mesa, parte el pan

lejos y libre del mezquino afán

de esperar recompensa en el momento.

 

Comparte, lo que puedas, que es hermoso.

Cuando todo se agote: sé copioso

y reparte bondad como alimento.

 

IX

 

¡Cuántos seres nos quitan los bribones

que hacen las guerras y comercializan! 

Constructores de bombas que idealizan

con rezos de ternura sus acciones.

 

Criminales de todas las regiones

que en las altas esferas socializan,

que sin ser religiosos simpatizan

con ciertas respetables religiones.

 

Luego de bombardear tiemblan de miedo

y piensan que si dicen cualquier credo

ya se libran del crimen y el pecado.

 

¿No pondrías tu credo en otras creencias

que marchen a la par de ocultas ciencias

si te quitan los seres que has amado?

 

X

 

Hay veces que nos quitan hasta el aire

y en el agua nos ponen aditivos,

para que no sintamos los motivos

que nos crece en el íntimo donaire.

 

Y con la anatomía de un desaire

nos infligen conceptos punitivos

que aunque tengan efectos negativos

son efectos que ocurren al desgaire.

 

Si te quitan de todo lo que tienes

una mínima parte, te sostienes

con la parte que guardas todavía.

 

Pero nunca podrás vivir contento

donde nace la luz y su elemento

si te quitan la fuerza y la alegría.

 

XI

 

Hay veces que es mejor llorar a mares

en plena soledad y en sitio oculto,

que sufrir el sarcasmo del tumulto

que quiere dar alivio a tus pesares

 

pero vegeta tras lejanos mares

donde reinan el vago y el estulto.

Un dolor vivirá siempre insepulto

por encima de sombras y avatares.

 

Pero si una tristeza te sepulta

para toda la vida en esa oculta

covacha que el amor no ha transitado,

 

no olvides tus recuerdos más hermosos

ni los sitios del alma, misteriosos,

esconde algún recuerdo, el más preciado.

 

XII

 

El átomo y la brisa no se ven:

son algo de tan fina transparencia

que no exponen la esencia por su esencia

sino que surgen por la voz del bien.

 

De la misma manera Dios también

se hace un eco a través de la conciencia,

y aunque no se le palpe su presencia

rige en todos los predios del Edén.

 

Decir que Dios no está, que Dios existe,

porque nunca lo has visto ni lo oíste,

me parece liviano. Siempre insisto

 

que regreses a ti y a tu reencuentro,

y en la parroquia de tu más adentro

ama a Dios aunque nunca lo hayas visto.

 

 XIII

 

Detrás de un sabio pobre otro más pobre

va recogiendo míseros rastrojos

y descienden, voraces, de sus ojos

lágrimas de la pena más salobre.

 

Va descalzo y raído; vaga sobre

pedregales floridos en abrojos

y tinieblas; no tienen sus despojos

si los quiere vender, valor de cobre.

 

Sin embargo el mendigo substituye

la sombra por la estrella porque intuye

que un día va seguido de otro día.

 

Si contemplas la vida en derredor

habrá muchos que cargan más horror,

y verás que al horror de una agonía.

 

XIV

 

Siempre acude una mano misteriosa

que alienta al cojo, le da luz al ciego,

y cubre con un manto de sosiego

la paz espiritual donde reposa.

 

Detiene la tormenta que lo acosa,

 obedece el turbión al sacro ruego,

y una lámpara azul de claro fuego

resplandece en un asta luminosa.

 

Es que Dios está aquí: sólo se ve

a través de los ojos de la fe

–la virtud que no tiene el anticristo–.

 

No pretendas buscar la salvación

de tu ser en un mar de confusión…

sólo puede salvarte la fe en Cristo.

 

Octubre 2000

 

CUANDO PARTA

 

Ya no me iré a la tumba con la pena

de no haber regresado al patrio suelo

¡Ya me pueden cubrir en hosco velo

los cementerios de la orilla ajena!

 

Cuando alcance la paz ultraterrena

ya la historia será sólo un desvelo,

pero yo gozaré llevando el cielo

del terruño adorado, en cada vena.

 

Qué en la ida también abrazo el duelo

de la gente que hoy llora sin pañuelo,

mientras sufre, del tiempo, la condena,

 

¡poco importa! Ya tengo blanco el pelo.

Cumplí con mi deber y con mi anhelo.

¡Lo que viene después es sólo arena!

 

EL POZO DE LA VIDA

 

Ya el pozo de la vida se me agota:

y su piso de rocas, mustio seco,

asemeja la forma de un gran hueco

donde toda existencia quedó rota.

 

La lluvia que lo ungiera gota a gota,

se esfumó con su nube, fleco a fleco. 

Por su oscuro costado rueda el eco

de una voz que se pierde, por remota.

 

Del brocal hecho boca lacia y seca

se desgrana la angustia de una mueca

parecida al erial donde me escondo.

.

Y al mirar hacia el lecho de granito

se rompen con la piedra de mi grito

los ardientes cristales de su fondo.

 

REMEDIO PARA VOLVER A LA HABANA

 

I

Para ir a La Habana no es preciso

nada más que unos pasos y unos pesos:

los pasos son bien simples: sólo ésos

de crearse en la mente el compromiso.

 

Hay que olvidar el vanidoso viso;

no temer ni a leones ni a sabuesos;

no soñar con patrióticos excesos

ni poner a la patria por el piso.

 

Recorrer el camino hacia La Habana

se logra de la noche a la mañana.

El triunfo no está lejos del fracaso

 

ni lo lejos distante de lo cerca…

La distancia es un puerto que se acerca

desde el punto que des el primer pasó

 

II

 

Yo te juro que el viaje está logrado

si lo tomas en serio y con más prisa;

sólo tienes que armarte de una visa

teniendo el pasaporte actualizado.

 

En un mes estarás en el Vedado,

o tal vez puedas ir hasta Artemisa,

darte un largo paseo por la Lisa

y volver por los mármoles del Prado.

 

¿No podría un erial vestir de huerto?

¿No pudiera en el áspero desierto,

tener un río la nación cubana?

 

Señalemos la fecha para el viaje,

¡desde ya nos espera aquel paisaje

romántico del cielo de La Habana!

 

Junio de 2000

 

JOSÉ MARTÍ

 

      En el 145 aniversario de su nacimiento

 

El mundo te habrá visto de soslayo,

pero tú proseguiste el derrotero,

que te trazara la visión de enero

para prender, de la justicia, el rayo.

 

Ni cárcel, ni cadena, ni desmayo

te aminoran el ímpetu guerrero.

Tu mirada brilló como un lucero

la tarde aquella del glorioso mayo.

 

Las alas y las crines de tu equino

volaron por encima de El Turquino,

–monumento que nadie te derriba–.

 

Y al reflejarse tu figura ecuestre

sobre las aguas del Contramaestre,

la corriente corrió montaña arriba.

 

II

 

Ser que ascendía en la visión de un ala.

Trazó la ruta del destino patrio.

Virtuoso sin igual de la palabra,

le dio su sueño un horizonte amplio.

 

Colocó la bandera sobre el asta

y salió a combatir sombra y escarnio.

En vez del vino de extranjera savia

gustó su vino aunque le fuera agrio.

 

No temió ni al dolor ni al sacrificio,

y fue la Patria lo primero siempre.

¡Así la historia lo conoce, digno!

 

Porque aquel hombre de mirada simple,

usó la piedra de su verbo fuerte

para el cimiento de una Cuba libre.

 

 LA MARIPOSA

 

(Flor nacional de Cuba (

 

Por tener inquietud de mariposa,

esta flor nacional del patrio suelo,

en la tarde soleada tiende el vuelo

y en una estrella tropical se posa.

 

Cierta elegancia femenil la endiosa

y es envidia del lirio.  Por modelo

la azucena la imita con recelo

y se desvela en el rosal la rosa.

 

De su nívea textura siente celo

la fuente cuando bulle rumorosa

y toda la campiña es un desvelo

 

de celeste belleza… Primorosa

fulge la luz que le regala el cielo

a la flor nacional: ¡La Mariposa!

 

EL TOCORORO

 

 (Pájaro nacional de Cuba)

 

Símbolo de la patria. Venerado

desde los tiempos de la noble gesta,

cuando la sangre, con viril protesta,

tiñó los campos. El apostolado

 

curtió la vida del mambí abnegado

y fue su suelo una solemne fiesta.

Y entonces una joya como esta

disfrutó de su gloria y su legado.

 

Su plumaje brillaba con un brillo

de color de lucero. Como anillo

lijado al temple magistral del oro…

 

y en verde, rojo, y en azul y gualda

volaba con sus plumas de esmeralda

por los montes de Cuba, el tocororo.

 

LA PALMA REAL CUBANA

 

(Árbol nacional de Cuba)

 

Yo conozco los pinos y los robles

que he visto prosperar de polo a polo. 

¡Los árboles!: No olvido ni uno solo:

comprendo que los árboles son nobles.

 

Pero en Cuba, mi patria, un árbol crece

que se empina y que casi toca el cielo:

es la palma, la real, que tiene un vuelo

que a su vez extasía y estremece.

 

Se levanta orgullosa en la llanura,

y tal es su simbólica figura

que la llaman el árbol nacional.

 

Además de cobija da palmiche…

Soy feliz cuando cubren mi trapiche

yaguas y pencas de la palma real.

 

EL AVISPERO

 

Cuentan que un día decidió un sitiero

recorrer su heredad de punta a cabo,

y en la copa florida de un guayabo

descubrió, sorprendido, un avispero.

 

El enjambre, agresivo, salió fiero,

como tigre que ataca. Como rabo

de nube tormentosa. O como nabo

que se pasó de hora en el caldero…

 

El sitiero roció un perfume fuerte

y el furioso avispero fue a la muerte

como si fuese volandera chispa.

 

Ya no hay panales ni agresividad,

y dicen que en aquella vecindad

¡no se vislumbra ni una sola avispa!

 

LA CUEVA

 

Es de piedra su piso como el techo

y las paredes. Seriedad de roca

tiene su cara que el temor provoca

cuando yace callada en turbio lecho.

 

Sobre su techo nace verde helecho,

que su tapia sin mármoles disloca,

y el cacto que se eriza cuando evoca

la fértil mansedumbre del barbecho.

 

De piedra son sus rasgos y de piedra

sus perfiles oscuros que con hiedra

la entrada a su recinto desfigura…

 

Por la espesa agonía de su calma

se pudiera decir que toda su alma

se formó de insensible grava dura.

 

LA PIEDRA

 

Ha tiempo, cuando yo viví sin tino,

y vagaba entre el viento y el chubasco,

junto a un monte de zarza y de peñasco,

me encontré con la roca del camino. 

 

Comprendí los dolores de mi equino

por la sangre en la llaga de su casco

y entendí que la ruta hacia Damasco

fue la ruta normal del peregrino.

 

El hombre, con las piedras de la vida                                   

cementa su camino hacia la gloria

¡o tapia de su tumba la salida…!

 

A veces con la piedra tira y medra.

¡Qué la piedra es principio de la historia

y una vida sucumbe ante una piedra!

 

ESA PUERTA

 

Cuando encuentres la ruta consumida

y la puerta hacia el bien esté cerrada

vuelve tranquilo a la primera entrada

por donde entraste a conocer la vida.

 

La puerta que te dio la bienvenida

nunca cierra su marco ni es tapiada

por el polvo feroz, ni condenada

todo el tiempo a negarte la salida.

 

Quizá la ruta se tornó extraviada

con alguna intención desconocida.

Pero el Todo, que vino de la Nada,

 

puede hacer una puerta de una herida. 

¡Busca esa puerta siempre iluminada

por donde entraste a conocer la vida!

 

VALPARAÍSO

 

Ciudad de piedra y de fulgor celeste

que deslumbra la vista del viajero;

perla engarzada en cuarzos del Oeste,

joya caída de un azul lucero.

 

Eres almohada para que recueste,

la poesía, su candor cimero.

Atalaya del arte viva en este

instante de buscar un sol postrero.

 

Pasar por ti sin desear quedarse

es lo mismo que amar para no darse

con plenitud de amor, a quien nos quiso…

 

Ciudad romántica y acogedora.

¡Soñé con descubrir mi nueva aurora

y al fin la descubrí en Valparaíso!

 

 ESTAMPA DE MONTE ADENTRO.

 

I

 

Por la orilla escarpada de verde-oscuros cerros,

a cien leguas terrestres de pueblerinas voces

y entre el ruido heridor de relinchos y coces,

van ladrando jadeantes enloquecidos perros.

 

Siguen ecos confusos de lejanos cencerros,

de rebaños que cruzan las estepas precoces,

huyendo de monteros con látigos atroces

que rastrean audaces azorados becerros.

 

Cuando al fin los monteros, con ayuda canina,

recogen la manada, los cuartones de alambre

mugen ante los vahos de la oleada vacuna.

 

Llega la noche al llano. Con su luz mortecina

se ve una choza pobre comida por el hambre

y en su techo de paja cae a chorros la luna.

 

 II

 

Sobre mullida cama de guijarro y floresta,

donde sólo la calma la quiebran junto al trillo

la monótonos cantos de un barítono grillo…

bostezada de luces, la noche se recuesta.

 

Cesan esos bullicios de la mundana fiesta

de la fauna y la flora; cesan música y brillo.

Distante canta un gallo. Como hiriente cuchillo

corta en tiras la noche. Cuando su larga siesta

 

termina en los primeros rayos del nuevo día,

otra vez sobre piedras se agarran las raíces,

y muestra su pesada casucha el caracol.

 

La historia se repite: la choza gris vacía

con igual pesadumbre de viejas cicatrices

mientras sobre su techo cae a chorros el sol.

 

CEREMONIAL

 

Sigue el hombre creyendo los falsos testimonios

que otros hombres iguales escribieron antaño,

de un forma tan fina, que a través del engaño

se forjaron romances de eternos matrimonios.

 

Se llenaron las arcas de faustos patrimonios;

alcanzaron los templos gigantescos tamaños.

En medio del tumulto de amigos y de extraños

mezclaron a los dioses con santos y demonios.

 

Descubrieron el oro las manos enlodadas

de mineros con alma también de lodo impune,

y el oro –ya enlodado– perdió cabales brillos.

 

La gente se fecunda de ideas mal pensadas

y en los mismos conceptos casi siempre reúne

los humanos en castas para hacerlos caudillos.

 

ESPACIAL

 

Después de galopar las campiñas hirsutas

con acento de fuego sobre ardidos peñascos,

para estrenar distante sus charolados cascos,

mis corceles galopan las más lejanas rutas.

 

Desde aquellas regiones parecen diminutas

las montañas llovidas de ligeros chubascos,

y lucen las ciudades minúsculas damascos

perdidas entre nieblas de celestes virutas.

 

Se aligeran los trotes; las crines se alborotan;

con idénticas voces se yerguen y relinchan

y de polvo de estrellas percuden los caminos.

 

Se diría que mueven al mundo cuando trotan:

rebelados corcovos las bestias desencinchan

y son como un radiante trotar de remolinos.

 

LOS AEROPUERTOS

 

(Vistos desde distintos puntos anímico

 

I

 

Los aeropuertos siempre serán perturbadores

más de una vez he visto decenas de viajeros,

infundados tal vez, pero en verdad sinceros.

expresar en sus caras los profundos temores,

 

Registros de maletas; entre los pormenores

que a cargo de corteses y adustos maleteros

no logran aquietar los rostros más austeros

ni aunque mil azafatas se gasten en primores.

 

Es hora de abordar; la movida más tensa,

parece que la sangre de pronto se condensa

en las rígidas venas. Inicia el raudo ascenso

 

y rielar sobre mares, nubes, valles y montes

se descubren mil nuevos paisajes y horizontes,

que sobrecoge a todos de nerviosismo intenso.

 

II

 

Los aeropuertos siempre serán acogedores:

más de una vez he visto decenas de viajeros,

que momentos felices tras mundos venideros.

se les ven reflejados en el rostro, en colores.

 

Registros de maletas: como otros pormenores

a cargo de impacientes y astutos maleteros

aquietan con halagos los rostros placenteros

junto a cien azafatas que cumplen sus labores,

 

Es hora de abordaje, partir nos recompensa,

siente el alma alegría, la alegría es inmensa,

que parece una gloria la inquietud del ascenso.

 

Y es rielar sobre mares, nubes, valles y montes

un mundo de mil nuevos paisajes y horizontes,

que a todos sobrecoge del placer más inmenso.

 

Miami, mayo de 2006

 

PURIFICACIÓN

 

Al volcán que vomita sus lavas en la cumbre

y por valles floridos su ardiente río encausa,

no debe recordarse por el horror que causa

sino por la belleza que produce su lumbre.

 

Es verdad que consume la terrena costumbre,

pero después que cesa la voraz tropopausa,

al fin vuelve la pausa y al llegar esa pausa

queda el terreno libre de toda podredumbre.

 

Si la gente mundana que vive en este mundo

sufriera en sus entrañas los físicos volcanes,

pudiera renovarse de esos males que sufre.

 

Mas el mal que padece, se sabe tan profundo

que quizás es preciso soltar todos los canes,

del cielo, y atojarlos a cien ríos de azufre.

 

REBELIÓN

 

En toda la extensión de la América hispana

–América del Sur, Caribe, Golfo y Centro–

ya son cita segura cuyo histórico encuentro

se reviste de urgencia: su salvación humana.

 

San Martín y Bolívar ya tañen la campana

como un sol inmortal en el justo epicentro,

que habrá de resolver el triste desencuentro

de más de cinco siglos sin luz y sin mañana.

 

La hueste de la hispánica dolida estirpe late

como volcán hirviente. Las entrañas terrenas

han de salir quemando “como lengua de lava”,

 

para azuzar la lucha del más digno combate

y quebrar para siempre las malditas cadenas

de una tierra que sufre cinco siglos esclava.

 

PERSPECTIVA

 

Vivo oteando el futuro con los ojos absortos,

voy en busca de ocultos horizontes lejanos,

desde un punto de ciertos y fijos meridianos

capaces de encontrar los más extraños ortos,

 

donde lunas y soles padecen sus abortos

en los amaneceres de huracanes tempranos,

en que tras la tiniebla no vemos los arcanos

y los días se vuelven miserables y cortos.

 

De la brújula ausente recabo luz y rumbo:

me hace falta saber dónde perdí la huella,

dónde varó mi barco sin bahía ni puerto.

 

El tiempo se despeña por el alto derrumbo

como quien sin timón en la roca se estrella

y el ancho mar se vuelve lejanía y desierto.

 

Yo quiero cuando me muera

sin patria pero sin amo.

 

José Martí

 

SIN NADA

 

Después de proveerse con otros militares

de las armas mejores fabricadas en Prusia,

un soldado América se fue a pelear a Rusia

del lado de los ricos; al mando de los zares.

 

Perdió la guerra inútil en los hielos polares,

cerca de la Siberia, por su falta de astucia;

al volver a su predio con su avitualla sucia

lavó sus uniformes con aguas de pesares.

 

Regresaba más viejo, más herido, más triste,

su casa había perdido; sus hijos, su mujer;

su patria ya no era la misma que él dejara.

 

¡Volver tras ese tiempo donde ya nada existe

no marca un fin seguro, pues es triste volver,

y volver a la estepa que ya ni Dios ampara!

 

MIEL DE BIEN

 

Tu cuerpo es un ardiente trapiche donde muelo

las cañas más sublimes de mis tierras mulatas

los azúcares brotan de tus labios en gratas

eclosiones de mieles oliendo a caramelo.

 

La cosecha ha crecido debajo de tu pelo

donde soles y lunas le cantan serenatas

y más tarde se vuelven fecundas cataratas

de olores embriagantes para dulce desvelo.

 

Qué cañas más sublimes esas cañas molidas

que llenan abundantes la canal de tus senos

inundando mi boca que ha esperado sedienta.

 

Estas mieles de ahora curan viejas heridas

antídotos urgentes contra muchos venenos

de los viejos rezagos de una edad cenicienta.

 

HURACÁN DE AGOSTO

 

En un redondo transitar violento,

distante, por el Este, se movía.

Como un monstruo diabólico rugía

bajo el toldo del cielo amarillento.

 

Atareado de sombra, de agua y viento,

su vórtice la Tierra estremecía.

Por rutas del Atlántico venía

sobre el ancho de agosto, turbulento.

 

A media noche su terrible aldaba

despertó la ciudad que dormitaba:

los árboles, las casas, los caminos,

 

y muchas vidas, que, sin techo y pan,

comienzan a creer que este huracán

comandaba un millón de remolinos.

 

HURACÁN DE OTRO AGOSTO

 

Katrina vino con maldad felina:

nos la vendieron como niña boba

y resulta que fue mucho más loba

que la loba del monte de la espina.

 

Nos distrajo con gracia femenina:

con sayuela de bruja y con escoba

barrió barrios por mil… ¡Casi joroba

la Ruta de Coral… esta Katrina!

 

A cambio de la luz nos dejó el agua

y ahora Miami parece una piragua

mecida por la fuerza de un tsunami.

 

Un ciclón: uno más de nuestra serie

que deja sin piedad y a la intemperie

¡las tórridas palmeras de este Miami!

 

Coral Way, calle de Miami

25 de agosto de 2005

 

HURACÁN DE UN TERCER AGOSTO

 

Otro huracán de agosto y van tres huracanes

que llegan en agosto a invadir estas costas.

Este nuevo huracán por las rutas angostas

del Caribe ya viene seguido de sus canes.

 

Un huracán asusta pues como los volcanes

cuando pasa destruye tortugas y langostas

y las palmas erectas defendiendo sus postas

padecen de la furia los terribles desmanes.

 

Si Ernesto al fin llegara y llega en otro agosto

perderán nuestras costas el verdor y la arena.

Veremos muchas casas nuevamente sin techo.

 

Se llevarán los vientos el perfume y el mosto;

nos dejará clavados con espadas de pena,

gozando las heridas que nos deje en el pecho.

 

Agosto 27, 2006

 

II

 

Este huracán de agosto que al parecer vendría

con la hondura siniestra del inmenso Caribe,

fue gota de agua y viento que disolvió mi aljibe

––mi aljibe tiene el ancho que tiene una bahía––.

 

Mientras al pobre Ernesto se le descomponía

el vórtice y la fuerza por un mortal declive,

a su abismo rodaba…Ya Ernesto sólo vive

con otros pobres muertos en la cuenca vacía.

 

Igual que este huracán no vamos a ver otro

huracán desbocado de terrestre locura,

ni que muerda las olas o devore el paisaje.

 

Ya el potro refrenado ni siquiera es un potro

que le niegue al montero subir a su montura…

¡Así termina Ernesto sin gloria ni coraje!

 

Agosto 30,06

 

EL CICLÓN

 

Con una fuerza de ciclópea escoba

barre los pisos de la faz del Orbe.

A su paso no hay cumbre que le estorbe;

mueve a su antojo la terrestre alcoba.

 

El cedro milenario se joroba;

montes y valles y plantíos sorbe;

espacio, tiempo y claridad absorbe;

derriba la palmera y la caoba.

 

Arrasa con las torres y los templos,

se ensaña con los pobres caseríos,

y, para terminar con sus ejemplos,

 

(os deformes cadáveres oculta

en las turbias corrientes de los ríos,

y en las fosas marinas los sepulta.

 

NO HAY PAZ POSIBLE

 

Sigue la humanidad en guerras intestinas

complicando del mundo toda posible paz…

Es que el ente desea bajo negro antifaz

en lugar de las rosas colocar las espinas.

 

Así, cuando reparte las esencias divinas

que despiden las rosas de su huerto feraz

tiene el filo del cardo que punzante y voraz

hiere la contextura de las vetas más finas.

 

Al vibrar de las notas del concierto mundano

danzan con ritmo igual gentuza y burguesía:

nada detiene el ritmo cuando canta el alcohol.

 

Por eso ese plomizo fulgor del meridiano

igual sirve a los brutos que a la sabiduría…

Todavía la insania no se ha robado el Sol.

 

 

 

INALÁ MBRICA

 

Extraño tu palabra si no llega

por el hilo invisible del correo;

lejana como estrella azul te veo;

la luna de tu cielo casi ciega.

 

¡Como la luz de tu palabra riega

mi jardín agostado de ajetreo!

Me crece el corazón por el deseo

del agua que la vida ya me niega.

 

No me niegues tu río ni tu fuente

ni te vuelvas un valle indiferente…

Mis pájaros se mueren sin nidales.

 

Permite que los ricos surtidores

que te llenan de lirios y rumores

fertilicen de nuevo mis eriales.

 

PRESUMIR A COSTA AJENA…

 

La luna, presuntuosa damisela nocturna,

con su traje de nubes y su lujo de plata,

sale a dar su paseo de rutina escarlata

sobre nuestro planeta de cara taciturna.

 

Disipa la pesada tiniebla que embadurna

de tiznes ancestrales el rostro que retrata,

y repite en la misma tristona caminata

la misma trayectoria. La potencia diuturna

 

del sol es la que nutre, lo que aviva y sujeta

a la luna orgullosa. Pero en nada se inquieta,

y se atreve a decirle ––con injusta ironía,

 

al sol, que ni siquiera presume de fantoche––:

que al verlo tan enorme nunca sale de noche.

¡Siendo el Sol el autor de la noche y el día!

 

TODO TIEMPO PASADO PARECE MEJOR.

 

Llorar sobre la tierra del pasado ya extinto,

es hacer de las lágrimas infinitos eriales,

es lo mismo que darle candela a los trigales

o perderse en el monte llamado “laberinto”.

 

Lo de ayer ya pasó; lo de ayer fue distinto.

Volver a las casuchas de viejos arrabales

a vivir como viven las naciones tribales,

es forjar un futuro lóbrego sobre un plinto.

 

Con esos “lloriqueos” vivimos los cubanos,

pensando en un regreso que no es posible ya:

sin primos y sin tíos, sin padres sin hermanos.

 

Todo lo que fue nuestro lo tenemos acá;

los hijos y los nietos son norteamericanos

¡los cubanos legítimos se quedaron allá!

 

 ABRUMAMIENTO

 

Buscar la enemistad del auditorio humano

es hazaña de locos o de cortos de idea;

allí donde la vista del mundo se recrea

los límites del hombre no abarcan lo lejano.

 

Pareciera locura secar al gran océano

o querer convertirlo, por antojo, en batea.

El mar, que sube y baja por arte de marea,

nunca podría nadie desaguar con su mano.

 

Así, la muchedumbre ––llamada mayoría––

es la mar sin orilla: mar de gente que abarca

la redonda mirada de horizonte a bahía.

 

Al fijar ese término, que los “límites” marca,

es el mar infinito quien nos abre esa vía,

limitada, que mueve nuestra efímera barca.

 

AL QUIJOTE Y SANCHO PANZA

 

(Homenaje a 400 años de su nacimiento)

 

De La Mancha en el suelo castellano

se hallaban el Quijote y su Escudero,

Sancho Panza. Un Rocinante ibero

 desordenaba la extensión del llano.

 

Relampagueante de fulgor la mano

diestra del «ingenioso caballero»

bajo el fuerte dominio del acero

y la plomiza luz del meridiano.

 

Las espadas hirieron los gigantes

de hierro; cabriolaron los equinos

-imaginarias bestias de Cervantes-.

 

Tiñó el fuego del sable el arrebol,

y exánimes —caballos y molinos­

chorrearon por la herida sangre y sol.

 

PERIPECIAS DE UN VIAJE

 

Seis horas en el vientre de una nave,

mientras aguardo levantar el vuelo,

además de un terrible desconsuelo,

me llenó de temor profundo, grave.

 

Iba a ser este vuelo breve, suave,

pero entonces nublase todo el cielo

y eso fue como estar metido en hielo

o hallarse en el estómago de un ave.

 

Tras esas horas de esperar paciente

se agotan la paciencia y lo prudente…

Mas cuando todo pareció perdido,

 

vi que por el pasillo, dulce y grata,

venía a socorrerme una azafata

con su rostro de arcángel sonreído.

 

SEIS DEL MES SEIS DEL AÑO SEIS

 

Este seis del mes seis del año seis

os procuro el mejor de los regalos:

que os liberéis de los trajines malos

que en las noches viciadas vos tenéis.

 

A los supersticiosos vos no deis

cabida ni en el alma ni en los halos

de la casa del Ser. ¡A piedra y palos

echadlos del lugar si vos los veis!

 

Ninguna mente que se intranquilice

con lo que el vulgo trasnochado dice

puede tener, al fin, una paz propia.

 

Vosotros que gozáis en esta farsa

bailadores seréis en la comparsa

de una copia copiada de otra copia.

 

06/ 06/ 06

 

MERCEDES MATAMOROS

 

 (La Safo cubana)

 

La musa del más bello consonante,

para darse en románticos apegos;

en la blanca ribera de Cienfuegos

la vistieron con galas de diamante.

 

Se nutrió de la esencia que distante

venía sobre barcas de altos fuegos;

conforme Safo erotizó a los griegos,

Cuba la vuelve su más fiel amante.

 

De su erótico verbo hace derroche;

los desnudos encantos de la noche

gozan de Eros en la ardiente llama.

 

Junto al verde cubano y el turquesa

de aquel mar caribeño a Safo besa,

y Cuba, como Lesbos, le dio fama.

 

Miami, mayo de 2008

 

ROMANCE ENTRE PATOS         

Poemario)

 

EN EL PATIO FLORIDANO

DE ANA Y FRANK

 

BAJO EL TECHO DE LA TARDE

 

Junto a un lago sereno, cristalino, profundo,

un pato y una pata de un patio muy florido,

buscaban afanosos dónde formar un nido

distante del bullicio perturbador del mundo,

 

Vino el pato primero y casi  en un segundo

consiguió dónde hacer el hogar preferido;

después vino la pata y dio su buen sentido;

fijando el dulce nido bajo el sol rubicundo.

 

El viviente común no hubiera imaginado

que la plúmea familia pusiese allí su amado

nidal, y en siete días multiplicara en siete.

 

En aquel ornamento, como una chimenea,

la pareja de patos con orgullo procrea

y navega la tarde, sobre el lago, al garete

 

LA COSECHA

 

Aquí está la vitrina que exhibe la cosecha

producto del amor, del tiempo, la constancia,

y los dueños del patio que con su tolerancia

han hecho ya posible completar esta endecha.

 

Si sigue este proyecto por la ruta derecha

vendrán días de vuelo, de brisa y de fragancia,

de patitos siguiendo junto al lago y la estancia

la que pudo haber sido blanco vil de una flecha.

 

Siempre hay almas que cuidan las cosas naturales

las que sobre el asfalto pueden crear un monte

y darle a sus riberas color de matorrales;

 

hacer que un gajo pueda serle nido a un sinsonte

que dan calor al nido; confort a sus nidales

y pintarle una rosa de sol al horizonte.

 

EN EL SÉPTIMO DÍA

 

En el séptimo día la séptima postura

terminó de poner la mamá, suavemente,

y dispuso su cuerpo con la sangre caliente

a dar vida a los huevos con su temperatura.

 

Tras las cuatro semanas de fija cobertura

unos plúmeos pichones brotarán de repente

como fruto sagrado de aquella diligente

pata-madre criadora de tal empolladura.

 

Hacia el día vigésimo octavo, esta pareja

ha de ver como cada patito rompe y deja

los estrechos estuches de aquellos cascarones.

 

Y después de haber sido por natura entrenados,

siguiendo con los hábitos de sus padres plumados,

por la orilla del lago volarán los pichones.

 

EL PROCESO

 

Cuatro cuartos de luna que toma el empollado

atraviesa por riesgos que Natura ha previsto:

––Natura siempre tiene para ese riesgo, listo

el remedio preciso y además adecuado––

 

Ante el riesgo presente la “madre” ha preparado,

de su propio plumaje, lo que aquí ya hemos visto:

una manta que cubre los huevos…¡Hasta Cristo,

si lo viera, muriese de asombro inusitado!

 

Sucede que la madre de vez en cuando sale

a cumplir exigencias de la fisiología

y cuida no dejar a la intemperie hostil

 

aquello que va a ser su más preciada cría.

Sin mucha extravagancia para hacerlo se vale

del amor más sublime y el valor más sutil.

 

SIGUE EL PROCESO

 

Rodeada de esa manta de plumas, pensativa,

como si en el futuro pensara en el presente

aquí vemos la madre del futuro, silente

cual si del sacrificio fuera la estampa viva

 

¿Qué misterio profundo del arcano, motiva

que se aleje tranquila de la suave corriente

del lago donde puede nadar plácidamente

con el bando de amigos que fue su comitiva?

 

Solamente una madre se sacrifica tanto

solamente una madre soporta el sufrimiento

y no conoce un límite la pena de su llanto.

 

Aquí de cuerpo y alma con todo el ser sediento

va ganando la gloria del cariño más santo

y ella misma se erige su mejor monumento.

 

EL PARTO

 

Fueron largos los días, los días de la espera

pues fueron veintiocho los días que esperamos.

Fue la luna completa. Pero al fin aquí estamos

con los recién nacidos; es la familia entera.

 

¡Qué si valió esperar!, pues no de otra manera

mostrarían los rostros el placer que gozamos.

De ahora en adelante veremos qué inventamos

para que el entusiasmo que sentimos, no muera.

 

Hay que buscarles nombres a los siete patitos

sugiero lunes, martes, miércoles, jueves, viernes

y sábado y domingo… ¡Qué mejor que los días

 

de la semana en nombres para siete angelitos!

Y serán grandes patos los patitos en ciernes:

¡sin contarse los sueños y algunas fantasías!

 

PARIENDO

 

Dos de los nuevos críos murieron al nacer

no sé si por asfixia, si por algún infarto.

Sólo cinco de siete rebasaron el parto;

ya sábado y domingo han dejado de ser.

 

Al menos ya estos cinco se empiezan a mover

y pronto los veremos vagar por el reparto

en forma de bandada, mientras versos yo ensarto

bajo las suaves brisas del tibio atardecer.

 

He aquí la prueba viva con estos cascarones

donde incubó Natura cinco formas de vuelo

en un nido de piedra. ¡La cosa no fue fácil!

 

Ya el parto llega al fin y a saltar los pichones

se alistan con la madre vigilante en el suelo,

todos con un plumaje de la hechura más grácil.

 

EL PRIMER AVENTURERO

 

Como todo en la vida siempre el más atrevido

es el que se aventura y el terreno examina,

aquí el primer patito con cuidado camina

después de haber dejado la ternura del nido.

 

Tras este aventurero de pronto lo han seguido

los otros adornados de pluma diamantina

y hacia el lago de un agua serena y cristalina

a darse un chapuzón el quinteto ha corrido.

 

Unas horas de vida sólo cuentan los nuevos

personajes que habitan esta parte del mundo

y ya tienen más fuerza que un muchacho de trece

 

primaveras cumplidas… Atrás quedan los huevos

y la angustia del parto, pues segundo a segundo

ya cada uno de ellos con vida propia crece.

 

 LA PRIMERA EXPERIENCIA

 

Aquí juntos los cinco con su madre y maestra

comienzan a tomar lecciones que, aprendidas

conforme a la Natura, pudieran salvar vidas

en los casos más graves de sequía siniestra.

 

La madre profesora con esta noble muestra

sólo imparte conductas por ella conocidas

y con estas virtudes con bondad repartidas

la gran sabiduría de su estirpe demuestra.

 

Ya con estas premisas la evolución se plasma

y es un hecho feliz para un nuevo escenario

en donde ha sucedido. Según dicen los dueños

 

(y lo dicen de un modo que al oído entusiasma)

la familia emplumada recorre el vecindario…

¡Y aunque no se sonrían ya se ven muy risueños!

 

 EROTISMO VEGETAL (Poemario)

 

PAPAYO

 

Papayos hembras-machos reflorecen

en los huertos fecundos del planeta;

el macho airoso en la heredad vegeta

donde sus flores las lloviznas mecen.

 

Tienen el polen que después ofrecen

a las hembras de al lado. Se completa

el coito vegetal cuando en la meta

las papayas, del tallo, airosas crecen.

 

Así es como este amor un dios realiza

cuando a la hembra el macho poliniza

sin lo cual no encintasen las papayas.

 

De este erotismo vegetal se inunda

la brisa entera con la que fecunda

la rica flora desde tiempos mayas.

 

EVOLUCIÓN VEGETAL

 

Las abejas trabajan en labores

de refinado y hacendoso estilo;

cruzan la flora de albahaca y tilo

y juntan mieles, sales y colores.

 

Regresan presurosas a las flores,

se posan sobre el rojo verticilo,

y en la herida sedienta del pistilo

depositan su esperma de sabores.

 

En las colonias de la orilla ajena,

son parte necesaria de la escena

aves, ardillas, grillos y lagartos…

 

De luces bellas la estación se pinta,

¡pues acaba de ser natura encinta

y Diana espera frutecidos partos!

 

EROTISMO VEGETAL

 

Andando el bosque de mi lar un día,

donde natura encantadora medra,

y la ventisca del turbión no arredra

los follajes de inmensa lozanía…

 

encontréme una hiedra que subía

la pendiente porosa de la piedra

y viví la pasión con que la hiedra

los besos en la piedra repartía.

 

No creo raro que la flora envuelva

de amor florido y vegetal la selva,

sin que nadie lo haya descubierto.

 

Yo no dudo que salga a medianoche

un ceibo, y que derrame su derroche

de erotismo en la ceiba de su huerto.

 

LA ENREDADERA

 

El bejuco que sube por la cerca,

aun siendo del uvero o del ubí,

de pasiones lo toca un frenesí

y a cierto goce genital lo acerca

 

La pasión del bejuco, firme, terca,

del madero al alambre tiende allí

sus brazos de erotismo, y para sí

abraza el dulce género que alterca.

 

La bejuqueda hasta parece haber

convertido a la cerca en su mujer

por la erótica forma que la abraza.

 

En la noche al cruzar los asteroides

hay un rocío de espermatozoides

que tenue surco en la dehesa traza.

 

EL MUSGO

 

El musgo no florece ni da fruto,

pero vive abrazado a la humedad

de los brocales y en la oscuridad

de pedregales de color hirsuto.

 

Y goza, al parecer, cada minuto

de aquel abrazo con la soledad…

al pie del muro de la eternidad

se convierte en mural de lo poluto.

 

Y está todo el erial humedecido

por las múltiples veces que ha caído

su lluvia seminal en las paredes…

 

Cualquier aeda recreado en Eros

podría concluir que sus arqueros

obedecen a eróticas mercedes.

 

.

 

EL MAÍZ

 

Aunque crezca frondoso, de raíz

exuberante, en hojas y buen tallo,

no alimenta la casa del vasallo

si no llega a mazorca con maíz.

 

Así muere la planta que, infeliz

no produjo rollones para el gallo,

ni alimento vital para el caballo,

para los hombres y la codorniz.

 

Pero creciendo con las otras, junto,

recibe el polen fecundante ¡y punto!:

Poliniza la planta, y en mazorca

 

regala el oro del maíz que adoro,

esa riqueza de gramínea. ¡El oro:

digno de hacerse codiciada ajorca!

 

LOS JAGÜEYES

 

He visto a los jagüeyes cuyos brazos

se abrazan de los árboles vecinos,

los abrazan con gestos masculinos

y se vuelven eternos esos lazos.

 

Los he visto en laderas y ribazos,

a la orilla de arroyos y caminos,

dominar a los cedros y a los pinos

con la fuerza vital de sus abrazos

 

Los he visto soltar sus abundantes

leches de las cortezas excitantes,

sobre las otras plantas femeninas…

 

Y he visto en singular metamorfosis

las leches que siguiendo la simbiosis

transformaron las leches en resinas.

 

EL CACTO

 

Preso en el hábitat que lo rodea

sobre la arena del desierto hostil

surge en pareja de pasión febril

Y allí se nutre del amor que crea.

 

Asimismo del agua que gotea

a manera del semen más sutil,

del útero arenoso hace pensil

donde, erótico, el ojo se recrea.

 

Canta el dios Eros por el regocijo

de ver el cacto con un nuevo hijo

del erotismo que produjo el acto.

 

El desierto ha parido un niño rubio

con sangre vegetal por el connubio

que sostuvo la arena con el cacto.

 

GESTACIÓN

 

Echa el hombre de campo la simiente

sobre el surco –vagina de la tierra–

como espermatozoide que se aferra

y se enraíza en la humedad caliente.

 

Es verano y la luna está en creciente;

soplan húmedos vientos de la sierra;

la ventana del día Febo cierra

y se tiñe de rojo el Occidente.

 

Transcurren los minutos y las horas;

se impacienta el vergel con las demoras

del reloj, de los días y la fecha…

 

El huerto, exuberante, ha florecido

y se apresta el gañan agradecido

para el goce frutal de la cosecha.

 

LA CHAYOTERA

 

Sube los empalados a manera

de bejuco. Su rama muy coposa,

reproduce una fruta voluptuosa

que grácil baja de la enredadera.

 

Se le conoce por la chayotera:

Y su chayote como un seno posa

o semeja su carne a la pulposa

cosa de la mujer que desespera.

 

Abajo húmedo suco, yuca, cangre,

junto a la clorofila de la sangre

tornan el huerto en sol y papalote…

 

En una voz sexual se yuxtaponen

chayotera y yucal… Juntos exponen

las virtudes sexuales del chayote.

 

SENIL   (Poemario)

 

Después de uno envejecer la llama

del erotismo erecto, se amortigua;

entonces arde como llama antigua

donde se goza lo que más inflama.

 

En este punto el sexo no reclama

nada más que la parte más exigua

de la carne que yace más contigua

a la esencia que el género derrama.

 

Lo que fuera delito en otra edad

deja los miedos de la pubertad

e inventa idealidades del delito.

 

Es otra forma de erotismo ardiente

y atrevido, que pasa por la mente

y goza con entrar en lo inaudito.

 

RAPTO

 

¡Vamos! –le dije– y la trepé en el anca

de mi potranca, que se hinchó de brío,

y nos fuimos cantando hacia el bajío

donde empieza a elevarse la barranca.

 

La desnudé sobre la yerba, blanca

de neblinas, de luna y de rocío,

junto al recodo donde duerme el río

y la corriente del pudor se estanca.

 

¡Nada turba la escena!: ni un rumor.

Las vírgenes del sexo y del amor

hacen de brújulas y de astrolabios.

 

Ella, con su pasión y mi locura…,

mientras yo recorría con premura

el mapa de su cuerpo con mis labios.

 

EN EL BAÑO

 

Para darte este baño de ternura

con mi lluvia de besos te cubrí,

y fue tan fuerte el erotismo en ti

que fui marcado por tu calentura.

 

En tu boca, tus senos, tu cintura…

todo ardía en un mismo frenesí;

igual temblor se apoderó de mí

y fui una parte de la quemadura.

 

Luego pusimos la pasión a arder,

y fue infinito el goce del placer;

como el deseo de la carne, extraño.

 

El amor del placer no se consume:

es así como un frasco de perfume

que sobrevive más allá del baño.

 

UN NIDO

 

Posé mis labios en tu tibio cuello

para que el cisne del amor un nido

te hiciera, sobre el árbol florecido

y perfumado, de su talle bello.

 

Tu erótica mirada fue un destello

que jamás otro cisne ha conocido,

y anidó… ¡Primavera había venido

para ser un fulgor de todo aquello!

 

Urgido de insaciables fantasías

el cisne de tus ansias y las mías

entre eróticas alas se acurruca.

 

Al calor de tu sangre y de tu pecho

jamás antes un cisne como lecho

tuvo un nido de nácar en tu nuca.

 

VIOLADO

 

¡No me toques! –me dijo– y la miré

con un vacío corto de por medio.

Ésta –me dije– debe ser el tedio

que vino a verme pero ya se fue.

 

Me tomó de la mano y la dejé

que fuese ella su mejor remedio.

Acortó la distancia en el asedio

y con locas pasiones la besé.

 

Entre mis brazos se rindió lo mismo

que las princesas del romanticismo…

Tócame –dijo– donde quieras, toca:

 

toca mis manos, mi cintura y entre

lo que te veda mi corpiño. ¡El vientre

se deshizo en panal para mi boca!

 

AVENTURA

 

Era poca la miel y la sed mucha:

Pensamos en buscar otro destino,

donde el amor signara nuestro sino

y el intento no fuera insana lucha.

 

Hicimos noche en la primer casucha,

que olvidada a la orilla del camino

se caía a pedazos junto a un pino

que la crudeza natural, serrucha.

 

Una vela alumbraba un catre viejo.

Desnudamos la lumbre del reflejo

y el candil fue señal para los dos…

 

Al otro día, entre hechizados nudos,

la luz del sol nos encontró desnudos

¡conforme al mundo nos trajera Dios

 

INMATERIAL

 

Era un poeta de la edad confusa

–de los tantos que viven de la rosa–

que quiso hacer un adorable diosa

de lo que sólo fue su pobre musa.

 

Le dio belleza de la más profusa;

vírgenes labios, tez de mariposa

y la besaba como aquella cosa

que de verdad el erotismo abusa.

 

Enloquecido con el “ser” fantasma

–invento suyo– tanto se entusiasma

que se invade de idílicos veranos.

 

Y corre como un loco por la calle

sin la blanca materia de aquel talle

¡y dos senos quemándole las manos!

 

NOCTURNAL

 

En el lago de linfa azul violeta,

bajo el amplio reflejo de la luna,

recostada en un ceibo yace una

ninfa rosada de vestal silueta.

 

A los ojos lascivos de un poeta,

la limpia cabellera lacia y bruna

resalta la belleza y la embetuna

de cierto misticismo de paleta.

 

El poeta le canta un himno al lago,

un lente que retrata como un mago

los senos en las aguas cristalinas.

 

Las aguas, a manera de un espejo,

bajo el palio lunar son un reflejo

que se tiñe de gracias femeninas

 

RECUERDO

 

Siempre recuerdo la mujer aquella

que me dijo su “no” una y mil veces,

multiplicándose como los “peces,

como los panes”, mi pasión por ella.

 

La vi. distante como azul estrella

en mis más ardorosas desnudeces,

pero la amaba y le canté mis preces

que la elevaron cada vez más bella.

 

Amor platónico otros llaman a esto,

pero el impulso del amor y el gesto

cuando dejan de ser romanticismo,

 

aun sin tener la carne y sin tocarla,

puede darnos motivos para amarla

hasta donde nos quema el erotismo.

 

BÚSQUEDA

 

Busco a quien todo mi deseo, sepa

–como todas las cosas del delirio–

frondoso huerto del otoño. Un lirio

que por el cuerpo del hechizo trepa.

 

Una muchacha que en mi cuarto quepa

y sepa hacer connubio del martirio;

que sepa en la alta noche ser un cirio

para alumbrar mí desolada estepa…

 

Unos oídos que el clamor recoge;

unas pupilas que el deseo acogen

cuando los senos erizados tremen…

 

Rumor que fije donde el árbol ronda

y crezca como un nido en una fronda

para los tibios pájaros del semen.

 

 CAMINO DE BELÉN

 

Cuando una diosa mi lugar visita:

primeramente a sus ojazos miro;

de sus mejillas en el mar me tiro

y remo con las cruces de mi ermita.

 

Todo mi corazón se desorbita…

me rebajo a sus pies donde deliro

y por sus formas nacaradas giro

como quien un loquero necesita.

 

De sus muslos de mármol y marfil

formo peldaños de ilusión febril…

y en ese mismo luminoso edén

 

comienzo mi ascensión hacia su talle

por el bello camino de ese valle

que conduce a la entrada de Belén.

 

 SUBLIMACIÓN

 

Por tus valles de carne, bajé ardido

como un río que corre y desemboca

donde el alma del tiempo se disloca…

El ayer ya es un sueño revivido.

 

La suerte del amor, pájaro herido,

dejó su nido en la distante roca,

y en la tibia azucena de tu boca

reconstruyó, con ilusión, un nido.

 

El nido creció en alas y voló

hacia otras tierras; desapareció

por las riberas de países bellos.

 

y ahora mi pájaro sin nido y nada,

hace un nido nostálgico en almohada

que entibiaron tus cálidos cabellos.

 

ÉXTASIS DE MEDIANOCHE

 

Por cada estrella de esta noche mía

brilla la sangre del amor ardiente;

yo ya sé que tu cielo es diferente,

más limpio, más sereno. La pedrería

 

que asoma de las linfas de tu ría

tiene más luces que mi sol naciente:

Tu cielo es un collar fosforescente

que cuelga de tu cuello. ¡Cómo ansía

 

deleitarse mi boca en tu blancura,

ser náufrago en el mar de tu cintura,

beber del pozo que tu miel derrama,

 

y ser, en fin, tan ciego como un niño

que piensa que si pierde tu cariño

pierde la luna, el sol, el panorama…!

 

PRIMOROSA

 

Por ti, diosa, mi verso se hace rosa

que enjardina los valles de tu sueño,

junto a un río de miel donde despeño

las aguas de la sed más ardorosa.

 

Contigo fue la noche primorosa,

y el día más soleado y más risueño,

me sentí como rey: quizás el dueño

de los vergeles de tu mariposa.

 

¡Ah, qué mieles había en tus panales!

 y de cuántos aromas tus rosales

circundaron mi antigua rosaleda.

 

Tus erectos jazmines eran dos

palomas que volaban hacia Dios

con plumaje de nácar, oro y seda.

 

 AFIEBRADO BESO 

 

Después del beso que afiebrado hería

los contornos del nácar de tu cuello,

fue una llama sublime tu cabello

y en tus ojos un huerto florecía.

 

No sé qué néctar sin cesar fluía

de la fontana de tu talle bello,

y supe que en el ala del destello

 mi pájaro de amor me renacía.

 

Te quedaste suspensa, delirante,

sobre blanco algodón alucinante,

junto al sueño de amor por ti tejido…

 

y ya no quise abandonar el lecho

de un árbol que creció desde tu pecho

para que un pájaro tuviera un nido.

 

              .

 

EX PROFESO

 

Si el amor de la carne es el exceso

que vuelve a los espíritus, felices,

vale un mundo besar las cicatrices

de la mordida que dejara el beso.

 

Ese amor delirante que, ex profeso

se ha dejado llevar por los deslices

siempre viene cubierto de matices,

de erotismos, ardores y embeleso.

 

No lo apaga ni el cierzo ni el relente

porque el fuego fulgura permanente

como una combustión en la ceniza.

 

Al choque de dos cuerpos ese imán

se convierte en el magma del volcán

que erupciona la carne y la erotiza.

 

¡ESTA DAMA…!

 

Si con su gracia a mi burdel baja,

primeramente le desrizo el pelo,

y en sus mejillas desarraigo un celo

 libre de polvo, de penumbra y paja.

 

Mi enjuto corazón se desencaja,

se olvida de las prédicas del cielo,

y deshielan mis labios todo el hielo

que por las venas del deseo viaja.

 

La beso desde el pelo a la cintura;

sigo ese norte que me configura

la más perfecta estampa del vergel,

 

donde Eva y Adán, solos, desnudos

se ataron para siempre con los nudos

que tejieron las manos de Ella y de Él.

 

SEXO

 

El amor no es aquel arrobamiento

que a impúdicas pasiones nos empuja,

 ni la fuerza diabólica que embruja

los goces pasajeros de un momento.

 

Debe ser un profundo sentimiento

que nos toma, nos quiere y apretuja

La flor eterna, que si más se estruja

 mejor satura su perfume el viento.

 

La pasión de la carne, amor sexual,

puede ser inexacta; amor vacío,

si no viene hermanada a un ideal.

 

y el amor idealista es Inconexo,

inaceptable, incomprensible y frío

si no viene hermanado con el sexo

 

EL VASO PERDIDO

 

A mi edad, cuando un vaso se me pierde,

ni yo mismo me pongo a hacerme caso,

lo releva al instante mi otro vaso,

¡y dejo que el olvido lo recuerde!

 

¡Que un vaso se perdió en la calle verde

que conduce a mi triunfo o mi fracaso!,

qué más da, si yo sigo firme el paso,

y el perro de la envidia no me muerde.

 

Otro vaso, otra alcoba y otra cama;

otro barco, otro puerto y otra dama

sin que cambie mi ruta ni mi estrella…

 

¡Cuando yo me preocupo de verdad

es cuando vuelvo a ver con sobriedad

y no encuentro en mi cuarto la botella!

 

20 de junio 2000

 

 LA MUJER DEL PIOJOSO

 

 (Epigrama)

 

¡Piojoso! le gritaba a su marido

cada vez que tenía una ocasión,

y tanto molestó su indiscreción

que el esposo vivía compungido.

 

Cansado de escucharla, enfurecido

en un pozo la echó, con su razón;

pensaba que con esta decisión

habría, con la ingrata, concluido.

 

Pero luego creyó que él era el malo,

sin darse cuenta que del mismo palo

siempre han salido las peores cuñas.

 

Asomase al brocal del pozo, a ver,

y oyó que desde el fondo su mujer

le gritaba ¡piojoso! con las uñas.

 

ARREGLANDO EL MUNDO

 

Ingeniero, escritor, de mucha fragua:

usted arregla, presuroso el mundo;

–acaba de arreglarlo en un segundo–

¡y al mundo acaba de llegar el agua!

 

Ya sabemos que allá por Nicaragua

selló las grietas del terral inmundo

abriéndole otro pozo más profundo

que surte de ese líquido a Managua.

 

Nos falta que perfore un túnel ancho

que pase por debajo de mi rancho

y que no se incorpore al oro negro…

 

Mejor que lo rellene de ron caña

¡ese, con que su espíritu se baña

y yo las musas del Parnaso alegro!

 

COGE EL CUBO Y VAMOS

 

La fauna de las aves una vez

tuvo una junta urgente monte adentro

llegando de mil puntos al encuentro

las especies de más exquisitez.

 

Acordaron con mucha rigidez

que los vistosos se quedaran dentro

ya destinados para ser el centro

de un homenaje, por su lucidez.

 

¡Los más feos irán a buscar agua!

–dijo un pájaro azul con mucha magua–.

El búho y la lechuza, sin reclamos

 

ni protesta posible, hicieron dúo…

y se escuchó cuando graznaba el búho:

¡Oye, lechuza, coge el cubo y vamos!

 

A ORLANDO TIJERINO EL ORLADOR

 

¿Usted por dónde andaba, don Orlando?,

¿acaso Orlando la ciudad de Atlanta

o estaba orlando la tercera planta

del edificio de más luz de Orlando?

 

Dígame, don Orlando ¿cómo y cuándo

ha decidido usted ––con oro–– tanta

cosa terrena orlar?… ¿Y qué lo imanta

a vivir este mundo triste, orlando?

 

Orlas de no sé qué, orla que canta

belleza celestial, sigue juntando,

para orlar no sé cuál iglesia santa…

 

Y orlando pasa el tiempo y va agotando

la mina de sus orlas de oro… ¿Cuánta

conciencia terrenal nos orla, Orlando?

 

2010

 

 

 PARA SER POETA

 

I

 

Para ser un poeta y ser profundo

no sólo basta con tener talento

sino desarrollar un pensamiento

que vea todo la tensión del mundo

 

Para llegar al manantial fecundo,

donde toda mirada tiene aliento,

palas y picos del vocablo invento

y en el abismo del saber lo hundo.

 

Como el minero que la tierra cava

la mano recia en los filones clava

y barre cuanto sedimento estorbe.

 

Brotan soles al pie de la penumbra

Esa penumbra celestial que alumbra

la llanuras sin límites del Orbe

 

II

 

Cuando el Orbe de Dios desaparezca

y la neblina en la borrasca bogue,

y en las últimas ánimas se ahogue

del último suspiro la fe, y crezca

 

el desamparo, donde nada ofrezca

una puerta de luz que desahogue

la penuria interior, donde epilogue

la pena y otro mundo reamanezca…,

 

sólo entonces el mundo será mundo

creado por un soplo en un segundo.

Sólo entonces el cielo será un cielo…

 

Y el mundo del abrazo y del adiós

podrá entonces creer que vino Dios

a enmendar la tristeza de este suelo.

 

SOLICITUD BANCARIA

 

Les pido que manden mil al mes

de los setenta mil de mis ahorros:

los deseo sin trucos y sin forros

ni con cláusulas dichas al revés.

 

Le agregan cada mes el interés

y demás económicos socorros,

porque deseo disfrutar “a chorros”

todo lo que en mi cuenta, mío es.

 

Setenta mil, poniéndole intereses,

llegan a más de los setenta meses,

(cinco años y más me da el candil).

 

Al final de los gastos su balance

no deja al heredero ningún chance…

¡yo habré gastado mi setenta mil!

 

EN HAITÍ

 

¿Por qué Dios ha llevado este desastre

a donde ya tanto desastre existe?

¿Lo hará por extinguir el lastre triste

que es del rostro del orbe triste lastre?

 

El Dios (Naturaleza) en este arrastre,

piensa que acabará con este quiste,

mas lo que hoy como buen sastre viste

mañana lo desviste por buen sastre.

 

El inmenso poder de “Dios Divino”,

desorienta y controla el cruel destino

de los desastres naturales nuestros…

 

Entonces, si es de Dios la sacudida,

¿cómo quieren los hombres darles vida

a las vidas que matan los siniestros?

 

nero 13, 2010

 

 BREVE PRÓLOGO A SONETOS

DE LA BUENA MUERTE

 

A

 

Si hay una Muerte Buena y una mala

¿por qué no decidirse por la buena?

¿qué misterio ancestral nos encadena

y por mundos sin sol nos acanala?

 

La Muerte mala es esa que nos hala

y nos tira en la sombra de la arena;

la Muerte buena de fulgor nos llena

donde el suspiro posterior se exhala.

 

Uno debe saber cuándo se muere

(cuando piensa morir) para si quiere

su círculo de amigos, pues que asista

 

a su fiesta mejor: la de su Muerte.

¡No todos han gozado de la suerte

de vivir una Muerte a toda vista!

 

B

 

La Muerte debe ser como una fiesta

de amistades, familias y vecinos,

entre bailes y chiste y buenos vinos

con el ritmo sonoro de una orquesta.

 

Ni el llanto del adiós ni la protesta,

ni los mustios laureles ni los pinos

desgajándose tristes, mortecinos,

han de estar desluciendo la floresta.

 

Una palabra “fúnebre”, que enluta,

no ha de ser una sombra es esta ruta,

que jamás otra Muerte ha transitado.

 

Cuando la gente aprenda esto de cuna

todos aquí ––sin excepción alguna ––

¡querrán montarse en su corcel alado!

 

 C

 

La sangre derramada de la herida

como el podre que fluye de la llaga

es la deuda caduca que uno paga

por habernos burlado de la vida.

 

Y lo mismo sucede en gran medida,

con el óxido antiguo de la daga,

o el aumento continúo de la plaga

que deja la cosecha consumida.

 

Vivimos a merced del cuento sacro

que a manera de burdo simulacro

en el prisma del tiempo luce bien…

 

Tras la Muerte se va quien ha creído

que vive por la Muerte perseguido,

y el que no lo creyó se va también.

 

E

 

Muchos se escalofrían de la Muerte

porque la pintan fea en noche oscura

mostrando ensangrentada dentadura

de chuparle la sangre al cuerpo inerte.

 

Pero esa no es la muerte que divierte

o que nos saca de esta vida impura;

yo le he dado a la Muerte otra figura

que nos puede llevar a mejor suerte.

 

Imagino una Muerte que ha montado

sobre las ancas de un corcel alado:

que se siente feliz de su partida…

 

¿De qué sirve una Muerte inesperada?

Yo pienso en una muerte celebrada:

¡la Muerte en que uno sea quien decida!

 

SONETOS DE LA BUENA MUERTE (Poemario)

 

I

Morirse lentamente a edad madura

no puede ser glorioso ni importante;

morirse por un dardo de diamante

nos da la Muerte que mejor perdura.

 

Ninguno aquí, para morir, se apura,

y en vez de recibir muerte elegante

con lo más deprimido del instante

muere de escalofrío o calentura.

 

Morirse de un puñal o de una bala

después de todo no es de suerte mala…

––por el contrario marca buena suerte ––.

 

Yo pienso en un flechazo de zafiro

que venga acompañado de buen tiro

y con la gracia de la buena Muerte!

 

Junio 17, 2011

 

II

Morirse siempre ha sido una aventura
que mucha gente desvelada espera,
y la espera el gentil como si fuera
grandiosa fiesta de inmortal ventura.

Pero es triste morirse frente a un cura
que exhibe el crucifijo en la collera
y pensando en la viuda que él quisiera
ser dueño de su herencia y su cintura.

Cuando “uno” no sube ya ni baja,
su lecho más precioso es una caja,
y su muerte más lógica es un tiro.

Morirse de una muerte apaciguada
es irse lentamente hacia la Nada,

sin honor que contar y sin retiro.

 

III

 

Cuando un caballo ya no tiene cura

y tropieza a menudo en el ribazo

duele menos la Muerte de un balazo

que estar viviendo con la matadura.

 

Yo no hablo de mí, pues en mí dura

todavía de tiempo un gran pedazo,

y soy capaz aún en fuerte abrazo

marcar con indeleble quemadura.

 

Por lo tanto la fiesta del mortuorio

demora mucho tiempo. Mi velorio

queda pospuesto indefinidamente.

 

La bala guardo junto a mi cuchillo:

esperaré feliz sobre un banquillo

por la Parca que venga de repente.

 

IV

 

Si el Clero se ha metido con el mundo

¿por qué no defendernos de ese Clero

que se revuelca en el revolcadero

de ese infinito lodazal inmundo?

 

¿Acaso no se ve a cada segundo

caer al más sagrado y más austero?

¡Pedir permiso a Dios es lo que quiero

y su permiso me ha de dar, rotundo?!

 

A cierta edad la gente es un estorbo.

¿Por qué tendría yo que oír al morbo

una vez que yo tenga mí permiso?

 

La religión, de Dios, vive muy lejos,

(bien apartes de sí), con sus consejos

jamás han de ensuciar mi Paraíso.

 

 V

 

¡Si a mí me hubieran un velorio dado
cada vez que he caído en esta vida,
ya no hubiese un vacío: una cabida
donde poner un muerto amontonado!


De mil entierros me han desenterrado

para ofrecerme el vino y la comida
en una fiesta que no fue investida

con el estilo que yo había esperado.

Cuando vuelva a morir, moriré a gusto,
¡–a gusto mío –! ¡¿Qué más da el disgusto
que en otros cause; qué más da la furia?!

Mi derecho es morir como yo quiera,
no como quiere la guadaña fiera
que simboliza la ¡sagrada curia!

 

VI

 

Si Dios abandonó a su hijo en la cruz,

cuando más esperaba de su ayuda,

¿cómo van a esperar que ahora acuda

a traerte, en sus manos, pan y luz?

 

Si seguimos a modo de avestruz

hundiendo la cabeza en playa ruda

moriremos llevándonos la duda

cubiertos por su mísero capuz…

 

Una cosa es amar, sentir, creer…

y otra pensar que del supremo Ser

siempre llegan los hálitos mejores.

 

Si de Dios son la tromba, sismo, trueno

sin saber qué es lo malo y qué es lo bueno,

más vale no esperar por sus favores.

 

VII

 

Una amiga gentil, que siempre aboga

contra mi voluntad de darme un tiro,

con un susurro, que es mitad suspiro,

trata de convencerme ¡y me dialoga!

 

¿Un tiro no es mejor? El que se ahoga

tirándose en los mares, da otro giro,

y la guásima hiere a aquel que miro

colgarse de sus ramas con la soga.

 

Si queremos morir con elegancia

debemos entender qué diferencia

distingue cada Muerte. La distancia

 

puede ser saludable a la conciencia.

¡Una Muerte con propia tolerancia

nos salva de morir en la demencia!

 

VIII

 

La Muerte aquí no dio señal de vida,

temprano se asomó, pero con miedo,

al fin ya la he sacado de este ruedo,

y nadie me ha servido una bebida.

 

Conciencia despertó medio dormida,

pero fue recobrando su denuedo;

de la Parca sombría siempre quedo

en espera de mesa bien servida.

 

Esperaba escribir mis cien poemas

sin entrar en confusos anatemas,

pero traigo cincuenta solamente.

 

En vista de la grave soledad

me asusta la divina cristiandad

y mi despido ¡religiosamente!

 

IX

 

No quiero que la Parca me sorprenda;

yo soy quien debo sorprender la Parca

entrando a media noche a su comarca;

quitándole del rostro su gris venda.

 

La Muerte mía no estará en su agenda

ni en todo ese dominio que ella abarca,

no le permito que en su inmunda charca

trate de ahogarme con el agua horrenda.

 

Ya yo tengo a la Muerte acorralada

y la apuñalo con argenta espada

¿¡No la han visto en el suelo ya caída!?

 

No ha de quitarme lo que no me dio;

mi hacienda es mía y la manejo yo;

yo soy quien debo terminar mi vida.

 

X

 

Esa loca, la Muerte, no me asigna

ni el sitio, ni la hora ni la fecha

en que se debe disparar la flecha

para matarme de manera digna.

 

Yo tengo mi designio. La consigna

la repito a menudo en una endecha.

–Yo sé que mi proclama no está hecha

para el que arrodillado se persigna –.

 

Aquí la idea no es vivir del lloro

sino saber marcharse con decoro,

no cuando uno ya llegó a guiñapo.

 

¿Qué gana el hombre si fallece viejo

cuando ya la osamenta y el pellejo

lo desalojan de su edad de guapo?

´

 

XI

 

Si la ilusión de un viaje está tomada

por acuerdo consciente y decidida,

¿qué importa que se dé fin a la vida

por medio de la acción premeditada?

 

Toda Muerte debiera ser planeada

como desea quien la lleva uncida,

no dejar que un extraño lo decida

que de nosotros no conoce nada.

 

Ni siquiera al Señor le admitiría

que decidiera con la Muerte mía;

si la quiero con danza, son o rumba…

 

Lo que me van a dar qué me lo den

ahora, en este día, antes que el tren

departa con destino hacia la tumba.

 

 

XII

 

A la Muerte la pintan de fantasma

con estómago virgen y de abstemia,

no sufre de diabetes o de anemia

pues la sangre bien roja la entusiasma.

 

Cuando la gente en soledad se pasma,

hace su ronda nocturna, bohemia,

y estornuda regando su epidemia

sobre los débiles que acosa el asma.

 

Pero a mí no me engaña entre los blancos

mármoles, donde ocupa sendos bancos

y a los que ancianos, al azar, espera.

 

La sorprendo en su estado de abandono,

la increpo, la remato y la amontono

junto a otros huesos de su calavera.

 

 

XIII

 

No concibo la Muerte en esa forma

que la concibe la sagrada iglesia,

que cree que la Muerte es anestesia

que para así morir, nos cloroforma.

 

Que trasmutamos pero en la reforma

hay altísimas dosis de una amnesia

con rasgos de una fábula milesia

que en nada configura ni conforma.

 

¿Entonces para qué tanto misterio,

por qué tomar la idea tan en serio

cuando se piensa en la divina Parca?

 

Pues a mí, si me llega en alta noche,

me subiera sin susto, al negro coche

que en la tiniebla de la vida, aparca.

 

 

XIV

 

Yo pienso en una Muerte transitoria

Muerte que se realice con licencia –

a ver cómo es la vida –la existencia –

en donde habita la supuesta gloria.

 

Una vez que me grabe de memoria

cómo es la vida allende la conciencia

entonces a mi antigua residencia

volvería a contar la exacta historia.

 

Sin duda esta ha de ser una salida

y una buena razón para que en vida

tengamos la visión del otro lado.

 

Esos que yo conozco que se han ido

no han vuelto para darnos un sentido

de cómo es ese mundo imaginado.

 

XV

 

En el patio, detrás de la alta cerca

que se viste de hiedras y de espinas,

la Muerte, con sus garras asesinas

y sus dedos de púas, se me acerca.

 

Sacude las paredes de mi alberca

y envenena mis aguas cristalinas

con su pus y su tos y sus neblinas;

persistente, atorrante, sucia, terca…

 

Por eso siempre lo repito: en cuanto

pueda, a sus intentos me adelanto:

no puedo permitir que Ella: la Muerte,

 

me remate en su predio a sangre fría…

Nadie puede ordenar la Muerte mía;

¡con mi sangre: ni el Diablo se divierte!

 

XVI

 

Con mi sangre vital no te alimentas

tú, que apareces por la noche oscura;

mi sangre roja es demasiado impura

para darse en sustancias suculentas.

 

Pues guarda tus filosas herramientas:

la guadaña, y el pico y la herradura,

para que entres en otra sepultura

donde sólo se pudren osamentas.

 

Voy esta noche a vigilar tu ronda

para lanzarte la candente onda

que ha rato carga la fulgente flecha

 

Cuando te vea inerte, derrumbada,

sobre tu sombra de nocturna helada

voy a prender mi luminosa mecha.

 

XVII

 

Nunca antes la Muerte se me había

presentado con tanta donosura,

tan esbelta, tan blanca… su figura

de este mundo carnal me parecía.

 

La tuve entre mis brazos, le cogía

las manos y los senos…la cintura;

no sé cómo de aquella calentura

pude sobrevivir…Yo, por hombría,

 

no quise desnudarla… para asombro

mío, lagrimeaba sobre mi hombro

como una colegiala-Magdalena…

 

¡No la beso!, –me dije – ¡no la estrujo!,

y todo el gran incendio se redujo

a consumirse con la Muerte buena.

 

XVIII

 

Siempre en su traje de erizada ropa

la Muerte ahora quiere ser mi amiga,

y en vez de darme la erizada ortiga

me ofrece vino de la vid de Europa.

 

Los dos bebemos en la misma copa,

los dos comemos de la suave miga,

y cuando la impaciencia nos fatiga

los dos tomamos de la misma sopa.

 

Pero no me confío porque venga

tan agradable y en sus manos tenga

la rosa del amor, medio escondida.

 

Al fin yo sé lo que su afán persigue:

hacer que me desgaste, me fatigue

y entonces adueñarse de mi vida.

 

XIX

 

Una Muerte que venga como arma

que por su parecer nos intimida,

es un arma con rasgo de homicida

que de las voluntades nos desarma.

 

Aquí precisa despertar la alarma

a ver si la espantamos enseguida

y no nos roba esa preciosa vida

que no le pertenece. Por el karma

 

suyo, ya van a pronunciarte muerto,

en medio de la selva o del desierto,

por seguir el sagrado fanatismo…

 

Pero será una Muerte muy barata.

¿Es la Muerte, no tú, la que te mata?,

¡pierdes el gozo de morir tú mismo!

 

XX

 

Muerte: yo me divierto a carcajadas

cuando visito tu jardín de cráneos

donde crecen claveles instantáneos

que alternan margaritas mutiladas.

 

Rosas y clavellinas claveteadas

sobre filas de huesos simultáneos

y gardenias de otoños espontáneos

con sangre del pasado lloviznadas.

 

De un antiguo esqueleto vibra un piano

que hicieron de la cama de un anciano,

y afinaron ex prófugos –– ex presos ––…

 

El tiempo se me ha ido: la hora muerta

me acaba de cerrar la última puerta…

¡he de pasar la noche entre los huesos!

 

XI

 

Insisto que la Muerte que le cuesta

menos al mundo y a su sociedad,

es aquella que en plena oscuridad

se realiza sin miedo ni protesta.

 

Deberíamos ver como una fiesta

al que se vaya por su voluntad

y no se muera de calamidad

en un asilo donde todo apesta.

 

Quien espere a morir en un asilo

no muere con orgullo ni tranquilo,

pues es matado con la lentitud

 

de una Muerte caída en lenta gota…

Luego lo meten con el alma rota

en un cofre cuadrado: ¡El ataúd!

 

 

XXII

 

Esos que escogen el morirse a plazo,

se mueren de los pies por la mañana,

se suicidan de un ojo en la ventana,

un brazo muere ya, luego otro brazo.

 

Dejan que se les muera el espinazo

con la débil tristeza de una cana,

y se les muere la ilusión temprana,

por cada amanecer, otro pedazo.

 

Yo no quiero morirme una pulgada

ahora y la otra luego, donde nada

garantice que habrá fijo remedio…

 

No vale prolongar tanto la esencia

de la vida, y más tarde la impaciencia

nos obligue a matar, a plazo, el tedio.

 

 

XXIII

 

El fuego del amor nunca se apaga,

y lo mismo se quiere con la rosa

tan de poeta como de preciosa,

que cuando padecemos una llaga.

 

El río del amor no se encenaga

en ninguna pradera cenagosa

sino que vuela como mariposa

que con la miel del ideal halaga.

 

Por beber en las aguas de tu ría

yo puedo posponer la Muerte mía

por el momento, todavía ausente.

 

Puedo dejar en blanco sitio y fecha

hasta que te decidas satisfecha

y nos muramos ¡paralelamente!

 

XXIV

 

Las leyes de esta Muerte necesitan

que todas de inmediato se suspendan,

es eso lo que aquí nos recomiendan

los nuevos dioses que el solar habitan.

 

Ya los antiguos dioses no gravitan,

y es necesario que la vida entiendan,

que traigan otras leyes donde vendan

las que nos matan y nos resucitan.

 

Yo pienso en serio que la Creación

marcha en proceso de renovación…

Por eso para el próximo Congreso,

 

donde reúnan al Señor y al Diablo

deben tratar la cosa… ¡Si yo hablo

sólo sería para hablar sobre eso!

 

XXV

 

No quiero que ni sátiros ni brujas,

cuando ya los suspiros se me caigan,

que como cálidos consuelos traigan

la idea de aguantarlos con agujas.

 

No me acerquen a templos ni cartujas

que de la realidad me desarraigan;

quiero que los suspiros me distraigan

y creer que me voy entre burbujas.

 

Si aparecieran por ahí las ninfas

para ofrecerme las doradas linfas

con el único afán de que envejezca…

 

en su propósito no habrá cabida,

porque no pienso permutar la vida

por nada que la Muerte no merezca,

 

XXVI

 

Supongamos que al huerto de la vida

le cuelga una manzana verde y dura,

puede esperar hasta que está madura,

mas no esperemos a que esté podrida.

 

Cuando llega a este punto está perdida

para el humano que en su gusto apura;

de su huerto esa miel sabrosa y pura

que más tarde al gusano da comida.

 

Todo tiene su tiempo: cuando llega

esa Muerte, y se juntan en la vega

la verde primavera y el verano…

 

a esperar por otoño y por invierno,

y todo lo que fue fragante y tierno

muere: se acaba con dolor humano.

 

XXVII

 

Si me halaran la alfombra de mi piso

y de bruces me mato en duro suelo,

que no le vengan a ofrecer consuelo

a los deudos llorosos del occiso.

 

Las condolencias por el compromiso

de sólo quedar bien, son puro velo,

que en nada van a remediar el duelo

aunque manden al muerto al Paraíso.

 

Así que dejen de mover mi alfombra;

––la de la claridad o de la sombra;

de la vida de carne o la ficticia –…

 

Perdonen al que muere; al que se mata;

pero no si es matado, pues se trata

de una Muerte causada por malicia.

 

XXVIII

 

Yo no quiero morirme de una hartura,

de lo que más me gusta y que no debo

degustar; lo que como y lo que bebo

requieren que los mande a la basura…

 

Los excesos de vino, pan, fritura…

que ingería en los años de mancebo

hoy me dicen que son parte del sebo

que no dejan que baje la gordura.

 

Así que de esta Muerte nos advierte

la ciencia, ya con datos. Es la Muerte

que evitar debe uno a toda costa…

 

Y no quiere decir que olvide el vino,

el cordero, la vaca, el langostino,

el queso, el bacalao y la langosta…

 

XXIX

 

La vida, como efímera paloma,

revolotea por el sur del huerto;

en la rama del pino casi muerto

una mirada del espacio toma.

 

La vida nace de cualquier maroma:

de la vida del padre es un injerto;

pobre grano de arena del desierto

o residuo de un huevo de carcoma.

 

Para hacerla creer que sigue moza

recargan de floreros la carroza

en su último viaje al camposanto.

 

La gente no lo sabe y yo tampoco,

por qué la vida durará tan poco;

ni por qué durará la Muerte, tanto.

 

XXX

 

La vida es un paréntesis de piedra

detenida entre el antes y el después;

la vida es hueco de un engaño y es

profundo pozo donde nada medra.

 

Por su pared la trepadora yedra

sube con manos y ligeros pies,

abracando el brocal sigue a través

como verde tentáculo que arredra.

 

Aquí es donde la Muerte se solaza

y confundida con la hiedra abraza

la vida que es dos veces perseguida:

 

la persigue la Muerte con guadaña

y la vida que siempre la acompaña:

¡la Muerte vive aliada con la vida!

 

XXXI

 

No le llamo a la Muerte: despiadada,

miserable, ni horrible o mal nacida…

sé que ha de acogerme compungida

al pie del resplandor de la alborada.

 

No importa que la pinten desgreñada,

harapienta, indigente o mal vestida;

la Muerte será siempre la escogida

cuando la vida ya no ofrece nada.

 

¡Qué no os asuste si su dentadura

presenta de la Muerte esa premura

por la sangre que roba: su alimento.

 

¡Ni os asuste su rostro de alabastro;

ni su pisada gris que deja un rastro

con brillo de color sanguinolento!

 

XXXII

 

No conozco el minuto ni la hora

que vendrá de visita al bosque mío,

pero yo he esperar junto a este río

la dulce y peregrina arrobadora.

 

Si adelanta su tiempo o lo demora

ella puede encantarse a su albedrío,

pero yo guardo un tiempo y un vacío

que es necesario que se llene ahora.

 

Su tiempo de llegada se avecina,

y aunque tiene su fama de asesina

lo cubre con la gracia de su plectro.

 

Así que la sorpresa no trasciende

más allá de la llama que se prende

al choque de la vida con su espectro.

 

 

XXXIII

 

No imagino tortura de más lloro

que la Muerte infligida por el asta

del toro que en la hora más nefasta

mata al torero sin ningún decoro.

 

De angustia delirante gime el coro

que forma la exquisita y pura casta,

pero aplaude gloriosa y entusiasta

cuando el ágil torero mata al toro.

 

Con la Muerte del toro –que perturba –

se siente complacida aquella turba

que en alegre balcón su codo empotra…

 

Y mientras toda dignidad se extingue

la morbosa conciencia no distingue

la Muerte de aquel toro, ¡de la otra!…

 

XXXIV

 

En una bella gran ciudad de Europa:

creo que Roma, no París ni Atenas,

mataban a los presos en escenas

para el disfrute de la injusta tropa.

 

Leones entrenados, cuerpo y ropa

les comían del pelo hasta las venas,

donde reyes con almas nazarenas

brindaban vinos de abundante copa.

 

¿A quién culpar de la violenta Muerte?

¿Al león que mató siendo más fuerte?

¡A la mejor si el preso hubiese sido

 

preguntado qué Muerte él prefería…

hoy fuera muerto igual, pero tendría

el honor de un deseo complacido.

 

XXXV

 

Hay otra Muerte que entender no hallo:

y es esa que entre el polvo y el serrín

las espuelas de un gallo han puesto fin

a la vida del otro… ¡Ha muerto un gallo!

 

Por las breves milésima de un fallo

se ha perdido y ganado un lance ruin;

ya uno muestra triunfante el espadín

y el otro se desangra… ¡Yo me callo!

 

¿Merece el triunfador toda la gloria?

¡Y la Muerte!: ¿no tiene una victoria

con irse apresurada de este abismo?

 

Lo injusto es que el occiso no pidió

morirse de esta forma en que murió,

¡sin la alegría de matarse él mismo!

 

 

XXXVI

La Muerte no persigue ni desvela
la vida que he vivido como quiero;
si decido morirme yo me muero
con frío, con el agua o la candela.

No quiero que me pongan una vela
que un pabilo sin nada fue primero,
ni pido que me pongan un florero
con rosas que a rosales ya no huela.

Si quieren en la piedra de mi losa
escribirme un soneto, ya la cosa
me pudiera invocar algo profundo.

Con velas y con rosas no deliro,
pues la rosa se muere en un suspiro
y la vela se gasta en un segundo.

 

 XXXVII

Una Muerte que atónitos nos deja
es la Muerte de un árbol por un rayo
que le cae en la copa en pleno mayo
y su verde armazón se desmadeja.

El árbol no ha emitido ni una queja,
pero por su tristeza y su desmayo
luce que de la Muerte viste el sayo
y de su bosque el festival se aleja.

El árbol -ya sin pelo y sin pupila –
su sangre natural -la clorofila –
a raudales derrama en las llanuras.

Viéndolos en contraste mortecino
ya ceibo, ya laurel, ya palma o pino,
semejan esqueletos sus figuras.

 

XXXVIII

 

Repugnan, de vedad, esas camillas

de los hospicios, como crucigrama,

donde cuidan al muerto por su fama

reviviendo sus últimas bombillas.

 

Para que no se escape en zancadillas

de aquella burda imitación de cama,

lo sujetan muy bien con su pijama 

y suben, de nivel, las barandillas.

 

Este muerto no puede escapar ya

pero quieren que siga por acá…

¿quién envidia vivir la Muerte suya?

 

La experiencia me dice que la vida

no merece alargarla tan sufrida…

¡que me traigan el sebo y la cabuya!

 

XXXIX

 

El costo de la Muerte está en subida:

las cruces, los floreros, y el osario;

el sermón que da el cura y el rosario,

cuestan un ojo del que da la vida.

 

También hay que pagar la despedida,

y el costo de ese arreglo funerario

requiere que en expreso itinerario

los guardias tracen hora de salida.

 

¡Nada!, que en este mundo conflictivo

cuesta tanto morir como estar vivo…

Así que seguir vivo no es un ahorro.

 

Los que no mueran, por economía,

qué no esperen tampoco hasta ese día

a que se mueran con la edad del Morro.

 

XL

 

A través del placer o de la pena

del fuego destructor o luz bengala,

se reconoce que la Muerte mala,

no lleva el eco de la Muerte buena. 

 

La Muerte mala irrumpe y enajena

si lentamente la existencia escala,

pero la Muerte buena es azul ala

para un vuelo de lirio y azucena.

 

Cuando cada pensante por sí escoja

su modo de morir, no ha de ser coja

la Muerte que nos toque: ni peluda,

 

ni ciega, ni temida…ni a destiempo

por la vida vendrá, pues a su tiempo

quitaremos la sombra de la duda.

 

XLI

 

Para no tener susto de lo muerto

es preciso, primero, haber estado

con hambre, sed y frío, en desolado

sitio donde perece todo huerto.

 

Es haber de un sahárico desierto 

el inhóspito imperio atravesado,

y haber, sin un rescate, naufragado

a mil leguas de orillas y de puerto.

 

Una vez que la idea se aclimate

la Muerte no será la que te mate,

que a su vez tu memoria mataría.

 

Si uno va por sí mismo, va a la gloria,

pues se lleva, consigo, la memoria

que la Muerte, –al matarte – mataría.

 

XLII

 

Mi Muerte es cosa de mi propiedad

y yo soy quien la velo y la administro

¿por qué debiera ser algún Ministro

–inmundo instigador de sociedad –?

 

¿Por qué del hambre y la calamidad

ha de verse mi Muerte en el registro

para ser de alimento o suministro

en festines de infausto y vanidad?

 

¡A mí que no me cuenten ese cuento

para tenerme en el “hacer”, contento

y obligarme a morir con lentitud.

 

No creo que haya rosas sin espinas

ni que pueden volver las golondrinas

con los inciensos de la juventud…

 

XLIII

 

Aquí todo se altera o se pospone;

se le pega una tira o se apuntala;

se le duerme con éter, se acicala

y esperan a que no se desmorone.

 

Si todo se imagina o se supone…

¿qué medida tomamos por escala?

¡El mundo se derrumba o destartala!

¿y el remedio?: ¡mañana se le pone!

 

Un hombre es esqueleto apuntalado

si toda su osamenta han claveteado

con puntas afiladas y amarillas…,

 

el día que esta intrusa se lo trague

la misma dama puede ser que pague

tragándose una cuba de puntillas.

 

XLIV

 

Mi padre –campesino y carretero –

les decía a sus bueyes como halago:

“a mi ese buey que no me sale vago

jamás he de mandarlo al matadero”.

 

Así que, cuando tuvo “Marinero”

cierta edad de retiro, como pago

pastaba libremente junto al lago

y nadie lo acosaba en el potrero.

 

Pero a pesar de sus bonitas obras

seguía su sostén de puras sobras

a través de su vida ya caduca…

 

Simplemente su premio fue migaja:

¡pudo haberlo premiado con la alhaja

de una bala de oro en plena nuca!

 

                     XLV

 

De la vida en el áspero paseo

la Muerte es silenciosa y solapada

pero a veces en quieta madrugada

nos idiotiza con su chachareo.

 

Por el ojo de vidrio que la veo

me parece la efigie de una espada

que encima de mi tumba fue clavada

para darle esplendor al mausoleo.

 

Con tinta de esta pluma –tinta roja –

ha escrito no sé quién en una hoja

de cartulina ingenua, un epitafio…

 

Pero a la tumba aquella, en su vacía

desolación, no han dicho todavía

qué occiso ha de ocupar el cenotafio.

 

XLVI

La casa de la Muerte es una gruta
que con sus lámparas de estalactitas
abrillanta sus noches y sus cuitas
y sus días también. La dama astuta

se reparte la sombra y la disfruta,
si se trata de otros. De exquisitas
bellezas hace gala. Estalagmitas
de mármoles pulidos, son su ruta.

El vivo la contempla con envidia
y la maltrata con bestial perfidia:
¡sabe que afronta un enemigo duro!

Al saber que la Muerte luz derrama
se hace enemigo de su propia llama
y por irle en su contra, muere oscuro.

 

XLVII

La Muerte se ilumina, se engalana
con las perlas y túnicas que roba
a las víctimas muertas en la alcoba
con pisos de chinesca porcelana.

Cuando viste a manera de sultana
no enseña su emblemática joroba;
rechaza su quehacer de fiera loba
y se vuelve la oveja más cristiana.

Ya no tiene el mirar de la enemiga
y parece más dulce que una hormiga
que puede custodiar la miel de abeja.

A una muerta con tanta galanura
la podemos tomar por la cintura
y vivirla por siempre de pareja.

 

XLVIII

La Muerte, que llegaba decidida
a sumirme en el mar de la derrota,
huye de mí con la cabeza rota
y su pata de palo toda herida.

Espero que se vaya convencida
que conmigo no gana ni una nota:
ni un pelo, ni una uña: ni una gota
de sangre me quitó. ¡Tengo mi vida!

Las nocturna del antro fronterizo
yo sé que ha volver con el hechizo
que en su ronda fatídica amalgama.

Pero no me confunde su requiebro:
en el fondo inmortal de mi cerebro
¡el esplendor ha devenido en llama!

 

XLIX

La Muerte ya no llega ni me habla,
ni me intimida con ningún contagio;
todo su paripé no es más que plagio
de parecerse al Ángel siendo Diabla
.

Ya conmigo la insípida no entabla
una conversación con el presagio
de quien en la agonía del naufragio
nos tire, por piedad, la última tabla.

Ni vamos a esperar que Dios la tire;
nos salve por un tiempo y se retire
a ver si naufragamos de otro sismo.

Que la Muerte y el Diablo, sus asuntos
con el Ángel trabajan siempre juntos:
¡todo es obra infinita de Dios mismo!

 

L

Adiós, Muerte fatal: en tu velorio
me voy a divertir mucho esta noche;
te llevaré mañana en negro coche
a darte entierro con tu vejestorio.

Purgarás en insomne purgatorio
tus culpas por haber en un derroche
demorado, paciente y sin reproche,
la fecha del consciente velatorio.

Me glorío de haberte aniquilado
con cuchillo de acero niquelado;
con
navajas de filo de azucena.

Tú fuiste por ti misma condenada;
yo, como no comparto con tu Nada,
¡aquí me quedo con la Muerte Buena!

Julio 10, 11

 

MI EPITAFIO

 

(Para usarlo 10 años más tarde)

 

Aquí yace el poeta don Francisco,

apellidado Henríquez, sin más sello:

sin medallas colgándole en el cuello

y más fibras de dócil que de arisco.

 

Francisco del arado y del aprisco,

que buscó de la vida lo más bello.

No vivió destellado en un destello

ni creyó merecerse un obelisco.

 

A los que leen mi epitafio ahora

también les llegará la misma hora

teniendo que vivir igual angustia.

 

Es hora de que escriban su epitafio

a no ser que les toque un cenotafio

bajo cipreses de enramada mustia.

 

4 de enero, 2010

 

LA CONQUISTA DE AMÉRICA

 

Primer Premio V Centenario, (1492-1992)

 

I

 

América se inclina en reverencia:

Se descubre ante España y la saluda.

Resulta natural que un hijo acuda

donde la madre que le dio su esencia.

 

Por la misma razón de la existencia

que en un lazo de sangre nos anuda,

y por esa intuición que nos ayuda

volvemos al lugar de procedencia.

 

Por la exacta verdad que relaciona

los nacidos hispanos de esta zona

con los hijos de Iberia la Inmortal,

 

celebremos el Quinto Centenario

y que conste en el nuevo calendario

como fiesta de gloria universal.    

 

II

 

Aquellos domadores de los mares

salieron con un sueño desde España,

y realizaron la más grande hazaña

que recuerdan los tiempos seculares.

 

Marinos que sufrieron los azares

de las olas, el viento y la cizaña,

hasta que vieron una tierra extraña

muy lejos del calor de sus hogares.

 

En el principio, en su ideal, Colón,

no pensaba encontrar esa región

sino nuevos caminos hacia Oriente.

 

Y fue un aliento de valor profundo

descubrir el vergel del nuevo mundo

sobre el mapa del vasto Continente.

 

III

 

Cuando quiso partir del patio ibero

muchos problemas por salvar había,

porque entonces Colón no disponía

de barcos, provisiones ni dinero.

 

Visitó más de un trono aquel viajero

recabando recurso y compañía,

y la reina Isabel, que en él confía,

le dio su ayuda contra todo fuero.

 

Una vez que consigue los avíos

reorganiza su gente y sus navíos

y una mañana venturosa, parte…

 

¿Qué persigue Colón? Una esperanza,

que se pierde cual luz en lontananza,

¡con la voz de Castilla y su estandarte!

 

 IV

 

Navegaron las noches y los días

por un mar infinito y proceloso,

seguidos por la sombra y el acoso

de las fieras del mar, y las bravías

 

tormentas, que producen averías

en los frágiles barcos, y el borroso

confín de la distancia, tenebroso,

por esos bosques de las lejanías.

 

Un barco tras el otro; rumbo cierto

mas sin saber si encontraría puerto;

ni siquiera el amparo de una rada…

 

El fin que procuraba era impreciso:

fuera de todo necesario aviso

nadie tenía certitud de nada.

 

V

 

Pero la fe que los mantuvo alertas

nunca a su gente le llegó a faltar

y continuaron frente al restallar

del destino y sus ráfagas inciertas.

 

Tocaron muchas nebulosas puertas

en la casa marina, en alta mar,

hasta que un día, casi por azar,

vieron las abras de la gloria, abiertas.

 

¡Tierra!, gritaron los exhaustos hombres,

y aquellas islas recibieron nombres

de princesas, de príncipes y reyes…

 

En los valles, al pie de las montañas,

se elevaban las frágiles cabañas

de los taínos y los siboneyes.

 

VI

 

Sobre el rigor de las inmensas millas

llegaban los valientes navegantes

a unas islas situadas muy distantes

del calor de la patria y sus orillas.

 

Llegaron hasta el mar de las Antillas

en luchas contra vientos y menguantes,

y encontraron un suelo de abundantes

arroyuelos, cascadas y avecillas.

 

Al ver cercano el litoral verdoso,

sintieron en los ánimos reposo

y bajaron las velas de improviso…

 

Admiraron, estáticos, las tierras

en cuyos valles y elevadas sierras

el cielo cobijaba el Paraíso.

 

VII

 

Rielaban sin cesar por las estelas

de un mar a todas horas intranquilo,

siguiendo el rumbo sin perder el hilo

de acuerdo con los palos y las velas.

 

Usaban las más rígidas cautelas

y obraban con el máximo sigilo.

Solían guarecerse en el asilo

costeño, y proteger sus carabelas.

 

Por aquellos inhóspitos rompientes

vadeaban la presión de las corrientes

que formaban vorágines horribles.

 

Mas los hombres penurias resistieron

y fuerzas poderosas se impusieron     

contra tantos obstáculos visibles.

 

VIII

 

Como si hubiera sido cartomántico,

su intuición visionaria le decía

que un mundo nuevo para él yacía

más allá del misterio del Atlántico.

 

Aquel divino amanecer un cántico

de esperanza la hueste repartía,

para hacer la gloriosa travesía

que casi semejaba lo romántico.

 

Bajo el tibio fulgor de las estrellas

las tres naves flotaban por aquellas

interminables líquidas llanuras

 

y los líquidos montes del oleaje,

como si tras la realidad del viaje

viajara el genio de las aventuras.

 

IX

 

América brilló en el derrotero

que trazara Colón al Occidente.

Caminos para un mundo diferente

se abrían como mágico astillero.

 

Y este jardín de tropical venero

fue soplo grato para aquella gente

pues al hallar la prodigiosa fuente

se colmaron la sed y el resistero.

 

Colón quedaba de poder provisto…

“Es la tierra más bella que hayan visto

ojos humanos”, ¡murmuró la tropa!

 

La historia tuvo su mejor segundo:

al saberse el hallazgo de otro mundo

sufrió tremenda conmoción Europa.

 

X

 

Habían descubierto a Cuba o Juana,

como el Gran Almirante la nombró,

mas la flota, impaciente, continuó

viajando al grito alentador de Triana.

 

Después llegaron a Dominicana

que Hispaniola, la tropa la llamó,

donde tiempo más tarde se erigió

la primera ciudad americana.

 

La bravura y la fe se dieron cita

cuando erigieron la primera ermita

de la nueva región de la Corona.

 

Y es triste recordar el sufrimiento

de los nativos, tras el ahorcamiento

de su joven princesa, Anacaona.

 

XI

 

Esta tierra de inciensos tropicales;

esta tierra de sueños: la Hispaniola,

le bastó al almirante, por sí sola,

para tener las bendiciones reales.

 

Bartolomé Colón, con sus iguales,

exhibe de los triunfos la corola,

coronando la isla con la aureola

de todos los valores coloniales.

 

El férreo y triste Nicolás Ovando,

gobernó dicha Isla con nefando

pensamiento de gente sin virtud.

 

Destruyó los santísimos orígenes

al darles a los pobres aborígenes

el tratamiento de la esclavitud.

 

XII

 

Llevados por las olas y el vaivén

del undoso Caribe y de la brisa,

la hora señalaba con más prisa

la presencia cercana de otro edén.

 

Con esas esperanzas en la sien

le aflora la ilusión en la sonrisa

cuando bañada en arrebol divisa

como diosa de sol, a Borinquén.

 

Y penetra los montes cuyas faldas

parecen cordilleras de esmeraldas

que acollaran la magia de su sueño.

 

La bella isla de esplendor y canto

le brindaba a sus ojos el encanto

de aquel vasto paisaje caribeño.

 

XIII

 

Descubren a la vez islas hermosas

en ruta de Jamaica a Gran Caimán,

mientras tanto pasaba un huracán

por aquellas regiones borrascosas.

 

Por noches desoladas y lluviosas

navegan sin un débil ademán;

están urgidos por el noble afán

de aclararles las rutas a las cosas.

 

Al pasar la tormenta huracanada,

la suave brisa de la tarde alada

la blanca arena de las playas peina.

 

Y aquellas islas de exquisitas flores,

conjunto de cadencias y colores,

las bautizan: Jardines de la Reina.

 

XIV

 

Pero antes de seguir hacia adelante,

debe quedar en la mejor constancia,

lo que fue de muchísima importancia

para el viaje del ínclito Almirante.

 

Fue el hecho de llegar al fascinante

suelo canario, de cordial estancia,

que es la bella región, una distancia

del destino final, menos distante.

 

Tuvo calor allí más que de amigo,

porque tuvo el afecto y el abrigo

de un pueblo laborioso y abnegado.

 

Tras de irse de aquellos territorios

los cantos por Colón eran notorios

y aquel pueblo bendijo su legado.

 

XV

 

Las Islas fueron los divinos puentes

para unir a dos tierras muy lejanas;

las almas de las voces castellanas

por ellas alcanzaron nuevas gentes.

 

Los marinos –históricos videntes–

dejaron las costumbres cotidianas,

y se fueron al mar en sus chalanas

en busca de horizontes diferentes.

 

En Canarias tomaron provisiones,

y con la ayuda de sus oraciones

surcaron el indómito elemento.

 

Fue Canarias ayuda que el destino

colocaba a Colón en el camino

de realizar el perdurable evento

 

XVI

 

Hasta el nuevo jardín americano 

los canarios llegaron con su gracia,

y con el rico aroma de su audacia

vertieron de su amor y de su grano.

 

Las tierras cultivaron con la mano

bajo el techo del pino y de la acacia

y siguieron su marcha siempre hacia

las altas metas del sentir humano.

 

Estos maestros de la agricultura,

sembraron de su mágica ternura

las tierras de la América sonora.

 

Y con la fuerza de una luz divina

las aguas de la lengua cervantina

regaron, cual prodigio, por la flora.

 

XVII

 

Bajo el Sol, por el valle y la colina,

la simiente del Gran Descubridor

puso un noble canario sembrador

sobre cada parcela campesina.

 

Y fue un huerto la América Latina

–campiñas cultivadas con amor–

donde cada pequeño agricultor

rellenaba de fiambres su cocina.

 

La América se siente satisfecha

con haber recibido la cosecha

de manos del benévolo canario…

 

Y agradece también con noble tino

la asistencia que fue para el marino,

Canarias, en el tenso itinerario.

 

XVIII

 

A cinco siglos del grandioso evento,

por el mundo de estirpe castellana,

como grandeza de virtud humana,

le erigen a Colón un monumento

 

los seres de preclaro pensamiento

que están unidos a la fe cristiana,

con rasgos de una fecha tan lejana

como la misma del descubrimiento.

 

Pues el evento resultó tan grande

que por un ámbito sutil se expande

como una inextinguible claridad.

 

Y la voz del planeta agradecido

le rinde el homenaje merecido

por orden de la justa humanidad.

 

XIX

 

La fuerza colosal de aquel suceso

no tiene paralelos en la historia…

Los astros infinitos de la gloria

coronaron a España en el proceso.

 

Los nuevos moradores fueron eso:

guardianes de la tierra promisoria,

 y entonaron cantares de victoria

por los valles uncidos al progreso.

 

Con la ayuda Divina y la del Trono,

se impuso la destreza del colono

floreciendo en la faz continental.

 

El dominio de España se extendió:

la nueva realidad la transformó

de nación a potencia universal.

 

XX

 

La conquista del suelo ultramontano

fue labor persistente de titanes,

que llevaban consigo los afanes

del esfuerzo tenaz y sobrehumano,

 

más allá del ardor del resolano

y sufriendo ventiscas y huracanes;

a las tierras de bellos flamboyanes

llegaron bajo el sol del meridiano.

 

Penetraron las fértiles llanuras

y gozaron las verdes espesuras

exóticas en cantos y en belleza.

 

Tomó forma la nueva geografía:

la plétora de hechizos que ofrecía

su rústica y feraz naturaleza.

 

XXI

 

Tras haber conocido las regiones

por distintos sistemas rutinarios,

los decididos expedicionarios

organizaron las expediciones.

 

No había suficientes condiciones

para ver los distantes escenarios,

pero fueron haciendo itinerarios

y estableciendo comunicaciones.

 

Al Norte, al Sur, al Este y al Oeste,

sobre mar agitado o suelo agreste

dio comienzo la acción exploradora.

 

Los indios atacados se ofendían

y sus fértiles tierras defendían

contra aquella misión renovadora.

 

XXII

 

Lucharon contra muchas inclemencias

de enfermedades, fieras y ciclones,

muy propios de las tórridas regiones

en tiempos de lluviosas persistencias.

 

Padecieron horribles experiencias

en las más miserables condiciones.

Se les perdían las embarcaciones

por motivos de varias procedencias.

 

No todo fue de brillo donde el oro

se esperaba que fuera ese tesoro

que persigue el marino aventurero.

 

Pero fue la grandeza del destino

que Dios iluminara ese camino

y otro mapa trazase aquel viajero.

 

XXIII

 

Al entrar los primeros efectivos

en las islas boscosas del Caribe,

la indiada resentida los recibe

con piedras y flechazos agresivos.

 

Si venían por medios muy pasivos

–según en las memorias se describe–

la cuadrilla invasora no concibe

la iracunda actitud de los nativos.

 

Perecieron, allí, los españoles

al perder, en el sitio, los controles

tomados por los indios y sus lanzas.

 

Es famoso el pasaje que se cuenta

de una matanza de verdad violenta

sobre la zona de la actual Matanzas.

 

XXIV

 

Luego, la burla vil contra el indiano

por encomienda a los encomenderos,

que hacían el papel de ganaderos

pastoreadores del vacuno-humano.

 

¡Cinco indios irán a don Marciano!

¡Cuatro negros irán a don Mederos!

¡Se venden más esclavos! Los potreros

tenían indios desde el monte al llano.

 

La trata de los indios se acentúa,

la esclavitud del negro continúa…

La conquista era lucha necesaria.

 

Y detrás de los pobres barracones

la tierra de los viejos callejones

lloraba a gritos la miseria agraria.

 

XXV

 

Cuentan que los caballos y los perros

fueron la estampa del terror al trote,

con la persecución que fue el azote

más allá del vibrar de los cencerros.

 

Aquellas marcas de candentes hierros

y otros hierros prendidos al cogote,

que debían llevar como un lingote

por el trillo escarpado de los cerros.

 

El rastro que dejaron las cadenas,

todavía es un llanto en las arenas

de las playas de México, Brasil,

 

Colombia, Venezuela, Guatemala…

¡cual el brillo de azufre de una bala

cuando brilla en la boca de un fusil!

 

XXVI

 

Aquellos que tuvieron, por Colón,

los triunfos obtenidos y las famas,

quisieron abrasarlo con las llamas

del odio, de la envidia y la traición.

 

(El hombre, cuando tiene la visión

recubierta de espinas y de escamas,

de nublar los ajenos panoramas

no puede resistir la tentación).

 

Lo circundaba mucha gente pobre

–pobres del alma y corazón salobre–

como aquel corazón de Bobadilla,

 

que detiene a Colón y lo encadena;

lo juzga injustamente y lo condena

devuelto sin honores a Castilla.

 

XXVII

 

Bobadilla –señor de manos crudas–

gustaba cometer actos atroces;

quiso callar las disidentes voces

con represiones de miradas rudas.

 

Y con el mismo proceder de Judas

gritaba ofensas y tiraba coces…

Las mentiras volaban tan veloces

que despertaron reservadas dudas.

 

No fue por orden de los reyes todo,

pero la gente se revuelca en lodo

si subvierte los límites del mando…

 

Servidor o lacayo ¡lo que fuese!

mas nadie le creía que lo hiciese

por orden de Isabel o de Fernando.

 

XXVIII

 

Repuesto del ultraje inverecundo,

siendo ya por el rey exonerado,

 reorganiza Colón, más alentado,

la cuarta travesía al nuevo mundo.

 

Pero, devuelto a España, furibundo

el rey, no quiso verlo, y desolado

se fue a Valladolid; casi obligado

por la suerte, se viste de errabundo.

 

Y murió en el olvido y sin honor;

con título de Gran Descubridor

y muerte con pobreza de bohemio.

 

Se marchaba sombrío el Almirante:

genial conquistador del más brillante

camino para el Trono, ¡vaya gloria!

 

XXIX

 

Pero el mundo seguía su carrera:

Mandados por ajenos gladiadores

los indios se volvieron sembradores

y despojados de su propia esfera.

 

Conquistados y frente a la bandera

de los nuevos altivos mandadores,

tuvieron que sumarse a las labores

de la vasta y salvaje sementera.

 

Protegía el lindero el mayoral,

con el látigo en mano y la señal

del temido reflejo del machete.

 

Se diría que estaban ante un diablo

que engañaba a la oveja del establo

con atuendos de bíblico jinete.

 

XXX

 

Juan Ponce de León, por la avenida

de los mares, al Norte se adelanta:

Salió de Borinquén y sentó planta

sobre tierra soleada y prometida.

 

Nuevo hallazgo lo eleva y enseguida

su nombre en la Corona se levanta,

y nombra al suelo donde el aire canta

con un nombre de sueños: La Florida.

 

Juan Ponce de León, según se cuenta,

procuraba un tesoro en la tormenta

de los tiempos cargados de inquietud.

 

Y en las costas del nuevo Continente

descubrió los milagros de una fuente:

¡La fuente de la eterna juventud!

 

XXXI

 

Mas Ponce de León dejó los lares:

Pánfilo de Narváez llega luego

por la tierra del agua, del sosiego

y las grandes llanuras y pinares.

 

En el húmedo suelo de manglares

–vastas regiones de perenne riego–

y en elevados sitios, rojo fuego

de trópico, encendía los lugares.

 

Narváez descubrió la maravilla

que soñara la reina de Castilla

para hacer un castillo de verano.

 

¡Era tarde, muy tarde! Ya Su Alteza

dormía el esplendor de su belleza

junto al regio castillo del Arcano.

 

XXXII

 

Velázquez, ingenioso Capitán,

ordenador de eximia inteligencia;

Adelantado fiel de Su Excelencia

fue a la virgen región de Yucatán.

 

En todas las misiones que le dan

demostró refinada consistencia.

Sobre Cuba labora con paciencia

y sale victorioso en cada plan.

 

Le ordena al Capitán Hernán Cortés

que fuera de los mares a través

al territorio de los mayas bravos.

 

Pero estuvo en difíciles momentos,

pues en la zona de los monumentos

los indios no querían ser esclavos

 

XXXIII

 

Cortés redescubrió el país azteca

desde la maravilla de sus playas,

y vio que los aztecas y los mayas

eran gentes de templo y biblioteca.

 

Tenochtitlán representó la Meca:

pirámides, palacios y atalayas…

donde brillaban las ideas gayas

de la cultura y la visión tolteca.

 

La incógnita redime a Moctezuma:

que deja que el ayuno lo consuma

tras el flechazo de Guatimozín…

 

Aún perduran los días del misterio:

la majestad del portentoso imperio

tiene una historia de valor sin fin.

 

XXXIV

 

Navegaron ansiosos anchos ríos:

El Orinoco, El Magdalena, El Plata,

y El Amazonas… donde se desata

la corriente por ámbitos bravíos.

 

Bajo el cálido sol de los estíos,

entre el bullicio de la cabalgata,

donde el agua profunda se dilata,

se mecían, precarios, los navíos.

 

Es Hernando de Soto quien encuentra

destino lamentable, cuando entra

del Padre de las Aguas, por la ría,

 

porque sufre la muerte en el intento,

y su cadáver, desde aquel momento,

descansa inerme bajo el agua fría.

 

XXXV

 

Merece destacarse en esta loa

por marino gentil como genial;

intrépido y preclaro, sin igual,:

Vasco Núñez Balboa (de Balboa).

 

Con un gesto grandioso puso proa

rumbo al lado de América Central,

y llegó hasta el inmenso litoral

llevando una ilusión en su canoa.

 

Cruza el istmo boscoso y elevado

y descubre ese mar azul dorado:

del Pacífico vio lo inmensurable…

 

Su hazaña portentosa quedó escrita

con la tinta más bella, que, suscrita,

se queda en el recuerdo, perdurable.

 

XXXVI

 

Escalaron las cumbres más enhiestas:

desde el salto del regio Tequendama

vislumbraron el ancho panorama

de montañas, de valles y florestas.

 

Caminantes perennes de las crestas,

fueron en busca de fortuna y fama,

pero también los consumía el drama

de caminar con el recuerdo a cuestas.

 

El Aconcagua se asomó imponente:

desde el punto elevado el contingente

se acercaba al palacio celestial…

 

Y el inmenso Iguazú y el Chimborazo

fundieron las distancias en un lazo

bajo el fuego del sol meridional.

 

XXXVII

 

Recorrieron montañas y llanuras

de la rica región, y dondequiera

se hallaba la fulgente primavera

con frutas abundantes y maduras.

 

Arroyuelos crecidos de aguas puras

pasaban por los pies de la palmera,

y de un mar a otro mar el suelo era

como un huerto de nuevas aventuras. 

 

Se formaron ciudades en las costas,

en la fértil campiña, en las angostas

salidas de los ríos, y hasta el monte

 

poblaron los valientes inmigrantes…

y fue mundo de pueblos fascinantes

¡hasta dónde llegara el horizonte!                                                          

 

XXXVIII

 

Los nativos de América lloraron

frente al arma rival del extranjero,

y sucumbieron bajo el rudo acero

de los poderes que los dominaron.

 

Aunque mentes oscuras criticaron,

España no perdió su porte entero,

y como un incontable semillero

los habitantes se multiplicaron.

 

Tras la llama divina de la hoguera,

renació la esperanza de otra era

bajo el tibio rescoldo de las brasas.

 

Y logró su designio la concordia

con la santísima misericordia

legada por el Padre de Las Casas.

 

XXXIX

 

No temáis a la muerte: Le decía

Las Casas, con sermones, a la grey,

en tanto dolorido el jefe Hatuey

en la llama infernal se consumía.

 

La gente conquistada no entendía

si era santa o maldita aquella ley:

La orden nunca vino ni del Rey

ni de la Reina. ¿Quién lo disponía?

 

(La gente, como tenga cierto mando,

nada en la tierra la detiene cuando

quiere echar al vencido en el averno

 

poniéndolo a vagar por el abismo,

y usando como excusa el ateísmo,

niega la entrada en el Edén Eterno).

 

XL

 

En aquellos momentos de tortura,

para Hatuey era ilógico el bautizo.

¿Por qué la iglesia del advenedizo

debió cambiarle su creencia pura?

 

(Dios igual sabe oír allá en la altura

que en la pradera de terreno hechizo,

y lee lo mismo el español castizo

que la lengua vulgar de la incultura).

 

(Luego de recibir los santos óleos,

sin haber depurado los petróleos

del diabólico lastre mundanal,

 

el hombre se libera de ser brujo).

La materia se queda sin más lujo

y el alma implora su mejor sitial.

 

XLI

 

En la cumbre elevada del Turquino

la angustia se deshizo gota a gota,

y como una acuarela medio rota

se cayó sobre el Cauto cristalino.

 

De Cuba el cielo se volvió cetrino;

su mar compuso su más triste nota

y en un lugar de la región remota

se oyó el asombro del dolor taíno.

 

Se plasma la primera rebeldía

con un indio rebelde que moría

sin temer a la furia del flagelo…

 

Prefirió consumirse en holocausto

y no tomar el catequismo fausto

con cuya infamia llegaría al cielo.

 

II

 

La conquista de América cambió

la forma de vivir hasta estos días.

España, con sus nuevas energías,

el comercio del mundo dominó.

 

La tierra de este suelo floreció

tornando fuertes las economías;

el tráfico mundial por varias vías

los productos de América vendió.

 

Las ciudades crecieron una a una

por medio del trabajo y la fortuna

que trajo la riqueza bienhechora.

 

Debido a la misión de los cantones

llegaron a formarse esas naciones

que son ejemplo de unidad ahora.

 

XLIII

 

Las razas existentes, por la falta

de amigos en sectores comarcanos,

dejaron sus terrenos en los llanos

y se ubicaron en región más alta.

 

Temerosos del mal que los asalta

resisten con las flechas en las manos.

Sólo el dios de los indios araucanos

les ofrece su ayuda y los exalta.

 

(La historia debe ir con la verdad

del principio hasta el fin. En realidad

la historia que se dice muchas veces,

 

en vez de ser verdad es puro cuento:

La historia verdadera es un recuento

de las grandezas y las pequeñeces).

 

XLIV

 

En Perú, se fundieron sangre y barro

para hacer de la cumbre sitio fuerte,

y fueron como un hálito de suerte

los hombres aguerridos de Pizarro.

 

Pero luego el desmán y el despilfarro

fulgieron como un látigo de muerte…

¡La opulencia en la altura se divierte

sin que importe la pena del guijarro!

 

Y Atahualpa moría como un ciervo

por las garras mortíferas del cuervo.

Pagó Almagro, el deseo, con su vida.

 

Pero el hijo de Almagro allí volvió

y el crimen contra el padre vindicó,

   ¡la muerte de su padre no la olvida.

 

XLV

 

Almagro, padre, que por Chile había

ganado tierras para el patrio suelo,

se fue sin glorias ni poder al cielo

por orden de Pizarro, ¡qué ironía!

 

pues tiempos antes la amistad unía

los dos hombres de idéntico desvelo.

¡Si el alma se rellena de oro y celo

se enloquece de infamia y cobardía!

 

Pero la historia no se acaba allí:

con la muerte del pueblo guaraní 

¡lloraba tristemente el Paraná!

 

Y América volviose una colonia

desde los llanos de la Patagonia

hasta el último valle en Canadá.

 

XLVI

 

Un cacique araucano sucumbió

flagelado por bárbaro tormento,

pero bajo el brutal hostigamiento

ni siquiera un quejido profirió.

 

Mas el sordo reproche se escuchó

sonoro como ritmo de alto acento,

y desde su corona hasta su asiento

la voz del Aconcagua retumbó.

 

La leyenda relata que el Quindío

no cupo de tristeza en el vacío…

¡Y si notan ahora que un volcán

 

despierta y erupciona en el reposo,

los indios imaginan que el coloso

siente la angustia de Caupolicán!

 

LVII

 

Por el ancho dominio de Araucania,

después de los terribles estertores,

con ayes de dolor, desgarradores,

los indios perecieron en la insania.

 

Caupolicán, de condición titania,

tenía sus valientes seguidores,

pero no soportaron los rigores

de una era de crimen y vesania.

 

Cundidos de mortal desbarajuste,

la mano fuerte que llevaba el fuste

les negó todo acceso a sus aldeas

 

hasta el mero dominio de los incas,

y en las aldeas levantaron fincas

para usarlos en múltiples tareas.

 

XLVIII

 

Tras la huida fatal de los cobrizos,

se hicieron necesarios replanteos,

con negros africanos, pobres reos,

descalzos, temerosos y rollizos.

 

Y las sirvientas de los raros rizos

quisieron a los blancos europeos,

de cuyos posteriores devaneos

nacieron los mulatos o mestizos.

 

(Al entrar una raza en otra raza

la sangre más potente se adelgaza

y entonces la epidermis se refina).

 

Por eso lo mestizo no es foráneo,

sino bello producto extemporáneo

de un acto de ternura repentina.

 

XLIX

 

Ayudó la afluencia de otras razas

en sus labores, a los cosecheros;

la cosechas llenaban los graneros,

las bodegas, los muelles y las plazas.

 

Pero siempre existían amenazas

de los corsarios y los bucaneros,

que tomaban los fáciles esteros

con su gente, navíos y barcazas.

 

La conquista fue dura, quienes digan

una cosa contraria es porque instigan

contrarios a fulgencias como el sol,

 

o viven con el alma sorda, inerme,

y se olvidan que el águila no duerme

donde duerme, sombrío, el caracol.

 

L

 

Al final del glorioso recorrido

resulta tonto censurar a España

ni se debe decir que la campaña

no debió realizar so cometido.

 

Lo correcto pasó, ¿qué habría sido

de los iberos si en la hostil montaña

no hubiesen dominado y con su saña

los indios los hubieran perseguido?

 

Los indios, victoriosos, con su tropa

quizás hubieran invadido a Europa…

¡Viviría la América entre escombros,

 

manipulada por desdichas grandes,

donde se viera caminar Los Andes

sin estrellas gloriosas en los hombros!

 

LI

 

El Amazonas se hundiría sobre

las verdes dimensiones donde viaja,

y bajaría como un ser que baja

con la triste certeza de ser pobre.

 

Y en sus joyeles sobraría el cobre

sin anillos de sol; sin una alhaja,

tendría como albergue su mortaja

la negra tumba de la mar salobre.

 

Por mucho de ese desafuero rancio

mostraría a los siglos el cansancio

que recorre los viejos laberintos.

 

Ah, pero en cambio lo foráneo halló

más amplios horizontes y encontró

cauces abiertos, mejores y distintos.

 

LII

 

Una mezcla de esencias eslabona

la cultura de aquellos moradores;

los industriales, los agricultores,

celebran el progreso de la zona.

 

La situación benigna proporciona

los frutos abundantes y mejores.

A nadie mortifican los rencores

que primero asediaban la Corona.

 

Por la nueva unidad tañen los bronces,

que lo pasado fue rencor de entonces.

Perdonan al verdugo de Atahualpa,

 

y hay voces de románticos donaires

desde el alto fulgor de Buenos Aires

hasta las calles de Tegucigalpa.

 

LIII

 

Los mediocres de turno han preferido

colocarle historietas a la historia,

pero no logran marchitar la gloria

de un evento de hermoso colorido.

 

Jamás los detractores han podido

sostener la insolencia acusatoria,

y dando vueltas a la misma noria

van cayendo en la noche del olvido.

 

Los que cundidos de mortal desidia

se alimentan del odio y la perfidia,

logran, apenas, rebasar el cieno…

 

Son Bobadillas de inmoral entraña

que, siendo hijos de la noble España

desprecian las bondades de su seno.

 

LIV

 

Demos gracias al cielo por la etapa

que trajo la vital transformación,

con la rica amplitud de la región

que Castilla coloca al nuevo mapa.

 

La verdad de la gloria se le escapa

solamente a los pobres de visión,

porque a los seres de imaginación

la vivencia más fuerte los atrapa.

 

Las ideas que mueven al progreso,

muchas veces proceden con exceso

que, aunque sea brutal, es necesario.

 

Por eso la invasión o la conquista

fue el sublime ideal de un altruista

con profundo sentido visionarios.

 

LV

 

El Niágara, imponente y colosal

como un piano colgaba del paisaje,

y entonaba rumores de homenaje

por la voz de la América triunfal.

 

En el ancho escenario occidental

y por todo el inmenso balconaje,

se notan en la esencia del lenguaje

consensos de calor excepcional.

 

Nos unió la inquietud del español,

que tiende puentes bajo el mismo sol

y atraviesa los mismo meridianos.

 

Así nos abrazó la patria ibera

cual río de ternura verdadera

que riega a todos los americanos.

 

LVI

 

No quedaron ni sombras ni rivales:

Sólo quedan palacios y avenidas

de suntuosas ciudades construidas

con rasgos de recuerdos coloniales.

 

Queda la magia de las catedrales

por voces españolas bendecidas,

y pequeñas parroquias concebidas

para los pobres de los arrabales.

 

Queda el romance de los malecones,

las marcas que dejaron los galeones

que llegaban en busca de fortuna. 

 

Y quedan los paseos y glorietas

en donde recitaban los poetas

bajo el áureo reflejo de la luna.

 

LVII

 

Nos quedan los bucólicos jardines

que circundan históricas plazuelas,

y angostas y adornadas callejuelas

construidas con rojos adoquines.

 

Nos quedan los antiguos cafetines

a donde frecuentaban las mozuelas

y mozuelos del barrio y las abuelas

traídas por sus coches o quitrines.

 

Y nos quedan costumbres: las tertulias

que nos salvan las horas –las abulias

de los mismos quehaceres y rutinas–

 

y amamos la guitarra y el flamenco

que acompañan con música el elenco

que alegran las parrandas pueblerinas.

 

LVIII

 

¡Que la historia relate lo que quiera!

¡Que la gente discrepe, qué más da!

Si la gloria se queda o si se va,

no cambia nuestro ser, ni degenera

 

la verdad o el querer, ni nos altera

la forma de sentir con Dios acá…

Pero es hora que el mundo sepa ya

que tuvo que pasar de esa manera.

 

Se padece mirando las desgracias,

pero gozamos si las democracias

reducen a ceniza a los tiranos.

 

El destino no es nada de misterio,

ni es preciso tomarlo por lo serio

ni debemos buscarlo en los arcanos.

 

LIX

 

El presente es un triunfo que rebasa

lo pasado, el esfuerzo y las penurias.

Cosiendo heridas, olvidando injurias

a una vida mejor el mundo pasa.

 

Si la gesta, sin odios se repasa,

veremos que las faltas son espurias.

Llevamos sin rencor cinco centurias

cual dos familias en la misma casa.

 

Desde el Ártico frío al Cabo de Hornos,

para darles cadencia a los contornos

vibra un canto de gloria por América.

 

Y, para que el fulgor no se limite

la canción de alabanza se repite

rindiendo culto a la nación Ibérica.

 

LX         

 

En lo más prominente de mí laudo,

donde el alma conserva sus diamantes,

la lengua que heredara de Cervantes

mantengo muy celoso, ¡a buen recaudo!

 

De aquella gente con delirio aplaudo

las obras de sus vidas importantes.

La historia los recoge en sus estantes

donde no los arrastra el sino raudo.

 

De España recibí como diploma

la bella idiosincrasia de su idioma     

¡digna de alzar el corazón del hombre!

 

Sus verbos no serán para mi abuso,

y merezco un castigo si los uso

para herir la nobleza de su nombre.                                                        

 

A JOSÉ SANTOS CHOCANO

 

         “Autóctono cantor de América”

 

Juglar excelentísimo de América,

con tu lira de sol, de monte y río,

cantan la fuente, el llano y el estío

una canción de claridad homérica.

 

La sangre virgen de tu voz ibérica,

con su influjo de incaico poderío,

sigue siendo un soberbio desafío

contra las voces de la edad histérica.

 

“Autóctono cantor” de un Continente

que se mece al vaivén intermitente

del fragor que genera el Iguazú.

 

Hoy vives inmortal entre los grandes

por ese monumento que los Andes

te erigen para siempre en el Perú.

 

        BIEN O NO RIMAR

 

I

Aquí varios defectos como norma

le impiden al llamado “sonetista”

que un soneto, de clásico se vista,

ciñéndose a la más correcta forma.

 

La exigente razón no se conforma

con la nueva visión del modernista

que el fácil consonante lo despista

y las rítmicas cláusulas deforma.

 

Me parece una falta de respeto

contra la pluma de gentil esteta

deformar la figura del cuarteto.

 

Si en el arte buscamos una meta

no lo hagamos a costa del soneto

ni violemos las leyes del poeta.

 

II

 

Sabemos de la estrofa que han escrito

muchos bardos, en raro serventesio

y en vez de buen soneto, un adefesio

le han dejado a Cervantes, sin prurito.

 

Riman ansia y fragancia, gran delito,

y nos riman aprecio con magnesio

o consuenan desprecio y polinesio

como cosa normal en cualquier rito.

 

No creo que las leyes de la estrofa

merecen que se traten con tal mofa

cuando riman aprecia con amnesia,

 

o riman universo con almuerzo,

o arriman verso a la palabra fuerzo,

o juntan necia con la voz iglesia.

 

III

 

Carroza nunca es rima de la rosa,

ni playa es una rima de batalla;

no se debe rimar, nunca, medalla

con atalaya, porque es fea cosa.

 

La rima debe ser bien armoniosa:

la elle con la ye no da la talla,

que la Y griega sonora sólo halla

rima con “aya” para ser preciosa.

 

No es correcto rimar adiós con voz,

pues con eso causamos pena atroz

colocando al soneto en una cruz.

 

No se debe rimar jamás con paz

ni compás y quizás con capataz

ni se debe rimar Jesús con luz.

 

IV

 

He visto con asombro muchas veces

muchos bardos rimar feliz con lis,

que riman infeliz con tal país

y los meses con peces y sandeces.

 

Otros riman expreses con dobleces

o maíz y desliz con gris y anís,

cuando se sabe que desliz y gris

son rimas de distintas fluideces.

 

El caso y el abrazo; casa y raza

y amasa, pasa y tasa con tenaza

no son rimas que rimen, y por eso

 

evitar es preciso que a la brisa

le rimemos ceniza en vez de misa,

y el rezo no se arrime con el beso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

V

 

Los buenos juicios a lo bien rimado

de los clásicos versos que aquí copio,

aunque sean arranques de amor propio

llevan todo un principio equilibrado.

 

Es que el verso hay que oírlo musicado

––quizá verlo con vista libre de opio––

o a través del estricto microscopio

del audio filtrador de un ritmo alado.

 

Un soneto es igual que una guitarra

que si el músico experto no la afina

su música es un ruido que desgarra.

 

Catorce cuerdas de exquisitas notas

será el soneto que feliz culmina…

¡y no guitarra de las cuerdas rotas!

 

VI

 

Una vez escrutado lo de afuera

pasemos a mirar los pormenores

de los versos de tantos creadores

que lograron del arte justa esfera.

 

Padecemos de baches, que a manera

de vulgares pedruscos sin colores,

les perturban las formas interiores

que Violante a los bardos exigiera.

 

Si Violante volviera en este día

y topase con tanto desacierto,

seguro que a morirse volvería,

 

tapiando con sordera cada oído…

pues sería mejor quedarse muerto

que sufrir el pavor de tanto ruido.

 

VII

 

Exentos de idiomático artificio,

poetas que pasaron a la historia,

presentan al dosel de la memoria

la estética estructura de su oficio.

 

Recordarlos es justo beneficio,

pues están en la cima la gloria

y no son de materia transitoria

sino como la esencia del silicio.

 

Cada uno de ellos fue mandado

por el Violante de su edad hacer

un soneto con verso bien rimado.

 

Por eso para estar del arte a tono

siempre es bueno estudiar o releer

a quienes honran del soneto el trono.

 

Miami, 2009

 

EL VIGÍA

 

Desde el alto dosel del colgadizo

lanza el lente de vidrio su azagaya

y se ve la marea cuando explaya

sobre el salitre del oleaje rizo.

 

Un sol ardiente, de caer plomizo,

se esfuma de la última atarraya;

deja que el viento desbocado vaya

por el valle del mar. Es el hechizo,

 

todo luz, todo cielo… Todo ensaya

torrentes de fulgores tras la raya

que sella el horizonte tornadizo.

 

Un prisma de colores se desmaya

junto al borde rocoso de la playa,

y la arena empercude el colgadizo.

 

II

 

Pesca peces de lunas, El Vigía

que vela por la playa en altas horas

bajo el cielo de estrellas voladoras

que protege el confín de la bahía.

 

Coge perlas urgentes. Se diría

que un hato de ballenas paridoras

en un parto de mares hundidoras

parieron, en la noche, un nuevo día.

 

Porque Marte sacude oscuras proras,

 la misión de las ansias pescadoras

 su atarraya no cumple todavía.

 

Pero el fondo marino, de sonoras

llevadas y traídas, entre auroras

y oleajes, ¡será todo de El Vigía!

 

SÍMIL DEL MAR

 

 I

 

Líquido tigre en una jaula ingente

construida de playas sol y arenas;

ondas airadas curten tus melenas

y un halo de salitre se hace puente.

 

Distante orilla tu mirada abrasa

con fulgores de cielos sin país,

y reinos de sirenas de alma gris

perlas reciben en rocosa casa.

 

Cuarto creciente tu colmillo afila

y ruges de mareo en la tranquila

distancia que tu voz apenas toca…

 

¡Oh! mar iluminado de azul bello,

¡secuestra mi sonrisa en el destello

que aprisiona tu furia en una roca!

 

II

 

Monstruo marino de afiladas fauces

que hiere hueso y carne de la orilla

cubierta con la gracia de la arcilla

que te sujeta en apretados cauces.

 

La fuerza del oleaje bulle y salta

sobre una cordillera de arrecifes

cuando suelta la tarde los esquifes

y el horizonte de carmín esmalta.

 

El vaivén de las olas de tu vientre

abre puertas azules para que entre

la flota de los astros ––mil navíos—.

 

y te bebes de un sorbo casi largo,

para aliviarte del intenso amargo,

las dulces aguas de sinuosos ríos.

 

LLUEVE

 

Hoy ha llovido intermitentemente:

ha llovido tan fuerte y del tal modo

que el agua casi lo destruye todo

con una fuerza de bestial torrente.

 

Pasa el río corriendo bajo el puente

llevándose con furia piedra y lodo

y ha dejado en el borde del recodo

piedra y lodo y gravilla, la corriente.

 

Donde el río incesante serpentea

las aguas han formado una batea

que parte la corriente por el medio.

 

A lo lejos, y al pie de las montañas

los labriegos sin tierras ni cabañas

se mueren angustiados y de tedio.

 

LLOVIZNABA…

 

No fuiste a la piscina. Lloviznaba.

Bajo sauces de grises apariencia

un cisne de fatiga y de indolencia

su plumaje, de olvido, almidonaba.

 

Una mano tocó tu oscura aldaba

despertando tu larga somnolencia

e hizo nuevamente la existencia

una fuente de vida que cantaba.

 

Alboreó la alegría tras un monte

de rosas. Al confín del horizonte

lo poblaron conciertos de violines…

 

Saliste de la alcoba como ondina

que buscaba el azul de la piscina

en la tarde poblada de jazmines.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 FANTASÍA

 

I

 

Como campana del más alto timbre

con el badajo del metal más puro,

quiero timbrar del inmutable muro

todo silencio… Del jardín de mimbre

 

ha de cruzar por la copiosa urdimbre

como si fuera un musical conjuro

que abriéndole caminos al futuro

haga que el roble de la gloria cimbre.

 

Que el piano del jardín se desordene

para que el río una canción estrene

sobre la cuerda magistral del valle…,

 

que toda la natura se haga estreno,

que se hinche la nube con el trueno

y en la extensión del universo estalle.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

Una lluvia de soles y de estrellas

caerá sobre el mar de la llanura

para borrarle de la noche oscura

los penúltimos visos y las huellas.

 

Soltaré mi rebaño de centellas

a que paste del llano la verdura,

a que beba en el río el agua pura

y se recreé de montañas bellas.

 

Desde una verde sideral baranda

el duende la noche su bufanda

de neblinas, se puso. Ya la noche

 

llega en puntillas a la azul laguna…

Con celestes encantos ya la Luna

recorre la campiña en áureo coche.

 

SOLEDAD Y MUERTE

 

La ciudad salvadora se derrumba.

Una furia infernal la tierra enalba.

Vemos tiniebla donde había un alba.

La aurora yace en tenebrosa tumba.

 

Un viento airado intermitente zumba.

La ruina viene con su testa calva.

De este dios natural nadie se salva

ni nada evita que al pasar sucumba

 

la cosa humana. Reducido a escombro

queda el ambiente. De dolor y asombro

se percuden la brisa, el prado, el fuerte…

 

¡Se espera por la mano del Señor

que regrese a salvar a El Salvador, *

hundido en pena, soledad y muerte!

 

*Con motivo del terremoto ocurrido en

 ese país. centroamericano, en el año 2001.

 

LA MORDEDURA

 

Nació, para morder, mi dentadura,

mas no muerde con ansias de homicida;

cuando muerde, el lugar de la mordida

como en marcas de luz se transfigura.

 

Su signo de pureza es la blancura,

y en vez de dar la muerte da la vida;

no se nota ni rastro de la herida

que debiera dejar la mordedura.

 

Lo mordido me dice que yo muerdo

y queda tras el acto ese recuerdo

que no es posible que la marca pierda.

 

Morder es acto que su ardor no pierde

si quien muerde anestesia lo que muerde

y después, la mordida, lo recuerda.

 

EL AVARO

 

El mundo nunca expira en su confín

ni en la charca podrida del batracio;

el mundo, según Dios, es un espacio

en donde el genio desconoce el fin.

 

Las luchas de los necios es trajín

muy propio de los mozos de palacio.

¡Sus quejas sólo son un cartapacio

de inútiles papeles! De este esplín

 

tedioso, la ilusión se aburre y cansa… 

¡Hasta la bestia más humilde y mansa,

cuando la empujan sin cesar, patea.

 

Con los tontos de siempre no termina

la contienda estrambótica que arruina

los más nobles conceptos de la idea.

 

                      TRÍPTICO A COATEPEQUE

 

 (Ciudad en flor) y cuna de “Nando” *

 

I

Tú, ciudad perfumada por la brisa

del cafeto. Por ti mieles derrama

la colmena del cielo. El panorama

que circunda en tu paz de sol te irisa.

 

Tú, ciudad que te hiciste una sonrisa

del tamaño sin fin de tu oriflama…

Yo te quiero cantar porque me llama

la piedra de tus calles… ¡Vengo aprisa!

 

Quiero ser una noche huésped tuyo.

Caminar por tu campo sobre cuyo

suelo fértil se incendia el aura pura.

 

Quiero darme a tu voz, estar presente.

Mezclar mi sueño con los de tu gente.

¡Ser un grano de arena en tu cultura!

 

II

 

Coatepeque de soles y riachuelos;

de palomas de plumas blanquecinas,

 que irrumpen en llanuras y colinas

con el arrullo de sus mansos vuelos.

 

El intenso azulino que en tus cielos

se inflama de centellas vespertinas,

se sumerge en las aguas cristalinas

y el lago de tu nombre siente celos.

 

Entre tu flora “intensamente verde”,

como un encanto natural se pierde

triste y monótono, el “dichosofuí…  *

 

Pericos, clarinetes y chiltotas

terminan picoteando las bellotas

que no son el manjar del colibrí.

 

* Especie de ave en El Salvador

 

III

 

Coatepeque. Ciudad en flor. Mimada

y hermosa tierra. Sin igual pedazo

de América. ¡Jardín! ¡Qué noble lazo

te fundió con el monte y la llanura!

 

Coatepeque de ensueños. Cuna alada.

La bondad es un niño en tu regazo.

Siempre gustosa para el noble abrazo,

eres himno y conciencia y llamarada.

 

Tu zenzontle canoro cuelga el nido

en tu árbol de fuego, que, encendido

de hermosos tintes, la pradera nimba.

 

Y en tus noches nostálgicas y bellas

se desgrana el maíz de las estrellas

sobre el surco de miel de tu marimba.

 

 LAS TRES MEDALLAS

 

Para ese bardo que la lengua trata

como si fuese una moneda pobre,

traigo pulido medallón de cobre

y así le ofrezco mi noticia grata.

 

Que empine su infinita serenata

donde la vida del pudor zozobre;

tal vez con esto la razón recobre

y se consiga un medallón de plata.

 

La palabra requiere transparencia,

porque a falta de música y esencia

pierde el verbo la gracia del decoro.

 

Si fuera consecuente con su idioma

le podría ofrecer mejor diploma

con un radiante medallón de oro.

 

LO TRANSITORIO

 

Tenuemente se ve en la oscuridad

una imagen de dos, que yace quieta;

(digo una imagen, porque la silueta

de los dos, tiene forma de unidad).

 

Debe ser que el amor —necesidad

que sufren los vivientes del planeta—

sólo se logra cuando se concreta

la unión de una mitad y otra mitad.

 

Más tarde, si pueriles tempestades

dislocan la unidad, las dos mitades

ruedan perdidas hacia opuestos polos;

 

persiguen, a la vez, distintos puntos.

¡Por eso tantos que vivieron juntos

vagan ahora por el mundo, solos!

 

 CAMPANA REPICA

 

A los viejos que pronto van a guardar el carro

en ese hueco oscuro que otros llaman garaje,

les advierto que es hora de dar el justo viaje

que dejaron dormido detrás de algún cacharro.

 

Como viejos recuerden que hasta por un catarro               

pueden perder de pronto su pellejo y su traje;

volvérseles de noche la aurora en el paisaje

y hacérseles el oro montañas de guijarro.

 

No esperen por el hombre ni por el sustituto.

¡Que si mueren ahora, o si mueren mañana;

que si mueren diez años a contar de este día…!

 

Escucha la campana, mi amigo, no seas bruto.

Tan sólo por un muerto repica esta campana.

¡Si puedes escucharla no has muerto todavía!

 

A MIGUEL HERNÁNDEZ

 

En el centenario de su nacimiento

 

Este inmenso español de pura cepa

subió montañas e inundó los prados,

y trepó con sus versos los estrados

a donde el sol de los humildes trepa.

 

Quien apreciar su magnitud no sepa

es porque habita con los desterrados

o porque el fuego de temibles hados

en lo estrecho del alma no le quepa.

 

No sigo a don Miguel por esos toros

ni porque tenga sangre de los moros

(si la tiene) y le inunda su alta veta.

 

Lo admiro por rebelde y porque tuvo

los temples de poeta cuando anduvo

los caminos de espinas de un poeta.

 

 

 

 

 

 

 

ADIOSES A LOS POETAS IDOS

 

VICENTE CANO CANO

 

A su memoria

 

En todas partes floreció su nombre

¡por eso siempre parecía un huerto!

Era un amigo generoso, un hombre

fuera de serie para haberse muerto.                                       

 

A nadie asombra que la fe se ahombre,

que le nazcan gardenias al desierto,

que al mismo cielo la verdad asombre,

que el mundo crea que parece incierto.

 

En todos los corceles de La Mancha

hoy galopa su voz. La ruta es ancha

¡como las rutas de la inmensidad!

 

Es un reguero de esplendor su gloria.

Cada poeta escribirá su historia

en los granitos de la eternidad.

 

TRÍPTICO

 

Después del funeral de Germán Pardo García

 

(I)

 

Deshabito la vida que habitaba.

Con la ternura dolorida en verso,

tocó por otros mundos otra aldaba

y le abrió su palacio el Universo.

 

¡No se sabe si duerme, ríe o canta!

pero se sabe que está allí en el cielo,

y que el pájaro gris de su garganta

no ha detenido su sonoro vuelo.

 

No muere el genio de un poeta grande,

pues con la muerte la visión se expande

y alcanza insospechadas dimensiones.

 

Después del coro de sus funerales

se marchó con los hombres inmortales

a vivir en las místicas regiones.

 

(II)

 

Morir no es irse en su acepción total:

Morir es la sutil transmutación

de alejarse del ruido mundanal

y sentir la suprema salvación.

 

Morir no es eso que con torpe afán

el hombre teme en su mezquino amor.

Morir es bueno, pues los que se van

no vuelven a la vida y al horror.

 

Solo lo huérfanos que deja el bardo

llenan la copa de encendido nardo

con la ardiente ternura de la pena.

 

Pero la gloria que al poeta alumbra,

en la triste orfandad y en la penumbra

se convierte en aurora nazarena.

 

(III)

 

Dejad que el genio su silencio abrace

o que entone su eterno miserere.

El mundo ríe cuando un niño nace

y luego llora cuando un hombre muere.

 

No comprendemos el sublime instante

del fuego hermoso que la vida prende;

la carne –la materia disonante–

al abismo, sin mérito, desciende.

 

Pero el alma –pavesa de la vida-

no se apaga jamás, porque encendida

deshace psicológicas abulias…

 

Sobrepasa los lúgubres vestiglos

y en los anchos salones de los siglos

prosiguen las románticas tertulias.

 

A NIEVES HENRÍQUEZ PÉREZ,

 

Gran Canaria, (1929-2007)

 

Entre cósmicas liras de Occidente

Nieves Henríquez Pérez se nos va

y un reguero de estrellas fulge ya

en las rutas del “Viejo Continente”.

 

Como lucero con fulgor de Oriente

vino su esencia con fulgor de allá…

y con prisa un adiós joven nos da

desde el alto palacio del Poniente.

 

No es de tonto infatuado que la tilde

de poeta inspirada, pero humilde,

nacida en el encanto de La Palma,

 

(que es islita muy cerca de nosotros

los de Cuba). Ya Nieves usa potros

que galopan los ámbitos del alma.

 

A PABLO NERUDA

 

Chileno (1904-2004)

31 aniversario de su muerte,

11 de Sept., 1.973

 

Inmenso como el hondo Pacifico rugiente,

sueña Pablo Neruda bajo su losa fría:

La Isla será negra, mas su tumba es la vía

que cruza todo el orbe con puntos en Oriente.

 

Hasta el Sol necesita del índice fulgente

que señala su meta de luz y poesía.

En su barco de sueños Matilde dirigía

—su mejor consonante–– desde el alado puente.

.

Tú, Neruda, caíste bajo huracanes fieros,

por radas y bahías cruzaron tus veleros.

Caminaste la ruta cabal del hombre humilde.

 

Pero siempre tu barco — que las olas alegra—

carenaba en Su isla: la preciosa Isla Negra

donde duermen su gloria tu musa, tú y Matilde.

 

Miami, 2004

 

UN ADIÓS POR ARLENE

 

Un adiós entre lágrimas profundas,

de las más escondidas en aromas;

se va como en un vuelo de palomas

por cielos de galaxias moribundas.

 

Va regando praderas: las fecundas

praderas, y los huertos, y las lomas:

Hoy le cantan en todos los idiomas

las estrellas del Orbe, rubicundas.

 

En el valle aletean, en bandadas,

alondras por el cielo iluminadas,

bajo nubes radiantes y plomizas:

 

Se juntaron masivas, en columnas,

y vuelan como cárdenas alumnas

tras el polvo de luz de sus cenizas.

 

Miami, marzo 3 de 2010

 

 

A RAÚL VELASCO

 

México 1933-2006

 

Tan alto puso a México su nombre,

que en la patria mimada de Jalisco

un volcán se convierte en obelisco

y con su fuego se eterniza el hombre.

 

¡No dudo que el Pacífico se asombre;

haya duelo de asombro en cada risco;

que se fuguen mil potros del aprisco

y se asombre, su nombre, de renombre!

 

Raúl Velasco convirtió en praderas

de amistad, el camino. Sus esferas

cubren ahora, celestial chubasco.

 

Y de la esfera, por el casco rota,

brotan rutas azules, donde trota

el áureo potro de Raúl Velasco.

 

Miami, 2004

 

ELIANA  GODOY GODOY

 

Chilena, (1925-2006)

 

Dama del Austro, de sutil relieve:

ponía, sus haikús de gracia plena

(quince mil) a volar en su colmena,

siempre vestidos de plumaje leve.

 

Su maestría en el poema breve

le ganó méritos en patria ajena;

a su Chile cantó dulce y serena

donde la brisa las acacias mueve.

 

De su sitio de sol, de sal y arena

no queremos que nada se la lleve

al olvido de extraña cripta obscena.

 

A la Parca ––temida por aleve––

los ángeles de bien le dan condena

de espinas entre cárceles de nieve.

 

Miami, 2006

 

A ELIANA ONETTI

 

Cubana (1944-2008)

 

Un alma que se va y nos dice adiós

sólo lleva su gloria hacia la Nada:

se fue con sus laureles coronada

y el lazo existencial se parte en dos.

 

Eliana quiso así marchar en pos

de alguna bella realidad nimbada

por las manos finísimas del hada

que labora a las órdenes de Dios.

 

Ahora Caliope se nos queda viudo

y está Roberto que con flores pudo

decir su adiós a la materia inerte.

 

Se queda atrás la dolorosa herida:

¡la dura sensación con que la vida

divulga, sin escrúpulos, la muerte.

 

Miami, 2008

 

** Calíope: su organización literaria.

Roberto: su esposo

 

A ODÓN BETANZOS PALACIOS

 

Español (1925-2007)

 

Odón Betanzos Palacios, ha muerto

para los hombres del materialismo,

pero Odón vive exacto su idealismo

fecundo y claro como libro abierto.

 

La blancura en el lirio de su huerto

le perfuma de amor el simbolismo,

para que cante con romanticismo,

¡a voz del vate, su mejor concierto.

 

Como quien vuelve a su nativa selva

volvió a Rociana. Su querida Huelva

sus sacros restos con ternura toma

 

dando reposo a su inmortal figura,

para que desde aquella sepultura

florezcan los laureles del idioma.

 

Miami, 2007

 

A VIVIANNE ALEGRET

 

Cubana (1950- 2011)

 

Buena amiga y poeta, más que todo,

al marcharse a vivir en la otra vida

hace un nido de paz en una herida

que mucho va a dolernos, pues el yodo

 

que se empoza del alma en el recodo

como único encuentra una salida

es al bien de una lágrima vertida

que perfume el rosal limpio de lodo.

 

En Vivianne Alegret hubo la gracia

que la vestía con la aristocracia

de lo más elegante que tenía…

 

Se habrá ido del páramo terreno

pero el sino del alma no es ajeno

a su nombre que vive todavía.

 

Miami, 2011                    

 

A ANTONIO GONZÁLEZ GUERRERO

 

Español (1954-2004)

 

Nos dijo adiós deprisa con la urgencia

de quien debe cumplir otro deber,

como si hubiera, para su quehacer,

una nueva misión en su existencia

 

que debiera cumplir como exigencia

de algún pedido del Supremo Ser…

Ya por los reinos del anochecer

transita en su elegíaca diligencia.

 

Cantó a la vida y al sentir profundo.

y deja huérfano de amor un mundo

del que apenas viviera la mitad.

 

Medio siglo de vida para un hombre

que tuvo gracia, inspiración y nombre,

le roba al tiempo su mejor edad.

 

Miami, 2004       

 

A JOSÉ MIGUEL OXHOLM

 

Puertorriqueño (1927-2004)

 

La nave Puerto Norte y Sur arría

sus velas, y el impulso del oleaje

le impide al timonel seguir el viaje

rumbo a los puertos de la poesía.

 

La nube de la muerte — tosca y fría—

clava su barco en azaroso anclaje.

Las golondrinas de su azul paisaje

lloran la angustia de la gris bahía.

 

Mas no queda sin norte su bajel,

porque Alicia –del sabio timonel–

ha de tomar la brújula y los planos,

 

para que siga Puerto Norte y Sur

su eterno viaje por el hondo azur

con que pinto José los oceanos.

 

Miami, 2004

 

** Alicia: la viuda de José

Puerto Norte y Sur: su revista literaria

 

OCTAVIO R. COSTA

 

Cubano, 1915-2005)

 

Para un noble quehacer predestinado

— Poeta, periodista y pensador—

cumplía con paciencia esa labor

que fuera su más bello apostolado.

 

De su estilo fecundo y acendrado

queda el arte cubierto de fulgor

y en su frente los lauros del honor

su mundo de saber han constelado.

 

La tinta de su pluma se derrama

sobre el fofo sin fin del panorama

donde fue su palabra viva hoguera.

 

Porque la pluma colosal de Costa

nunca detuvo en la dispute angosta

la firme espada de su gran trinchera.

 

Miami, 2005

 

A PEDRO MARDONES BARRIENTOS

 

Chileno (1928-2006)

 

Poeta noble con calor de abrigo;

del arte con dominios absolutos;

en tus manos sentí los atributos

que dan valor a la palabra amigo.

 

Sólo tres horas compartí contigo,

las que pasaron como tres minutos.

Tiempo bastante para que tus frutos

me dieras con los panes de tu trigo.

 

Ahora somos recuerdos diminutos,

huérfanos abrumados entre lutos

en la tarde sombría. Y el mendigo,

 

que soy yo, va por ti cruzando hirsutos

pedregales sin luz… Tus impolutos

versos de pan y de candor, persigo.

 

Miami, 2006

 

A JUAN PABLO II

 

Polaco (1920-2005)

 

Sin Juan Pablo (Segundo) el cristianismo

se queda a la deriva en mar profundo:

pareciera que al irse, en un segundo,

tras su paso dejara un hondo abismo.

 

Patriarca del amor y el humanismo,

sirvió de faro orientador al mundo;

contra abuso y pobreza fue rotundo

— males que tuvo que sufrir El mismo—.

 

Presumo que dirán que con su ida

perdió su timonel la fe cristiana…

Con los ojos del alma —ya sin vida—

 

se asoma de la Gloria a la ventana

para ver ¡hasta cuándo, desunida,

se debate sin luz la estirpe humana!

 

Miami, 2005

 

A MARTHA PADILLA

 

Cubana (1928-2004)

 

Para nombrarte no me duele el hombro

ni creas que ya es tarde para hacerlo,

que el amor si hay amor para crecerlo

no teme ni al olvido ni al escombro.

 

Con fuego de tu voz y de mi asombro

riego tu nombre de fulgor, y al verlo

florecer como un lirio he de tenerlo

con la miel de la copa que te nombro.

 

Por tu verso —vibrante melodía—

nos llegaba la esencia que fluía

como río sonoro. Yo te hermano

 

con la rosa, a la risa y al rocío

y soy náufrago nuevo en ese río

de ternura que corre por tu mano.

 

Miami, 2006

 

 A MIGUEL DE VARONA NAVARRO

 

Cubano (191-2004)

 

Para llegar a la infinita hacienda

donde el vate desteje nueva rima

será preciso que un fulgor la cima

de su glorioso transitar, encienda.

 

Ha levantado su radiante tienda

donde más la palabra lo aproxima

a las luces del sol… Con una opima

tarde de mieses llenara su agenda.

 

Este Miguel de Varona Navarro

canta lejos del rústico guijarro

y no lo afecta el pedregal hirsuto.

 

Se fue gozoso a plenitud de vuelo.

No tiene espacio su infinito cielo

para ocuparse del adiós y el luto.    

 

¡Se marchó con su verso y su guitarro!

 

Miami, 2004

 

ºA ESTRELLA BETANCES DE PUJADAS

 

Dominicana

 

Estrella: nombre con fulgor de cielo,

se nos fue con el último celaje;

ya se aleja su místico carruaje

de la oscura comarca sin consuelo.

 

Descubrió la salida de este suelo

por la ruta más bella del paisaje;

de la veste mejor la viste el traje

que marcase su musa para el vuelo.

 

Cubierto su albo ser con roja tiara

se va llovida por la noche clara,

de mágicos rocíos de la lumbre.

 

Por la orilla sin flores del planeta

nos verá con sus ojos de poeta

como a una sombría muchedumbre.

 

Miami, 2004

 

A MARGARITA ROBLES

 

Cubana     (¿-? )

 

Se nos fue quien al verso puso un ala

para un vuelo a un país que no tenía-

—quizás un viaje de una sola vía- ‘

y un adiós sin espera y sin escala.

 

De Martí recogió suspiro y bala

y amó al Apóstol de su fantasía

¡para hacerle creer que en ella había

perfume de un jazmín de Guatemala!

 

Dios quiera que, ya libre, con su astro

visite la morada del “Maestro”

y con Pura del Prado se reencuentre;

 

que renueve el jardín con sangre fresca

¡pues la angustia regada es más grotesca

y la patria es dolor de un solo vientre!

 

Miami, 2004

 

           A OCTAVIO PAZ

 

Mexicano

 

La Parca, lentamente, por el vino:

En un monte de rosas y laureles

lo miro con sus versos y sus mieles;

con su luz, con su pan y su destine.

 

La Parca siempre llega con su sino,

que acompañan tormentas y lebreles,

y al igual que al infiel, a los más fieles

se los lleva en su inmenso remolino.

 

Para el alma del Verbo, que fue Paz,

la muerte debe ser como un voraz

incendio que consume y diviniza.

 

0 más bien, yo diría, que es incendio

que reduce la vida en un compendio

de gloria y de fulgor ¡en la ceniza!

 

Miami, 1998

 

A LIBERTAD LAMARQUE

 

Argentina (¿-2000)

 

Novia de América y del mundo eres

porque no se termina lo que fuiste.

Dejas la tierra que habitabas, triste,

y en un hechizo, de alegría, mueres.

 

Lo que soñaste ayer y ahora quieres

lo tendrás a tu lado. Lo que hiciste

fue mudarte de sitio. (Lo tuviste

que hacer así, ¡fugaz! Con eso adquieres

 

dimensión de elevada jerarquía.

Si estuviera en mis ámbitos, haría

de la tierra y el cielo un solo parque

 

de enjardinados surcos y canteros,

con techumbre de soles y luceros

para tu estancia, Libertad Lamarque.

 

Miami, 2000

 

A RAFAELA CHACÓN NARDI

 

Cubana (1926-2001)

 

Pierde el Parnaso la mejor estrella:

¡Cómo el adiós aceptara el Parnaso!

Dejaba chispa celestial su paso

¡y se queda la ruta gris, sin ella!

 

Sobre su paso quedará la huella

del albo trote de su azul Pegaso.

Cuando deje la puerta del ocaso

será en el cielo simplemente bella.

 

Para el brindis glorioso tengo el vaso

y tengo el vino que la historia sella

y que con sello de blancor, envaso.

 

Fue divina y poética doncella…

“¡Si la estrella mejor pierde el Parnaso

gana el empíreo la mejor estrella!”

 

Miami, 2001

 

A ARÍSTIDES SOSA DE QUESADA

 

Cubano (1908-2000)

 

Nunca supo el Parnaso de más alas

ni el espacio dispuso de más cielos

que los que este poeta de altos vuelos

recorriera en sus místicas escalas.

 

Hombre justo y de bien y cuyas galas

dieron toques de gloria a sus anhelos.

Por su tierra afloraron sus desvelos

en las épocas buenas y en las malas.

 

Del sonoro vocablo usó los hilos,

Vivió tiempos salvajes y tranquilos.

Conquistó de la patria los laureles.

 

Mi corcel de patriota busca soles

que iluminen de nuevos arreboles

su jardín de radiantes canisteles,

 

Miami, 2000

 

A HEBERTO PADILLA

 

 Cubano (1932-2000)

 

Ante la muerte de un poeta ilustre

las plumas de la tierra vierten luz,

y donde queda la materia en cruz

buscan el alma para ver su lustre.

 

Alto en el verso, de palabra erguida,

sigue el poeta un luminoso rastro;

sobre rutas de mármol y alabastro

se marcha con su antorcha definida.

 

Su verbo fácil trascendió la altura

de la gloria, y le deja su cultura

con su más indeleble permanencia.

 

Adiós cubano: portador del hombre

que iluminó el idioma y le dio nombre:

¡La historia brilla con tu rica herencia!

 

Miami, 2000

 

 A CLARA NIGGEMANN

 

Cubana (1910’2000)

 

Desde esta dama de la poesía

fluyeron los poemas como un río;

el cielo le entregó su murmurío

y los bosques le dieron su armonía.

 

Claro, como su nombre, le corría

por cada vena un manantial de estío

y adornaba su verso el atavío

de la más elevada maestría.

 

Fue maestra impecable del soneto

por quien todos sentían gran respeto.

Selectiva, exigente… En consonantes

 

el árbol de su vida se deshoja.

¡Sublime dama: que el Señor te acoja

junto a Lope de Vega y de Cervantes!

 

Miami, 2000

 

             nA JOSÉ POVEDA DE CASTR0

 

 Español (¿-2000)

 

La palabra del vate no está muda:

la muerte tras la vida es temporera

si ha dejado una chispa y en hoguera

transforma las neblinas de la duda.

 

Aunque el viento del antro lo sacuda,

la antorcha no será perecedera

cuando gire del cosmos en la esfera

y descifre la cifra más aguda.

 

Este vate español se fue a la gloria

con múltiples recuerdos. En la historia

su nombre queda impreso como un sol…

 

Mi homenaje le llega en castellano:

De mi parte, con fe de buen cubano,

para quien supo ser buen español.

 

Miami, 2000

 

A OSCAR ABEL LIGALUPPI

 

Argentino, (¿-2000)

 

Inmenso Vate! No te digo abur

porque solo partiste hacia un País

de combado horizonte y es de lis

tu voz que llega al infinito azur.

 

Con tu palabra, de virtuoso augur,

libras las rutas de su intenso gris,

y hay un monte de luz al que subís

desde tus prados en el Reino Sur.

 

Las Pampas lloran cuentas de rocío.

El Plata, más de plata que de río,

se desborda de arpegios y donaires.

 

Y las voces de Borges y Gardel

cantan tu gloria sobre el carrusel

que circula el confín de Buenos Aires.

 

Miami, 2000

 

A BENITO DOMÍNGUEZ

 

Cubano (1914-2002)

 

Poeta que en el filo de la pluma

derramaba la luz de la cadencia

y cuya luminosa transparencia

reflejó, de su vida, gracia suma.

 

Cortó aristas hirientes de la bruma

con la llama del verbo, Su vigencia

hizo crecer un huerto cuya esencia

divina, el ámbito del Ser perfuma.

 

Casi un siglo de riego y de semilla

tiene la marca que a su paso brilla

-poeta con anchura de universo-.

 

Sobre su impronta fiel: su poesía,

ya es jinete la voz de su armonía

cabalgando en el potro de su verso.

 

Miami, 2002

 

                                                                                 A ADOLFO MARTÍ FUENTES

 

España-Cuba) (1922-2002)

 

Herencia de Espinel y de Cervantes:

con su verso octosílabo y sonoro,

a Cuba trajo en una jaula de oro

las golondrinas de sus consonantes.

 

Desprendió los rubíes y diamantes

de las plumas de sol del tocororo,

y en cofre de laúd guardo el tesoro

de sus rimas sonoras como cantes,

 

Amó Las Tunas de El Cucalambé,

y en güiros sin pulir bebí el café

de las noches del Indio Naborí,

 

Aunque fuese español fue tan cubano

que la suerte le dio el acento hispano

del insigne apellido de Martí.

 

Miami, 2003

 

A LALITA CURBELO BARBERÁN

 

Cubana (1930-2002)

 

Su verbo luminoso diole a Holguín

el agua de una luz de alado hechizo,

y con la miel de sus cantares hizo,

del suelo en que nació, rubio jardín.

 

Una mezcla de diosa y querubín

semejaba su vida… En el bautizo

tuvo del cielo el adorable rizo

que adornara su frente de jazmín.

 

Era leyenda en su región natal:

como faro que al ámbito oriental

le prestara a la vez cultura y guía.

 

En su patria de amor late la queja

de su cósmica musa que nos deja

con los misterios de su poesía.

 

Miami, 2002

 

A IRMA RUIZ DE CONTE

 

                                                                                  Argentina (¿-2005)

 

Cuando un poeta iluminado parte,

Como en viaje infinito y sin regreso,

se aliviana la esencia: deja el peso

que la tiniebla corporal comparte.

 

Se muere la materia, pero el arte

que puliera su pluma sigue ileso:

fulgura de belleza: como un beso

por el labio del mundo se reparte

 

En la plaza solemne, sin bandera,

regada muchedumbre se aglomera

para darle suntuosa despedida.

 

Se va con ala de centella el tren

y el alma queda en el dolido andén

con la mirada de paloma herida.

 

  Miami, 2005

 

A MIGUEL GONZÁLEZ

 

Cubano (¿-1996?)

I

¡Un vate inmenso que al azul partió!

Y yo, que ardí con su mejor debate,

me quedo ahora en desigual combate

con la honda orfandad que me dejó.

 

Sin norte cierto, ¿con que rumbo yo

puliré de mi verso el disparate?

¿Qué brújula será la que rescate

la nave que en el tiempo naufragó?                                   

 

Si la muerte es un puerto aciclonado,

que a la orilla de un mundo inescrutado

matiza un alba con olor a huerto…,                                     

 

yo dirijo mi prora hacia su rada,

y realizo un anclaje en la alborada

que encortina la niebla de su puerto.

 

II

Náufrago de los mares de su sino,

cantó la pena de los callejones,

les puso aleros a los barracones

y lloró con los pobres sin destino.

 

Este vate esencial que de allá vino,

¡de allá!, de las inhóspitas regiones,

de noches, desalojos y carbones,

¡y cansancio de polvo de camino…!

 

No es cierto que pasara a mejor suerte,

ni creo que en los predios de la muerte

goce, Miguel, la inspiradora meta.

 

¡Si el cielo se tornara en un palacio,

no fuera todavía un buen espacio

para la dimensión de este poeta!

 

Miami, 1996

 

A DARÍO ESPINA PÉREZ

 

Cubano (1925-1996)

 

Darío Espina Pérez, hombre insigne:

maestro del honor y la amistad…

¿Cómo hacer que el rebaño se resigne

substraído a vivir en la orfandad?

 

No será extraño que el Señor le asigne

la losa más azul de su heredad;

ni que todo el Parnaso se persigne

frente a los Templos de la Eternidad.

 

Para hacer que en el ámbito resuene

la palabra sutil, y el cielo estrene

lo mejor del rosal, a su llegada…,

 

los soles que custodian el Arcano

le harán guardia de honor y el meridiano

le dará permanencia a su morada.

 

II

 

Desde aquella elevada residencia

donde todo esplendor se purifica

y la materia se transforma en rica

mañana de inviolable transparencia…,

 

desde el alto sitial donde la esencia

que ha creado el amor, se multiplica;

donde Dios con el Ser se identifica

para hacerse unidad en la conciencia…,

 

desde allí, su palabra será riego,

desde allí su palabra será fuego:

–al mismo tiempo surtidor y llama–.

 

Y el choque de su fuerza inspiradora

será a la vez anochecer y aurora

sobre el espectro azul del panorama.

 

Miami, 1996

 

A OSCAR PÉREZ MORO

 

Cubano (¿-1996?)

 

Cuando muere un poeta marca el duelo,

sus límites, con rayos tremebundos

y en las horas se vuelven los segundos

como enjambres de penas en un vuelo.

 

La noche impone sobre el Sol su velo,

y se ahueca de abismos tan profundos,

que ladran –como canes iracundos–

los clásicos panteones ¡y arde el cielo!

 

Converge su camino en un recodo

del sueño ilimitado, donde el lodo

jamás se ha visto ni con voz remota…

 

Yo le auguro, de mármoles, un parque:

¡Base de un nicho superior que abarque

los ámbitos del tiempo que se agota!

 

Miami, 1996

 

A CARLOS FOJO HERMIDA

 

Cubano (¿-?)

 

Era una tarde de alegría y gala,

una tarde de versos y de suerte

donde el alma sonríe y se divierte;

una tarde de amor. La hora mala

 

de pronto apareció como una bala

vestida con su túnica de muerte,

y al cuerpo del poeta dejo inerte,

¡pero no pudo cercenarle el ala

 

a su musa infinita que ya vuela

al Reino de la Gloria; a lo absoluto!

Con él se lleva la mejor esquela,

 

la palabra mejor, el mejor verso…

La poesía no estará de luto

porque él la canta por el Universo.

 

Miami, 1989

 

A HERMINIA NARANJO HERNÁNDEZ

 

Gran Canaria (¿-2010)

 

Al morirse un poeta pierde un vuelo

el pájaro del tiempo, y en la esencia

de la mística gris hay transparencia

como de espacio azul o tenue velo.

 

Para tanto dolor queda el consuelo

de todo lo vivido. En la conciencia

la virtud es recuerdo y permanencia

que nunca morirán en el desvelo.

 

Herminia no se ha ido: Herminia vuela

por regiones azules. Su alma en vela

del piano celestial toma la escala…

 

Hoy la vida es etérea: transparente:

la vemos en la cumbre y en la fuente;

en la rosa, en el verso, y en el ala.

 

Miami, 2011

 

A ULISES PRIETO

 

Cubano (¿-?)

 

¡Ha muerto nuestro Ulises! Pero Ulises

no es un muerto sumándose a otros muerdos.

Se ha marchado feliz hacia los huertos

sembrados Je gardenias y de lises.

 

¡Ha dejado estos páramos! Los grises

países donde hay tantos desaciertos;

ahora canta y recita en los conciertos

de elevados y místicos países.

 

Yo sé que si el Señor propone un día,

a Ulises, el urgente compromiso

de volver a la tierra, ¡no lo haría!                                          

 

Ya a la tierra le basta con su historia,

y Ulises está allá en el Paraíso

disfrutando las mieles de la gloria.

 

A MUERTE GEMELA          

 

(La caída de las torres)

 

I

Para decir la pena el verbo mío,

bajo la sombra del viciado duelo,

no sabe si buscar alas y vuelo

o disfrazarse de apacible río.

 

Para oponer el reto, el desafío

debe tener inmensidad de cielo,

y no sé si el enojo del flagelo

será la cura para el hecho frío.

 

Pedir que el cielo se desplome es pío;

querer que la palabra quiebre el suelo

me parece un remoto desvarío…

 

¡Por lo pronto me quedo con el río;

dejare que !a multa la dé el cielo

y más tarde lo apruebe el verbo mío!

 

II

La gente no se sale del asombro,

por eso no comprende todavía

¡cómo pudo del hombre la osadía

volver arcilla de guijarro un hombro!                                     

 

El nombre lo silencio; no lo nombro,

pues es un gasto inútil de energía;

pero lo nombra el grito de agonía

de la voz de ceniza del escombro.

 

Como en una sangrienta letanía

me saco el corazón; ¡me lo descombro!

y doy con el la reticencia MIA,

 

pues yo mismo hasta ahora todavía

no he podido salirme del asombro

¡ni creo que me saiga ningún día!

 

III

 

De la piedra, del vidrio y del acero,

rebajados al temple de la acera,

sale el humo letal, como si hubiera

sucumbido la gloria. En desespero

 

se quedó la ciudad. El golpe artero

es más agudo cuando no se espera.

¡Se tornó su fulgor ingente hoguera

y la hoguera en oscuro cenicero!

 

Pero el tiempo será la noble obrera

que torne realidad una quimera…

Y el Señor ha de ser el jardinero

 

que baje por su mística escalera

y recoja los polvos de la acera

para hacer un jardín del cenicero.

 

Miami, 2001

 

FÁBULAS

 

No tomemos las fábulas en serio,

la fábula es mentira disfrazada.

A la gente que está fanatizada

le turba la razón con el misterio.

 

Quien quede dominado por su imperio

ya no puede jamás regir en nada.

Se queda a su merced la voz clavada

cual si fuera en terrible cautiverio.

 

El libro de las sabias conjeturas

está lleno de tantas chifladuras

que el necio las repite en un susurro…

 

El burro que tañó la flauta aquella

se extasió de una música tan bella

que soñó con ser sabio siendo burro.

 

EXIGENCIA

 

Un soneto me exige un petulante

y piensa que me pone en un apuro.

No sabe que el soneto lo procuro

con la misma pureza del diamante.

 

Lo puedo componer en un instante,

pero quiero de todo estar seguro,

por eso las palabras no apresuro

y busco, cuidadoso, el consonante.

 

Para hacerle creer que soy un tonto

al tiempo de Violante me remonto…

Él goza cuando ve que no me llega

 

el terceto final. Ya se imagina

que me puede enseñar esta rutina

que Violante ensayó en Lope de Vega.

 

EL ESTRAMBOTE

 

Si un soneto requiere un estrambote

ya pierde su valor como soneto;

un hombre conocido por un mote

ya pasa de ser hombre a ser sujeto.

 

En las catorce líneas hay un brote

de verdadera concepción. Yo veto

la añadidura de cualquier bigote:

el estrambote, que parece un peto.

 

El estrambote lo inventó un poeta

que no le cupo su noción compleja

en catorce jirones como es norma.

 

El estrambote para mí es un rabo

que viene a resultar en menoscabo

al clásico soneto y su actual forma.

 

UN SONETO ESTRAMBÓTICO

 

Añádele al cuarteto otro cuarteto:

Si logras dos cuartetos parecidos

ya puedes comprender por los sonidos

que lograste el dominio del soneto.

 

Le arrimas al terceto otro terceto

con cadencia agradable a los oídos,

y si sientes que laten tus sentidos

ya sabes que el poema está completo.

 

Más, eso nada mas, es tontería.

Luego debes ponerle fantasía

y hacerlo que camine por sí solo.

 

Debes ir en las alas de Pegaso,

recorrer las fontanas del Parnaso

y beber de sus linfas con Apolo.

 

Si después de acabado está confuso,

añade el estrambote (ya en desuso),

y te harás entender de polo a polo.

 

ACUSO DE RECIBO

 

En verdad tus sonetos me trajeron

las dulces mieles de tu abeja pura,

y son más dulces que la raspadura

que las cañas de Cuba produjeron.

 

Del íntimo central, donde molieron

mis manos, cañas de sutil blancura,

son los azúcares que el alma apura

y las gotas de sol que te curtieron.

 

Y si un aire nostálgico te embarga;

si crees que la vida es copa amarga,

con panales de miel te reciproco.

 

Pero nadie sabrá lo que el destino

le pone a cada cual en su camino…

¡Yo nunca lo sabré ni tú tampoco!

 

POETAS LOCALES

 

Ese trovero que tan sólo canta

al pobre predio que lo vio nacer,

por vivir del monótono quehacer,

jamás su voz de lo pueril levanta.

 

La pasión infantil que lo amamanta

al pecho virgen que le diera el ser,

le niega la ascensión para entender

que entre logros efímeros se achanta.

 

El poeta moderno -el modemista –

no ha de ser comarcano o localista,

ni eterno soñador del mismo puerto.

 

¡cántale a tu rincón de vez en cuando,

sin que parezca que le estás llorando

a un ser amado que recién ha muerto!

 

VENDEMOS PROPIEDADES…

 

I

 

Tengo un buen plan que nos dará dinero,

(digo que nos dará porque hay un socio

que quiere acompañarme en el negocio)

y yo también, que me acompañe, quiero.

 

Ser fanático ardiente es lo primero,

después, hacerse acreedor del ocio.

Una vez que se abrace el sacerdocio

cualquier engaño sonará sincero.

 

Venderemos espacios de conciencia,

hectáreas florecientes de inocencia

por hipócritas lagrimas regadas…

 

A cambio, pediremos donaciones,

y haremos parecer los corazones

como filas de hogueras apagadas.

 

II

 

Venderemos parcelas en el cielo

–muchos quieren comprar el Paraíso–

y dieran, por tal cosa, si es preciso,

las deudas contraídas en el suelo.

 

Nadie osará miramos con recelo

si rentamos el alma de un occiso,

o si vendemos la porción de piso

donde edifica la viudez el duelo.

 

Todo será vendible en esta empresa,

lo mismo una traición que una promesa

Le pondremos un precio a la verdad.

 

El derecho al poder será vendido,

para que tenga el hombre envanecido

el mundo entero de la vanidad.

 

MI CREENCIA

 

“¡Que dulce es evocar la noche aquella!”

Clara en el prisma que la ve el asombro.

Siento un golpe de sangre si te nombro.

¡Cómo sangra el fulgor que me atropella!

 

El hombre, que al revés sigue tu huella,

se asusta con la piedra del escombro,

y si ve que la llevas sobre el hombro

nunca te ayuda a padecer con ella.

 

Un hombre escribe. Muchos hombres leen

Muchos lectores donde todos creen

todas las fábulas del hombre listo.

 

Porque en fábulas tontas nunca creo,

me han querido tildar de ser ateo…

mas yo creo en tu Padre, Jesucristo.

 

SOY PATRIOTA

 

Yo soy patriota universal. No duermo

desvelado por África y su hambruna,

por la América hispana sin fortuna

donde olvidan al pobre y al enfermo.

 

Me preocupa la gente que en un yermo

país del Asia habite ardiente duna,

o que un sólo habitante nos desuna

y nos legue un sentir de paquidermo.

 

Tiene un falso valor del patriotismo

quien padezca de patrio infantilismo

y piense que su patria es la más bella,

 

Ser patriota es cumplir adulta edad:

Saldar sus cuentas con la sociedad

y no esperar retribuciones de ella.

 

CEGUEDAD

 

Anduvo en busca del hermoso sino

de la piedra fulgente y de la rosa,

pero a su cueva de intrincada losa

le tapiaron la puerta y el camino.

 

Cada humano se forja su destino

y se vuelve un esclavo de su cosa.

Una vez que sucumbe ante la fosa

no distingue entre el ceibo del espino.

 

Idolatra los dioses por herencia,

pero no se descubre la conciencia

por temor a que salga la mentira.

 

Es mejor comulgar con el engaño,

obediente al pastor de su rebaño,

que sufrir los embates de su ira.

 

II

 

El hombre sabe simular su empeño

bajo cierta apariencia de verdad,

al ponerle un fulgor de realidad

a la tiniebla que circunda el leño.

 

Se viste él mismo de señor y dueño

y oculta la soberbia en la humildad,

para que, cauta, en él la sociedad,

piense que alcanza el añorado sueño.

 

Así a la ingenua muchedumbre pierde

porque en el polvo miserable muerde

confundiendo la gloria con un cirio.

 

Sigue sus pasos la radiante huella

y descubre asombrada que la estrella

sólo alumbra el sendero del martirio.

 

EL LOBO

 

Estaba el lobo en su cubil tendido

asechando el pasar de alguna oveja.

La atención alertada en cada oreja

le traía el mensaje a cada oído.

 

Pero el sabio pastor, que conocía

los fines de la fiera agazapada,

distrajo, con un ruido de manada,

al lobo, que, taimado, se escondía.

 

El pastor le echó mano a su trabuco,

aulló como otro lobo y ese truco

mantuvo al animal entretenido.

 

¡Disparóle un balazo entre las cejas!

Mas aun muerto intimida a las ovejas

allí a la entrada del cubil, tendido.

 

EL NIÑO

 

(Desastre natural)

 

El Niño estuvo anoche aquí, en mi casa;

se ensañó con mi huerto, enfurecido.

El árbol de aguacate ha demolido

y del árbol de mango hizo una masa

 

de gajos retorcidos… Si rebasa,

mi patio, el ventarrón que lo ha batido,

podrá contar, después, reflorecido,

¡lo que sucede donde El Niño pasa!

 

Cuando este Niño colosal se ofusca,

convierte la arboleda en charamusca

y con las flores del jardín arrasa…

 

Al ver todo el sembrado vuelto escombro

los vecinos descubren, con asombro,

¡que El Niño estuvo anoche aquí, en mi casa! 

 

II

 

Este Niño –señor de piedra y palo–

no parece tan Niño cuando llega.

A su paso los árboles doblega

y hace del bosque su camino ralo.

 

Se cree que el caserío es un regalo

que cual dócil paloma se le entrega.

Después que toma su botín lo riega

con todo su impudor de Niño malo.

 

Talador sin conciencia tiene un hacha

que suele manejar de racha en racha

y tala aquello que yo nunca talo.

 

Donde impone este Niño su paliza,

de las sombras esparce la ceniza,

mientras mata la luz a piedra y palo.

 

1998

 

TRÍPTICO

I

Desde los templos de la tarde el coro

de los dioses del bien busca la umbría

de la noche en silencio. En la vacía

tumba de un héroe recubierta de oro,

 

el angélico grupo irrumpe en lloro

triste que llena de región sombría,

como una queja que la luz envía

con música del himno más sonoro

 

que jamás ha cantado coro alguno.

La misión se termina, y uno a uno

la tropa de querubes se disuelve…

 

Pero al día siguiente, en la mañana,

se ve al coro que en una caravana

hacia el palacio de la tarde, vuelve.

 

II

 

La misión de la hueste es repetida

de tiempo en tiempo: repetida llama

que palidece cuando el héroe clama

que está perdiendo su señal de vida.

 

En el mundo real, que el hombre cuida,

sobre los héroes, que han ganado fama,

no todo el tiempo su nación derrama

el honor sepulcral…, y hasta se olvida

 

la causa de sus actos y sus nombres.

Si los héroes forjaron a los hombres

con la sangre, y la lucha y el decoro…

 

¿Por qué negamos el hermoso ejemplo?

¿Por qué nos revelamos en el templo?

¿Por qué nos cubre mundanal desdoro?

 

III

 

Si lo mundano canaliza el juicio

de la moderna sociedad reinante,

¿qué dantesco camino alucinante

ha de ser corredor al precipicio?

 

Condenada a fallar desde su inicio,

la humanidad es ente deambulante,

que si toma la piedra y el diamante

de la luz diamantina hereda el vicio.

 

Y así, de infaustas ilusiones medra.

La piedra, que fue piedra, será piedra

mientras el Genio con sus llamas arde.

 

Y cuando el mundo la verdad recobre

y el fausto cese de humillar al cobre,

volveremos al templo… ¡Si no es tarde!

 

 

 

 

LA CHOZA

 

¿Ves allá, como brilla la cumbrera

de la choza del hombre labrantío?

¡Cuánta lluvia desciende rumbo al río

por su alero de guano y de madera!

 

Con el peso del tiempo, cual si fuera

la efigie de una bestia en el bajío,

con su carga de sol, luna y rocío

domina la extensión de la pradera.

 

Bajo el techo, que humea la colada,

somnolienta se va la madrugada

seguida por el último lucero.

 

Y frente al resplandor del nuevo día

denunciando la pena labrantía

lagrimean los ojos del alero.

 

MUERTE Y RESURRECCIÓN DE LA TARDE

 

Los aullidos lejanos de los perros nocturnos,

que resuenan allende las montañas de hielo,

son augurios de muerte descendidos del cielo

y estrujados por horas de continuos vulturnos.

 

Pasean unos duendes de elegantes coturnos,

de cadencias sombrías y en carrozas de duelo.

La tarde, que expiraba cantando un ritornelo,

se extinguía entre suaves inciensos taciturnos.

 

Una diosa embrujada por tormentas divinas

sepultó su cadáver sobre ardientes colinas

sin señales de muerte, donde Febo la llora…

 

Mas, de noche, en puntillas, sin que nadie lo sepa,

se sale de sus túmulos y corre hacia la estepa

de la inmensa campiña, disfrazada de aurora

 

NAUFRAGIO MAR AFUERA

 

Un faro parpadea en la distante

extensión de mi tierra sin orilla.

El oleaje parece una flotilla

que no encuentra la ruta del Levante.

 

Recorro los astrales pasadizos

como quien ha perdido todo acierto,

y busca la ribera de algún puerto

que le salve los días enfermizos.

 

Este mar que mi vida convulsiona,

también tiene su luna y su marea

y vive de las muertes que ocasiona.

 

¡A veces me seduce a que zozobre!

Mas, si el genio fenece en la odisea

¡el alma vivirá de lo que sobre!

 

ILUMINADOS VUELOS

 

Los sueños aletearon sobre un muro

que corre paralelo al horizonte.

Hallaron en el vértice de un monte

los amplios miradores del futuro.

 

Volaron presurosos por la cumbre

de los altos veneros de la suerte,

como un soplo divino que los vierte

en cascadas de música y de lumbre.

 

Empluman con el lujo de las aves

que recogen cadencias en las suaves

orillas de los lagos del estío…

 

Son bandadas de nítidas palomas

que persiguen los fúlgidos aromas

de las fértiles márgenes de un río.

 

SISMO

 

Me siento con las musas asustadas

por tormentas de auroras confundidas,

por altos vendavales consumidas,

en muchas primaveras olvidadas.

 

Me siento que perdí las alboradas

en la vida de ahora y de otras vidas,

en las etapas por mi ser vividas

en épocas distantes, ya pasadas.

 

Aparentes desórdenes me asombran:

Parece que las voces que me nombran

me cerraron la puerta desde adentro

 

y tiraron la llave en el abismo…

¡Si el epicentro no señala el sismo

llegaré por el sismo al epicentro!

 

SUICIDIO DEL RIO

 

Por los altos caminos de los cerros

transita el agua en su lunado coche.

Distante, ladran tenebrosos perros

heridos por los dardos de la noche.

 

Como un espejo que asustó la sombra

más allá de la hermosa rosaleda,

al pie de la colina es una alfombra

la poca luz que en el espacio queda.

 

Se quiebra el cosmos con el trueno rudo,

y el río corre como un dios desnudo

y loco, por la tierra estremecida.

 

Sigue de prisa por la sed del llano,

y en los pozos del mar, como un anciano

que trasnocha en el tiempo, se suicida

 

UN RARO RÍO *

 

Corre veloz el transparente río

derriba puertas de cristales puros.

Traspasa los antiguos intramuros

con sus fuerzas de fiero desafío.

 

Por extraños parajes desemboca

la constante corriente que socava

duros perfiles de rugosa grava,

¡que tiene siglos de llamarse roca!

 

Lo mueven fuerzas de fluvial empuje,

toda calcárea resistencia cruje:

se vuelve pobre, desigual arena…

 

Por el último miedo de la bruma

pasan navíos de sutil espuma

con hojarascas de la tarde buena.

 

* Soneto sin sinalefa y sin la conjunción Y._

 

TIEMPO TORMENTOSO

 

Porque el ancho universo no es de nadie

— no se sabe que a nadie pertenezca—

no se admite que el hombre lo oscurezca

y cuando quiera su pasión, lo irradie.

 

No puede el fuego de infernal Vesubio,

en la divina placidez de un cerro,

pedirle al orto que el rosal y el hierro

se consagren y vivan en connubio.

 

Cuando el tiempo se rompe nos maltrata…

Igual que una tormenta se desata

en la noche de miedo y de ludibrio;

 

por ríos desbocados en sus cauces,

por mares que nos tragan en sus fauces

y montañas que pierden su equilibrio.

 

A MI PATRIA

 

Patria lejana. Por mis noches solas

me sigue la nostalgia del regreso,

y dulcemente me descubro y beso

la bellísima enseña que enarbolas.

 

Tu recuerdo palpita en las corolas

de las rosas que miro en mi embeleso,

y mis penas más íntimas te expreso

por la lengua del viento y de las olas.

 

Para cantar a tus reminiscencias

no son bastantes todas las cadencias

ni bastarían todos los arpegios…

 

Por eso al verte en la distancia oscura

como un impulso de sin par locura

se me salen por ti estos florilegios.

 

ESTAS CANAS

 

Bajo estas canas de poeta adulto

–señal de clara senectud serena–

canta en perenne juvenil verbena

el niño viejo que me queda oculto.

 

Es el pasado que dejé insepulto

en las noches oscuras de la pena,

cuando vagaba por la calle ajena

perdido con la bulla del tumulto.

 

Juventud y vejez: hondo contraste.

Consiento que la vida se me gaste

y a su dictado la existencia ciño.

 

Me busco la respuesta en el espejo,

y descubro que tras el rostro viejo

vive latente la ilusión de un niño.

 

 EL HOMBRE ES SÓLO UN ÁTOMO

El hombre es sólo una pisada leve
que siempre cubre polvoriento rastro.
Finge o pretende parecerse a un astro
pero ni el monte ni el oleaje mueve.

 Todas las veces que a reinar se atreve
perturba el esplendor del alabastro.
Su cama no es de luz, es un camastro

o el colchón del olvido que es la nieve.

 El hombre le mintió a la Humanidad:
Le contó que el rosal había crecido
para el nido de un ave pudorosa…

 Pero el árbol –herido de maldad– 
en vez de abrir al ruiseñor el nido,

¡echó  a volar la iluminada rosa!      

 

EL HOMBRE       

 

(Soneto eneasílabo)

 

El hombre al nacer es montón

de simple materia carnal;

principio de bien o de mal

según encamine su acción.

 

Si logra sembrarse ilusión

convierte en jardines su erial,

y alcanza la meta final

cumplida su santa misión.

 

El hombre no nace con una

estrella de gloria y fortuna

echando fulgor en el hombro…

 

El hombre tan solo es cimiento

que puede elevar el talento

o puede quedar para escombro.

 

EL TORRENTE

 

Este río no dice lo que trae

en sus aguas melódicas y puras,

pero deja un reguero de premuras

sobre los precipicios donde cae.

 

Tanta luz terrenal le pesa encima

que parece un cansado peregrino,

que en la dura mitad de su camino

la carga que lo alumbra lo lastima.

 

Amigo de los tórridos vergeles

transita por el sur de los laureles

con sus voces de arrullos y cristales.

 

Como un potro cerrero se desboca

y solo se detiene cuando toca

los arrecifes de los litorales.

.

 

EL TRUENO

 

La atmósfera de súbito se alumbra

desde una nube de sombría entraña.

Por una estribación de la montaña

desciende trepidante en la penumbra.

 

Cuando su estruendo la tormenta crispa

y arrecian por su furia los chubascos,

el trueno –bruto de encendidos cascos–

transforma el cielo en gigantesca chispa.

 

Un fuego se encabrita en la pradera:

como en un galopar de primavera

se desbocan los cauces de los ríos…

 

La campiña se nutre de agua y lumbre,

y desde el verde llano hasta la cumbre

florecen jubilosos los plantíos.

 

MILAGRO

 

Un milagro del prisma le retrata

los recónditos puntos a la idea,

en su mágico espectro los dilata

cuando el ojo del mundo parpadea.                                    

 

Bajo el marco del iris escarlata

un río de palabras se hermosea;

al romperse en sonora catarata

el ritmo de sus aguas centellea.

 

Al influjo febril que funde soles,

consigo que los pétreos caracoles

se presenten con alas luminosas:

 

Ya conocen los hábitos del vuelo

y pueden compartir el mismo cielo

que mis otras ardientes mariposas.

 

SIN HORA

 

El tiempo se ha quedado detenido:

El reloj — un redondo itinerario—

sin la exacta secuencia del horario

y el minuto puntual, se llama olvido.                                        

 

Las horas se deslizan al descuido,

ni siquiera se siente el campanario.

Queremos prolongar un calendario

que en el último mes quedó vencido.

 

Habrá que comenzar un mundo nuevo:

otra vez la semilla, el asno, el huevo,

la chispa, el leño y el reloj de arena.                                          

 

A no ser que la historia cambie el curso

al hombre no le queda otro recurso

que cumplir en la sombra su condena.

 

PERDÓNALOS, POESÍA

 

Poesía, perdona tanto insulto

de los que tienen la mentalidad,

que deben producirte en cantidad

para venderte calculada al bulto.

 

Tanto el poeta del estilo culto

como el que escribe por casualidad,

saben que en la virtud de la humildad

está el misterio de tu amor, oculto.

 

Tú no puedes morir ahora ni nunca.

La vida sin tu luz no tiene metas,

es como estar con la mirada trunca.

 

Solamente un prosaico aceptaría

un mundo despoblado de poetas

con una sociedad sin poesía.

 

EL TERRUÑO

 

Todo es claro y sereno. Ni un rasguño

se atreve a perturbar la serranía.

Tal un toro encendido llega el día

a la tibia fragancia del terruño.

 

Distante, como en una cordillera

de verdores de abril, reposa el monte.

Las palmas, para ver el horizonte,

engalanan de nuevo su escalera.

 

Por el fondo soleado del bajío,

sobre piedras de mágica blancura,

cual sierpe de cristal, serpea el río.

 

El viento de perfumes se satura

y moja con un llanto de rocío

sobre el verde esplendor de la llanura.

 

Y TUYO

 

Este soneto mío, es tuyo y mío,

que el sueño de tenerlo es mío y tuyo.

Con mis hondas tristezas lo construyo;

con mi anhelo sublime lo atavío.

 

Lo busco grande como un sol de estío,

y con noble intención lo disminuyo

a la dulce humildad con que un cocuyo

entra en la noche del jardín umbrío.                                       

 

Es mío este soneto: es de los dos,

pues yo lo escribo pero tú lo inspiras

v llenas de alas, porque vaya en pos

 

del edén de un ensueño, en manso vuelo.

Es mío y tuyo, porque en él suspiras

v hermanas mi desvelo a tu desvelo.

 

YO NO SOY EL CULPABLE

 

Que no te mire así como te miro.

¿Cómo quieres entonces que te mire?

Si eres tú la culpable que suspire

y delire por ti como deliro.

 

Jamás renuncio a la deidad que admiro

y nada hará que la mirada vire.

Yo no soy el culpable que delire

y suspire por ti, como suspiro.

 

He de mirarte así, si estás aquí,

que no otra forma de mirarte sé

y no puedo evitar mirarte así.

 

Que no te cause mi mirar sonrojos,

porque tú sabes y yo sé por qué

así te tienen que mirar mis ojos.

 

IDILIO

 

Es noche y tarde ya. Sobre el paisaje

desciende vertical la luna llena.

Un misterioso encantamiento ordena

la uniforme espesura del boscaje.

 

Hay un leve temblor entre el follaje

y su gala mejor Natura estrena.

Suave coloquio perceptible suena

más allá del color y del ramaje.

 

El tiempo sigue su misión redonda…

El profundo secreto de la fronda

se descubre al impulso de la brisa.

 

Al quedar a la vista un claro trecho,

el noctívago fiel admira un lecho

y dos siluetas que se van aprisa.

 

EL CARBONERO

 

Va el triste carbonero con su arria

de carbón de madera, cuesta abajo.

No pretende que nadie, con fanfarria,

celebre la virtud de su trabajo.

 

Entre el llano y la cumbre, la cazcarria

sus driles destiñó del tiro al bajo.

Valiéndose del pico y la mandarria

construyo cuesta arriba nuevo atajo.

 

Por el áspero borde de la loma

un día tras el otro baja y sube.

Doma las bestias, la montaña doma,

 

y doma el tiempo cuando está cerrero.

¡A unos pies del regazo de una nube

hornea su dolor el carbonero!

 

EL VALOR VERDADERO

 

Pedirle al Hacedor felicidad

con amor para ti, no es pedir mucho:

tú mereces la dicha y mucho más,

la dicha deparada para el justo.

 

Tú mereces por noble y pasional

la dicha que produce todo el mundo.

A los seres que viven de agua y pan

la tierra los bendice con su arrullo.

 

Tú tienes que ser rica por ser buena,

tú tienes que ser buena por ser justa,

tú tienes que ser justa porque en esta

 

caminata terrena, con tu ayuda

alcanzamos la gloria que es eterna,

y adoramos a Dios que no se oculta.

 

MÁXIMA

 

Me exaspera y repugna ese lenguaje

del que es pudiente y al pedir demanda

y no entiende las penas con que anda

el hombre que ha nacido sin linaje.

 

No tiene más valor que el de su traje

–este lo viste pero no lo agranda–

La dureza del alma no se ablanda

y el valor no le pasa del ropaje.

 

Pero al salir en la final partida,

se ven con apariencias casi iguales

los que fueron distintos en la vida.

 

La máxima no es nuevo lo que encierra,

pero puede enseñar a los mortales

a vivir más humildes en la Tierra.

 

LA ENVIDIA

 

Envidia es la planta que en el alma pobre

crece cultivada por la mala sombra.

Venenosa sierpe que en rastrear salobre

la razón socava; sinrazón se nombra.

 

Del Señor reniega si esculpida en cobre

la mostrara un templo con sutil alfombra,

pero a un Judas de oro lo coloca sobre

la virtud del cielo, su fulgor le asombra.

 

La envidia trabaja contra el buen ejemplo,

trepadora yerba que si se enraíza

destruye las bases del humano templo.

 

Debemos temerle porque cual rescoldo

prende la candela que nos carboniza

y queda encubierta con su falso toldo.

 

         “El amor es todo, es    

                 el alma eterna de un dios,

                 que se ha dividido en dos

                 para juntarse después”             

                                                Jesús Orta Ruiz

 

EL AMOR ES TODO…     

 

El amor es un todo, es un latido.

Mitades apartadas del gran todo.

Dos esencias iguales… de ese modo

se junta lo que “un dios ha dividido”.

 

Las dos partes del todo son unidas

al tener la atracción de su mitad.

Tras formarse esa rítmica unidad

el amor se alimenta de dos vidas.

 

La mitad de ese todo siempre aguarda.

La mitad de ese todo a veces tarda.

¡En muchas ocasiones ya es muy tarde!      

 

Remiso o pobre, si fugaz se inmola.

Pero si una mitad se queda sola

¡acaba el todo y en delirios arde!

 

ELLA… SIEMPRE ELLA

 

Alguien me espera, sin hablar, afuera,

–afuera del silencio que me abrasa–.

No le pregunto ni por qué no pasa,

ni qué le debo ni por qué me espera.

 

¿Quién la sedujo para que viniera?

Temible, muda, la quietud traspasa.

Yo le diese la sombra de mi casa

si ello bastase para que se fuera.

 

Pero ella sigue con su acoso avieso…

La boca ahueca para darme el beso

que es el preludio de la despedida.

 

Al fin me envuelve con su escalofrío

y yo la observo, tras perder lo mío,

que se va como un duende con mi vida.

 

RECUERDOS

 

Te recuerdo en la casa vespertina,

tras los rayos que pulen la distancia,

en la hora doliente en que mi estancia

con los fuegos de Venus se ilumina.

 

 En la fuente que bulle cantarina

 para darle calor a la prestancia,

 en el lis que recoge la fragancia

 y en la noble pasión que te domina.

 

En el lampo de un místico horizonte,

en la tarde perdida tras el monte

y en el cielo tapiado de fulgencia.

 

En la sombra que cubre cada olvido,

en la angustia de un sol palidecido

y en los dolores de la indiferencia.

 

YO SOY

 

Yo soy una existencia dividida

por un sin número de sinrazones,

que sigue con agudas intuiciones

los puntos razonables de la vida.

 

Cuando busco la fuente repetida

junto al fresco fluir de las pasiones,

una montaña de interrogaciones

se levanta en las rutas de la herida.

 

Me siento por la sangre, transitado,

como el río de un tiempo inusitado

que cruza por el polvo que me abrasa:

 

Como viento que pasa sin un nombre,

que pasa por el hombre para el hombre,

pero el hombre no sabe por qué pasa.

 

LA ESPINA

 

Un amago de espada en el perfume,

para no ser ofensa, compartida.

Es parte del vivir, y da la muerte

desde el pálido seno de la rosa.

 

La rosa crece crédula en el huerto

y vive descuidada en su refugio

de pétalos de fuego, nacarados

por brisas de joyeros cardinales.

 

¡Cómo puede su filo, tan de corte,

convivir con la flor, tan de azucena,

tan de lirio azuloso y perseguido!

 

La cadencia, que hiere, pero suave,

es espina en la hora de la angustia

y rosa cuando el beso la reclama.

 

¿CARDO SANTO…?

 

¿En dónde está la santidad del cardo?

¿Será en la multitud de sus espinas

que punzan como lanzas asesinas

sobre la noble candidez del nardo?

 

¡Ah, cardo!, ¿qué santísimo resguardo

en tu punzante alrededor dominas?

¡Si no sirvieras para medicinas

fueras mi más encarnizado dardo!

 

Eso te salva de mi espada ardiente,

si no te llamaría: Cardo hiriente

con la daga del físico más duro.

 

Pero, hablando de espinas venenosas,

¿acaso no hay espinas en las rosas

y las rosas nos hablan de amor puro?

 

EL FÓSFORO

 

De tamaño pequeño, su apariencia,

por la forma que tiene, poco vale,

pero a un golpe de mano sobresale

la llama que ilumina la existencia.

 

En el mundo moderno su eficiencia

no ha tenido una pluma que lo avale,

aunque a dar su servicio siempre sale

cuando apaga sus luces la opulencia.

 

Le despeja las sombras al fogón

al hacer que la noche del carbón

transforme las negruras en fogata.

 

Y basta que lo atraiga la cerilla,

para darle a la vieja lamparilla

la lumbre con un círculo escarlata.

 

PAZ O GUERRA?

 

Dispersos por los valles de la Tierra

van los hombres hablándonos de paz,

con los rostros que cubre el antifaz

que enmascara los gestos de la guerra.

 

A quien pida o proteste se le cierra

la ruta de lo justo y lo veraz,

y perdidos los bienes y el solaz,

para hacerlo un esclavo, se le aterra.

 

Toda voz que se eleva la derriba

una fuerza mayor que más arriba

con canciones paz enciende fraguas

 

de guerra. Deja al hombre arrinconado,

moribundo, sediento… O casi ahogado

bajo el torrente de sus propias aguas.

 

CUANDO MUERE UN POETA

 

Cuando muere un poeta marca el duelo

sus límites, con rayos tremebundos,

y en las horas se vuelven los segundos

como enjambres de penas en un vuelo.

 

La noche impone sobre el sol su velo,

y se ahueca de abismos tan profundos

que ladran como canes iracundos

los clásicos panteones. ¡Y arde el cielo!

 

Converge su camino en un recodo

del sueño ilimitado, donde el lodo

jamás se ha visto ni con voz remota.

 

Yo le auguro, de mármoles, un parque:

¡Base de un nicho superior que abarque

los ámbitos que el tiempo nunca agota!

 

ROSA ROJA…!

 

¡Ah, rosa! Rojo pájaro que trina

tonalidades de color y esencia,  

junto a la enjardinada residencia

que la festeja como su inquilina.

 

Vive cerca del muro y de la esquina,

borracha de esplendor y de cadencia.

Si pierde su irisada incandescencia

se refugia esquinada en una espina.

 

Cierta gracia de mirlo la trasciende.

¡Pájaro rojo! Rosa, chispa… Prende

los penúltimos cirios de la tarde.

 

Hace fulgir la anochecida estancia

hasta que se evapora la fragancia,

y al fuego de la Luna a solas arde.

 

LA NOCHE

 

Más allá de los muros de la tarde

la penumbra camina torpe y ciega.

Con un paso impreciso pero cierto,

se adueña de la faz de la llanura.

 

Tal un monstruo sombrío, sigilosa,

avanza sobre el prado verde-oscuro.

No hay día que su niebla no mutile

ni piedra que no quede oscurecida.

 

Cuando llega a la orilla abandonada

por un sol del otoño, encandilado,

conmociones de fuego sorprendido

 

le incendian la pared al campo roto.

Y la Luna, allá arriba, se detiene

¡tal un hueco en el techo de la noche!

 

CORRIENTE SUBCUTÁNEA

 

Nadie ha visto los ríos de mis manos,

pero las cuencas de las manos mías

son corrientes tan hondas y bravías                

que endulzan los sedientos oceanos.

 

Entre soles de ardientes meridianos

trascienden las inmensas galerías.

repartiendo un caudal de sinfonías

a través de los valles cotidianos.

 

Son ríos que terminan en los dedos

de mis manos. Los líquidos viñedos

que les crecen a cada coyuntura…

 

Es toda arteria un subcutáneo río

que cuando pasa por el cuerpo mío

halla en mis manos desembocadura.

 

LA TARDE VA DESCALZA

 

I

La tarde va descalza bajo un cielo

de chispeantes añiles vespertinos.

Son símiles de múltiples caminos

los caminos de sol del arroyuelo.

 

Si traspone fulgente el alto monte,

cada huella esencial cifrada queda

sobre el piso de flor de la vereda

que recorre el confín del horizonte.

 

¡La tarde va descalza! Si retoza

aparenta la gracia de una moza

que huye del fogón y la ceniza.

 

¡La tarde va descalza! Libre como

quien escapa del mundo policromo

que viene de la luz donde se hechiza.

 

II

 

La tarde va descalza sobre piedras

y troncos marginados. Bajo vientos

desnudos de pudicias. Vaga rumbo

al lindero de un tiempo inusitado.

 

La persiguen los canes de la sombra

que temen a los truenos repentinos,

–las voces que se callan de repente

mientras roban el huerto y el aljibe–.

 

Los fuegos siderales la calcinan

en plomizos horarios del invierno

que purpuran con éter la distancia.

 

¡La tarde va descalza! Pisa el polvo

fulgente, que las horas les sacuden

a los rostros inmensos del paisaje.

 

QUÉ ES POESÍA?

 

Una cárcel de amor que me aprisiona:

un arroyo, un palmar una montaña;

un arcángel de bien que me acompaña

donde un mundo funesto me abandona.

 

Sementera feraz: inmensa zona

que me ofrece los frutos de su entraña.

Amanecer que en su fulgor me baña

y cielo que de estrellas me corona.

 

La paz espiritual del sueño mío.

La quietud inviolable de un bohío.

Una bella que adoro con locura.

 

Un niño que me quiere con ternura.

El desvelo sin límites de un padre

y el beso curativo de una madre.

 

INESPERADO ROSAL

 

Ni el mágico país que tuvo el cuento

de las Mil y una noches, me daría

este embrujo de inmensa fantasía

con que tú me engalanas el momento.

 

No sabes lo dichoso que me siento

al tener tu palabra y su armonía.

¡Ha tiempo que mi pecho no sentía

tan hondo-espiritual arrobamiento!

 

Con tus voces de arroyos y trigales,

viniste desde el sur de tus rosales

a mi estrella clavada en septentrión.

 

El mensaje poético ha llegado

como una mariposa que ha volado

desde las rosas de tu corazón.

 

SOMBRA

 

“Mi sombra va detrás”, y perseguida

por ella, va la voz de mi memoria.

Mi sombra viene a ser una ilusoria

reminiscencia que agostó la vida.

 

Río inmenso de sombra detenida

en el muro del tiempo. Transitoria

linfa que nadie bebe. Promisoria

ruta, ¡más clara cuanto más perdida!

 

Ya no queda ni sombra para un ruego.

Voy a tientas, sin luces… Ando ciego.

Con el peso del sol la fe se abisma

 

y en un hueco del alma se me esconde.

¡Pero es dardo de luz cuando responde

las tenaces preguntas de ella misma!

 

TU VOZ

 

Tu voz le puso a mi jardín un piano

para que cante allí la primavera,

y el jardín floreció como si hubiera

recibido un torrente de verano.

 

Sobre el surco fulgió tu ardiente mano

y lloró de rocío la alta esfera

para que el nuevo ruiseñor supiera

por qué se desplomaba el meridiano.

 

La mañana corrió por ancho trillo

y yo seguí tu voz como un chiquillo

que caza mariposas como un loco…

 

Si el piano vibra enloquecidamente

no lo saben la brisa ni la fuente;

no lo sabe el fulgor… ¡ni yo tampoco

 

EL SOL

 

Caballero ambarino de alto coro

que baja y besa la región extinta,

y a cuyo soplo la natura encinta

da a luz un vasto ruiseñor de oro.

 

Reviste el Orbe de un latir sonoro.

Montes y nubes de arcoíris pinta.

-Sabio pintor de renovada tinta–

pinta el alba, la tarde, el meteoro…

 

Este infinito celestial monarca,

parte del mundo terrenal abarca,

al vestirlo con túnica de huerto.

 

Mas siendo amo de la claridad,

va perseguido por la oscuridad,

de la nieve y la arena  del desierto.

 

LA LUNA

 

Argenta dama que incesante ronda

los pétreos huertos de las azoteas,

y a veces baja por las chimeneas

con una ingenua placidez redonda.

 

Camina por el verde de la fronda

y las calles sin luz de las aldeas.

Impulsa la eclosión de las mareas

y se columpia en su añilada onda.

 

El mundo cubre con un tul de plata:

Se queda prisionera en la escarlata

belleza de la mística nocturna…

 

Después que sobre el universo gira

rumbo al negro poniente se retira

con un rostro de anciana taciturna.

 

CLARIDAD NOCTURNA

 

¡Qué la noche es oscura! Ya nos consta.

Pero hay noches sonoras como un himno:

las noches esas que se duermen contra

los altos muros donde está el Olimpo.

 

¡Que la noche es oscura! Ya es un dogma.

Mas hay noches tan claras como un filtro:

las noches esas con que el cielo colma

de luces nuevas la extensión del limbo.

 

De la noche sabemos que es un monstruo,

pero hay noches serenas como un árbol,

que nos salvan del viento del insomnio.

 

De la noche sabemos que es perpetua,

aunque hay noches con hálitos de pájaro

y noches con perfumes de cuaresma.

 

A UN ESTILISTA DEL VERSO

 

Explícame estilista del verso alejandrino,

cómo caza tu pluma las imágenes bellas.

¿Acaso te remontas a soles que de estrellas,

barnizan las alturas sin barro del camino?  

 

No habrá zonas lejanas que no sientan el trino

de tus aves canoras y sus hondas querellas.

Entrarás a la historia para cantar con ellas

las nuevas expresiones del glorioso destino.

 

Explícame, pocero del agua que te nombro,

si el peso que fatiga las cargas en el hombro

es parte de la carga que el Hado te acrecienta.

 

Explícame, joyero, si el verso que se parte

en crudos hemistiquios, se puede llamar arte.

Explícamelo en versos y pásame la cuenta.

 

 ¿QUÉ BUSCO?

 

Aquí estoy, frente a frente al universo.

¿A qué temo, qué busco, qué me ata?

Los fugaces arcángeles del mundo

ni siquiera me saben ni me han visto.

 

¿De qué huyo y por qué, cómo raciono

la porción de la culpa que me toca?

¿Cómo reparto, sin contar con ella,

la fortuna que tengo y que no guardo?

 

Vivir el esplendor del oro, el pobre

oro, que maravilla y que empobrece,

deslumbra por lo alegre y por lo triste.

 

De paso, la ilusión ha desnudado

un cofre de diademas retroactivas

que acepto como el último recurso.

 

EL PODER DE LA MUSA

 

La musa tiene el cielo por veranda,

desde cuyos asomos mira al mundo.

Un ojeo que indaga en la distancia

del recóndito ayer, lo más oculto.

 

Trasciende de lo ignoto la muralla

y toca más allá de cualquier muro.

La grieta, ni por honda ni por alta,

detiene la potencia de su impulso

 

La musa brujulea el mar del tiempo

y divisa su Norte y marca un puerto

a donde siempre sus bajeles lleva…

 

La musa no naufraga en el oleaje:

Si seguimos la estela de su nave

al puerto de partida nos regresa.

 

AL REVÉS

 

Un soneto al revés pudiera andar

sereno por las calles de una nube

y los ojos anclados en el mar.

 

Un asombro endiosado de querube

se asoma por el júbilo solar

para ver, cuando sube, cómo sube.

 

Imagino que puede –pies arriba–

caminar el jardín de las estrellas,

y dejar en sus pétalos las huellas

que el tiempo no perturba ni derriba.

 

No sufro si el abstracto pavimento

estrena las pisadas de sus pies.

Yo pienso que pensándolo al revés,

puede abrirme su puerta el firmamento.

 

LA CONSTANTE EVOLUCIÓN DEL AGUA

 

De regiones rugosas baja de banco en banco

el arroyo que brinca como un potro cerrero.

Recorre la florida dimensión del potrero,

y cruza de la sierra por el agreste flanco

 

La luna que lo mira correr junto al barranco

lo sigue por las noches que van de enero a enero,

cuando limpio de nubes, después de un aguacero

se ve desde la cumbre como un hilillo blanco.

 

Ya es río y se desliza sobre la piel terrena;

se dijera que enmarca similitud de vena

y que esa vena nutre del mar la inmensa vida.

 

Después en forma acuosa del mar al cielo sube,

y una vez en la atmósfera se vuelve densa nube

que desciende en las gotas, al punto de partida.

 

TUS OJOS

 

Tus ojos son dos cirios que del cielo

del austro, descendieron cierta noche;

¡y era Dios que bajaba en un derroche

de estrellas y de llamas a tu pelo!

 

Entonces de la cumbre bajó un río

sobre caminos de incendiada roca,

y al sentir los rumores de tu boca

te dio el encanto de su murmurío.

 

Y fuiste rumorosa y danzarina

viajera del amor… Desde una esquina

del viento, caminaste hacia mis dalias.

 

Después te fuiste en desdeñoso giro…

¡Yo soy un soñador, que en un suspiro,

persigue el resplandor de tus sandalias!

 

SECUESTRO

 

Las rutas del secuestro, casi agoto:

Esa ruta del tiempo –la más clara–

la que parece que mejor ampara,

sólo me muestra su trayecto roto.

 

La ruta de la noche, la que noto

que quizá mis impulsos ayudara,

solamente me lleva a la más rara

presencia con reflejo de lo ignoto.

 

¿Por el secuestro de una rosa bella

secuestro la beldad de una doncella,

la idea de algún dios raro, siniestro?

 

No, yo sólo secuestro los encantos

de tus ojos azules, donde hay tantos

motivos  con impulso de secuestro.

 

PARA SOÑAR

 

Cuando quiero soñar me voy al río

a contarle las piedras una a una,

le sigo las mudanzas a la Luna

y le auguro rosales a oro  estío.

 

Hermano la canción del extravío

al rumor de la plática montuna,

o navego en la paz de esa laguna

que rodea de verde el campo mío.

 

Les cuento los canutos a las cañas,

me deslumbro mirando las arañas

cómo tejen sus redes en las cuevas…

 

Espero por los rayos aurorales

y vuelvo con mi jaula de zorzales

por una ruta de ilusiones nuevas.

 

EVOLUCIÓN DEL AMANECER

 

Un hechizo de estrella taciturna

se cobija en la noche derrumbada,

y con tinieblas de la madrugada

los muros y los patios embadurna.

 

Cierra su cofre la deidad nocturna

y se duerme entre cirios enjoyada;

por la puerta de luz de la alborada

se sale el Sol de su radiante urna.

 

La aurora huye de la noche extinta,

y con la gracia de una moza encinta

da a luz al río sobre el nuevo prado.

 

Clava los ojos donde el día empieza

y los ojos transforman la belleza

en el himno del surco y el arado.

 

ENCARCELADO

 

Apenas puedo, el corazón herido,

sostener en las manos temblorosas;

a veces lo confundo con un mirlo

–minúsculo trovero de las frondas–.

 

Lo quisiera dejar gozando el trigo

que bandadas de místicas alondras

picotearon de sol junto al camino

alumbrado de espera, por las horas.

 

La tarde me secuestra, me subyuga.

Con un peso de asombro cotidiano

en su cárcel brillante me encarcelo…

 

Cada vez la mirada más confusa,

el corazón, que sigue mutilado,

¡apenas me permite sostenerlo!

 

LA POESÍA

 

La poesía, siempre es una perla

que pocos tienen el valor de asirla;

como dijo un poeta::”Para verla

son los ojos del alma”. Podrá uncirla

 

quien abra el corazón para tenerla

y encuentre la paciencia de pulirla…,

no hallará simbolismos para hacerla

quien piense, a martillazos, esculpirla.

 

Para verla crecer y para amarla;

para estar orgulloso de abrazarla;

hacer que nos socorra y socorrerla,

 

no basta con pensar que vas a serlo,

–que vas a ser poeta– ¡sino hacerlo!

¡La poesía, amigo, es una perla!

 

POETAS DE VERDAD

 

Mis versos de esta edad son diferentes

a mis versos de ayer, de otros albores.

Acepto que los necios me critiquen

porque soy insensible a sus ñoñeces.

 

Los quiero acompañar en su camino

–por lástima quizá, no porque debo–.

Y es lógico que sepan que no dudo

que tengan un por ciento de poetas.

 

Por esos que no saben que la rima

es franela esencial de este vestuario,

yo quiero hacer oír este mensaje:

 

No llaméis calderilla a las palabras

iguales, de los versos en las puntas,

que riman los poetas de verdad.

 

INQUIETUD

 

Un mundo sin fronteras ni destino

renuevo tras la lluvia que me acosa.

La tarde es más azul y más lluviosa

hacia el largo final de este camino.

 

Aunque tenga la miel, el pan, el vino,

y comparta los predios de la rosa,

un alma que anda errante no reposa

si cumple la misión de un peregrino.

 

Al calmar un instante el pensamiento

vislumbra los fantasmas del tormento

bajo un cielo nublado y tempestuoso.

 

De regreso a las márgenes tranquilas

le embrujan de sosiego las pupilas

las palomas del bien y del reposo.

 

EL SILENCIO

 

El silencio abismal que me rodea

acosa con un ruido tan hiriente,

que pasa por encima de la mente

y destruye los ruidos de la idea.

 

En silencio constante torpedea

como una tonadilla persistente.

Me derrumba la voz ruidosamente

cuando, sin admitirlo, me vocea.

 

Debajo del silencio me acongojo,

calladamente el cascabel recojo

a donde no lo deshilvane el ruido.

 

En silencio ruidoso me sumerjo,

y del hondo mutismo nunca emerjo

por no verme callado, sin sonido.

 

II

 

Esa calma es igual que un grito mudo.

Retrospectiva voz que nos despierta.

Es como el alma de una cosa muerta

que vive presa de silencio agudo.

 

Hiere más, es más terco, raro y rudo

que la zarza en las rosas encubierta.

Lo mismo que el cerrojo de la puerta

que nos cierra las voces y el saludo.

 

El silencio se agacha entre la turba

y en lenguaje inaudible nos perturba

con la fuerza explosiva de una bomba…

 

No se sabe si es ancho, estrecho, corto,

largo… Se sabe que se queda absorto

quien perezca atrapado entre su comba.

 

VACÍO

 

El silencio es un hueco moribundo.

Sobre cuyos brocales, ¿quién solloza?

Charco de soledad donde se empoza

la corriente de un río nauseabundo.

 

No es ancho, ni sereno, ni profundo,

pero en él se sumerge la voz moza

de la joven conciencia que retoza

y se burla del bien de todo el mundo.

 

Este hueco, este charco, como mancha

se hace dueño del tiempo, si se ensancha

o busca un eco desde el pétreo fondo.

 

Este silencio, cada vez más parco,

traza las rutas de un inmenso barco              

por su espacio minúsculo y redondo.

 

EL LLANTO

 

Frente a la tumba donde yace el llanto

no con nostalgias de ilusión tropiezo,

si no que me arrodillo y canto un rezo…

¡Más bien le empino mi gozoso canto!

 

La paz del hombre ha padecido tanto

que a dudar de los místicos empiezo,

quebrando con martillos de bostezo

la mudez infernal del camposanto.

 

De ese llanto sin causa que a deshora

cierta parte infantil del mundo llora,

ni una pizca humedece el noble suelo.

 

Porque el llanto vertido sin decoro

nunca puede igualar el dulce lloro

de quien sufre de veras bajo el cielo.

 

DESDE MI MISMO

 

Nada importa que en vano me refugie

en las cosas de lujo que me compro,

y en silencio abismal mis penas rumie

respondiendo a los gritos que no oigo.

 

Nada importa que el ánima se angustie:

¡debo ser para el vulgo claro y sobrio!

Hay un tanto del hombre que me nutre

que a pesar que no es mío, lo remolco.

 

Nunca un mal ha podido ser perpetuo,

ni acepta más de un mal un solo cuerpo

sin morir bajo el peso que lo diezma.

 

Este mal se me va cuando lo sufro.

Parece que se asusta con mi triunfo

y toda la intención se vuelve neutra.

 

HA MUERTO UNA MADRE

 

La muerte de una madre ¡duele tanto!

que rasga el pecho como herida dura.

Madre es esa que cubre de ternura

las horas de inquietud y de quebranto.

 

¡Que vuele el pensamiento al camposanto

donde hoy reposa inmaculada, pura…!

Allí se torna en manantial de albura

el suelo que se nutre con el llanto.

 

Su monte se pobló de siemprevivas,

sus árboles, de lámparas votivas,

atenuando la angustia que me puebla.

 

Es su última casa, augusta casa,

con un techo de estrellas que rebasa

los hollines del tiempo y de la niebla.

 

 AMOR COMPARTIDO

 

Tengo un minuto de silencio, puro,

sincero, universal y compartido,

por esos acosados que se han ido

sin propia voluntad y con apuro.

 

La muerte se aparece con oscuro

antifaz de fantasma sin sentido.

Ha calculado para qué ha venido,

así traspasa el tenebroso muro.

 

Por eso sufro cuando un niño muere.

Un niño aporta lo que menos hiere:

la sonrisa en lugar de la violencia.

 

Para los seres que el recelo humano

no derrama las mieles de su mano,

¡cultiva su rosal la omnipresencia!

 

EL MENDIGO

 

Tras de burlarnos en su propia cara

vamos al templo a confesarlo al cura,

pero en el templo no hallaremos agua

para limpiarnos la inmensa culpa.

 

Para entender su soledad hambreada

preciso es ir a su intemperie muda;

hay que llegar a su arrabal sin casa

y compartir su callejuela sucia.

 

Acércate a su acera sin abrigo

y acaricia sus míseros despojos

desnudos de metálico egoísmo…

 

Al palpar su orfandad y su miseria,

sentirás que te grita por los poros

la voz de sal de su callada pena.

 

LÁSTIMA

 

Dulce muchacha de la risa triste

en nocturnal exhibición constante.

Vendedora escondida y ambulante

que al amor verdadero se resiste.

 

Te denuncia la gracia que te viste

–menos valiosa cuanto más brillante–.

La mano que te ofrece su diamante

es la misma que luego te desviste.

 

El torpe comprador a quien le vendes

no entiende tu penuria, ni tú entiendes

el gusto con que él paga tu penuria.

 

Te mira como a un vaso desechable

o una flor de papel… ¡Tan inestable

como el tiempo que dure su lujuria!

 

QUÉ SI TE QUIERO, AMOR…?

 

¿Qué si te quiero, amor? Me lo preguntas

con gesto triste de desilusión.

¿Acaso no oyes a mi corazón

cuando tus besos a los míos juntas?

 

¿Qué si te quiero, amor? ¡Cómo me asustas

cuando te pones a juzgar mi amor!

¿Acaso no oyes desde mi interior

el grito que te dice que me gustas?

 

¿Qué si te quiero, amor? ¡Torpe sospecha!

Pues de tu amor me atravesó la flecha…

¿Qué si te quiero, amor? Todas las puntas

 

del signo de Cupido, que venero,

te dicen que te quiero, ¡que te quiero!

¿Y todavía, amor, me lo preguntas?

 

PARA QUERERTE, AMOR…      

 

Para quererte amor, para quererte

como lo ordena el corazón amante.

Para sentirte cerca, para verte

reír ilusionada en todo instante…

 

Para aspirar tu aliento, para hacerte

un camino de flor, en lo adelante.

Para tener tu amor, para tenerte

como una fuente de pasión vibrante…

 

Tu paso sigo con delirio loco,          

en cada cosa tu recuerdo evoco

y te juro mi amor hasta la muerte.

 

Para quererte así, tal sólo vivo.

¿Habrá quién goce de mejor motivo

para quererte, amor, para quererte?

 

º¿ADÓNDE ESTÁ TU CORAZÓN…?

 

¿Adónde está tu corazón, adónde?

¿Adónde tu ternura? Endurecido

muestras al mundo el ideal perdido,

que a ningún sentimiento corresponde.

 

¿Adónde quieres que mi voz ahonde?

Quiero esperarte en el jardín florido,

en la fuente, en el árbol, en el nido…

donde ninguna mezquindad se esconde.

 

Una pureza natural de rosa

aflorarme parece en cada cosa

que el santo duende de lo puro ronde…

 

Si así te llego, cual sutil gacela,

o con esta humildad que me desvela…

¿Adónde está tu corazón, adónde?              

 

AL FILO DE LA MEDIANOCHE

 

La lluvia cae estrepitosamente

tocando el filo de la medianoche,

cuando la oscuridad es más oscura

y la distancia aúlla como un lobo.

 

En medio del temblor de tanto miedo

–la lluvia en alta noche siempre aterra–

yo me escondo debajo de la colcha

y rezo, a no sé quien, un rezo largo.

 

Comprendo que no tengo quien me ayude,

porque el mundo se muere ensordecido

por las voces del tiempo y del tumulto.

 

Después de mi trasnoche interminable,

me asomo a la ventana y me ilumina

el Sol encaramado en la montaña.

 

CONTRASTE EN LA MADRUGADA

 

Entre la sombra de la madrugada

y con el canto arrullador de enero,

felizmente camina un carretero

hacia donde dormita su boyada.

 

Al pie de la carreta, ya cargada,

enyuga y encuadrilla, muy ligero.

De allí despunta, sin narigonero,

rumbo a la pesa. Con la brisa helada

 

el rocío, en la paja, se congela.

De un caguazo contiguo, la candela

un viejo esclavo de la zafra, atiza.

 

Y, sobre el campo que la llama dora,

lentamente en el viento se evapora

el tibio resplandor de la ceniza.

 

* Caguazo (cubanismo) caña de azúcar

de baja calidad

 

EL POZO   

 

                …un pozo es un camino vertical

                hacia la fuente de un país redondo.

 

Oscuro, estrecho. De perfil redondo:

Desde el mismo misterio del brocal

hasta donde comienza el manantial,

hay un secreto indescifrable y hondo.

 

Bulle en su firme redondez, orondo.

El agua envuelve vibrador cristal.

No sé qué noria con qué amor rural

lo ronda siempre del pretil al fondo.

 

El pocero, ese artífice que cava

en piedra dura o movediza grava,

¡ya tiene su diploma de minero…!

 

Un pozo en realidad es una mina

con el oro del agua cristalina

que pule la paciencia del pocero.

 

AL OLMO LO SALVA UN SIGNO

 

Bajo el toldo de un árbol frutecido,

un pillo, con maldad en la mirada,

experto en el pillaje y la pedrada,

apedreaba el ramaje, enfurecido.

 

No sólo le tiraba el muy bandido,

a la fruta en sazón y madurada,       

sino que de manera despiadada

destruía el botón recién nacido.

 

Desde un olmo cercano, un labrador,

al ver la ingratitud del malhechor

murmuró con pesar: “Esto es el colmo,

 

este ingrato maldice de quien medra,

sin embargo, no tiene ni una piedra

con el fin de lanzarla contra el olmo” .

 

“No pidas frutos al olmo”

 

PUENTE

 

Si supiese el instante lo que ansía

su majestad el corazón, le diera

el dulce canto del jardín. Hiciera

centenares de ríos. Les pondría

 

–inventados de nueva fantasía–

bajeles de color de primavera,

o por un mar azucarado fuera

en larga y fascinante travesía.

 

Inventara una forma diferente

de juntar las orillas. Ola y puente

como mis ayudantes contratara…

 

Nada distante ha de quedar lejano

y bajo los dominios de mi mano

no habría división que no juntara.

 

IMPREVISTO

 

Armado de valor, de pico y pala,

cava un mozo infeliz en campo seco.

A medida que cava crece el hueco

y un húmedo vapor la tierra exhala.

 

La negra roca donde el pico cala

herida suelta la canción de un eco.

–La roca se deshace fleco a fleco

como una rosa que se despetala–.

 

Tira a paladas la deshecha roca,

con su polvo y su cieno, por la boca

del vacío cuadrado. El aire zumba

 

como tromba que baja de la sierra,

y el montón infernal de grava y tierra     

sobre el ingenuo cavador, derrumba.

 

LA JACA

 

La jaca trota y trota; con lentitud se aleja.

Trota rumbo al mercado desde su gris manigua;

sobre su lomo herido lleva una albarda antigua;

sobre la albarda antigua lleva una alforja vieja.

 

Sobre la alforja vieja va un anciano; va y deja

su carga de ilusiones en la plaza contigua

a la iglesia del pueblo. La tensión amortigua

y por horas la jaca disimula su queja.

 

De regreso, en la tarde, de una carga distinta

viene llena la alforja. Por la pradera encinta

de frutos pasa un ave. Y tras la verde ceja

 

de monte, a la derecha, como un disco candente

que huyera de la noche que parece inminente,

sobre un potro de luz el Astro Rey se aleja.

 

ROSA BLANCA

 

Rosa blanca, de mármoles y losas,

–argénteo pájaro de tardes lilas–

que en vuelos de lavadas clorofilas

despliega la belleza de las rosas.

 

Aun la rosa crecida entre las fosas

tañe fragancias como las esquilas.

Al entrar en su bosque las pupilas

se turban de luciérnagas hermosas.

 

Se enflora de resol y enajenada

deja los pétalos en la cascada,

donde lava los polvos del verano.

 

Vestida de rocío se hace reina,

y la brisa olorosa que la peina

torna rosal de nieve el meridiano.

 

LA ABUELA

 

¡Parecen perlas sus callosas manos!

Con el rostro  de dicha envejecido,

la nieve de la edad es como un nido

que anida nobles devenires canos.

 

Su vida se gastó en los cotidianos

quehaceres del tejer y del zurcido.

Su cuerpo angelical está curtido

por soles de benévolos veranos.

 

Las arrugas que afloran en su tez

son símbolos de honor de la vejez:

–medallas concedidas al respeto–.

 

Su mirada se vuelve más alerta

cuando siente que tocan a la puerta

las sutiles manitas de su nieto.

 

EL TEIDE: FABULOSO MIRADOR

 

Arriba, espacio inmenso y azulino.

A un lado, milenarios murallones.

Al otro, de las viejas erupciones,

peñascos que vigilan el destino.

 

Distante, el horizonte cristalino

con luces de celestes dimensiones.

Las nubes pasan como embarcaciones

sobre el reflejo del azul marino.

 

Subyacente, ese mar de retamales

cubriendo los oscuros roquedales:

lava que los relentes han curado.

 

Al descender, con estupor, perplejos,

El Teide nos parece, allá, a lo lejos,

cómo un gigante gris petrificado.

 

A GLORIA ESTEFAN

 

I

 

Tu nombre, por sí solo, es el modelo

de cúmulos de honor que da la gloria.

Quien ponga piedras en tu trayectoria

sólo entiende el camino a ras de suelo.

 

Donde la gloria de tu voz es vuelo

no llegan ni la infamia ni la escoria.

No es igual darle vueltas a la noria

que darle vueltas al color del cielo.

 

De sus cuevas de fango y egoísmo,

las voces del rencor y del cinismo

sacaron sus diabólicas culebras…

 

Pero tú, que con águilas transitas,

¡las conviertes en mil estalactitas

que cuelgan como luminosas hebras!

 

II

 

Cubana de los pies hasta el cerquillo:

Como niña de campo –de batey–

que se pone un sombrero de yarey

bajo un sol de albahaca y romerillo.

 

Cubana con sabor a caimitillo,

con suspiro de caña y de mamey;

con lo dulce de un mango del Caney

y grata como un son de Manzanillo.

 

Cubana como el guano de un alero;

como el ritmo de un canto carretero;

como el agua serena de un aljibe…

 

Los palmares te crecen en la risa

y en tus venas –un Cauto que va aprisa–

¡se dilata la cuenca de El Caribe!

 

EL PAVO REAL

 

Un día, en una feria, un pavo real,

haciendo ostentación de su belleza,

sus alas extendió con gentileza

y cubriose los pies. En el corral

 

la admiración por él fue general:

lo creyeron un miembro de la alteza

de un reinado divino… Una rareza

de artístico esplendor ornamental.

 

¡Que cante el pavo real! Gritó un borrico,

y el lustre esmeraldino del plumaje

abriósele a manera de abanico…

 

Pero al oír su rústico lenguaje,

la fauna murmuró: “Qué calle el pico

antes que arruine su vistoso traje”.

 

PÁJARO CARPINTERO

 

Picoteó laborioso al resistero

cual si tocase una perenne aldaba.

Con los golpes del pico perforaba

la corteza de un tronco. El agujero,

 

a manera de nido, en el madero

le sirvió de cobija: allí guardaba

olores de la piel de la guayaba

y esencias de la flor del cocotero.

 

Un reptil invadió su casa estrecha

y tuvo que marcharse sin amparo,

expuesto a los rigores de la flecha

 

que un mozuelo lanzaba en plena huida.

Mas, no murió por el hostil disparo

sino de ver su dignidad herida.

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               EL DICCIONARIO

 

Cofre que guarda la sabiduría:

Nos basta, por ejemplo, que se abra

y se lea el vocablo abracadabra,

¡ya con eso aprendemos fantasía!

 

Si queremos saber de astrología

nos deja fascinado esa palabra,

y si pasamos a la voz macabra

lo que entendemos nos escalofría.

 

Este joyero del vocabulario,

en lugar de llamarse diccionario

debería llamarse caja de oro…

 

Porque su espacio, casi reducido,

es tesoro de un sol desconocido,

¡y amerita encontrar ese tesoro!

 

DIANA DE GALES

 

¡Princesa! Te retiras con la Parca

por la ruta más trágica y sombría,

y el mundo en lloro colosal abarca

todo el trayecto de la inmensa vía.

 

El príncipe se irá sin ser monarca

por la falta de ingenio y valentía.

Tú dejas un vacío donde encharca

su infausto devenir la monarquía.

 

No será por azar que Dios inmole

tu bondad y grandeza. Ya tu prole

va camino radiante al trono augusto.

 

La esencia de tu vientre sin encono

deja un príncipe nuevo para un trono

con versiones más nobles de lo justo.

 

REFLEXIONES

 

“La cama del pesebre resplandece”

y termina la noche de la Tierra.

¡Hay cantares de paz! Pero la guerra

no demora en llegar… Y se aparece

 

al reinado de Cristo. Lo estremece,

avasalla a su pueblo, al niño aterra…

El hombre se hace el sabio pero yerra.

La torpeza lo obliga a que tropiece

 

y repite el tropiezo. Luego, un rezo;

se olvida del tropiezo y de la roca

y con la misma roca aquel tropiezo

 

se repite una vez cada segundo.

Y quiere así, que en su carrera loca,

lo salve el sabio Salvador del mundo.

 

LA PAZ

 

I

¡La paz! ¿Qué es eso? La predica el hombre

desde que Cristo anduvo por la Tierra,

pero el mundo ha vivido siempre en guerra

porque el hombre la inventa y le da nombre.

 

De la paz, sólo quiere que lo encumbre

sobre el triste que muere en el suplicio,

pero es la guerra su mejor oficio

y la lleva en la sangre por costumbre.

 

La paz ha de venir tan sólo cuando

el hombre no se alíe con el bando

que corrompe el ambiente con el robo…

 

La paz alcanzará su permanencia

el día que no exista divergencia

y la oveja perdure sobre el lobo.

 

II

 

Para lograr la paz entre la brusca

madeja que enredó la humanidad,

busca el hombre la luz de la verdad

¡pero no tiene fe cuando la busca!

 

Por eso vive en general conflicto,

se olvida del hermano colindante,

y creyéndose Juez, dicta arrogante,

su injusto, inapelable veredicto.

 

La paz está a la vuelta de la esquina.

Basta con deshacerse de la inquina.

No llevarse del prójimo las luces,

 

y cumplir simplemente ciertos puntos:

¡Que el hombre no ventile sus asuntos

con las palabras de los arcabuces!

 

III

 

Cuando sea la paz establecida,

y del justo reparto esté a la vera,

la debe hallar la humanidad entera

al pie del monte del amor tendida.

 

No tiene que formarse a la medida

de quien la parte de más oro quiera,

sino puesta a crecer de una manera

que dé al género humano plena vida.

 

Que proteja a los pobres y dé abrigo.

Que el perdón no haga falta ¡ni el castigo!

Que persista un fulgor de bienandanza.

 

¡Que terminen el odio y la lujuria!

y acabe para siempre esta penuria

que le cierra el camino a la esperanza.

 

CUANDO UN AÑO COMIENZA

 

1997

 

Cuando un año comienza mucha gente

se endiosa propalando predicciones,

al tiempo que nos da las soluciones

que resuelven los males del presente.

 

Pero el mundo prosigue indiferente,

porque gira a través de evoluciones

que le dieron impulso hay ya millones

de siglos. ¿Es posible que haya mente

 

que pueda predecir que Dios mañana

salvará del dolor la estirpe humana?

Se sabe que Dios es quien determina,

 

quien todo lo establece o desordena…

¡Se sabe que Él inicia una condena

sin saber en qué tiempo la termina!

 

VIII SONETOS A UN POETA   TINERFEÑO

 

A Antonio Bocanegra Larrazábal

 

Poeta de las tardes tinerfeñas.

¿De qué auroras divinas tomas fuego

para romper el nocturnal sosiego

de las islas hermosas donde sueñas?

 

Esas islas de gentes tan risueñas,

–remansos del pastor y del labriego–

que sienten por la tierra noble apego

con sus costumbres netamente isleñas.

 

Yo estuve un día a visitar a Telde,

el pueblo de mi padre. Una rebelde

mirada recibí de cada roca…

 

El pasado está allí, casi sin irse.

Sobre todas las rutas puede oírse

ese recuerdo que el pasado evoca.

 

II

 

Subí del Teide a la escarpada cima

por una caprichosa carretera,

que me dio la impresión de una escalera

que a los reinos del cielo se aproxima.

 

Sobre su altura disfruté su clima:

el mar, el valle, la planicie entera.

A la nube blancuzca y pasajera

la montaña le sale por encima.

 

Deslumbróme en la cumbre del coloso

el ancho panorama esplendoroso

donde el poeta puede hallar un vuelo.

 

Al bajar de sus cumbres me sentía

corno un viajero del Señor que había

vuelto de un viaje al colmenar del cielo.

 

III

 

Tanta belleza Tenerife imanta,

que le prende un relámpago a la idea,

y luego el corazón relampaguea

con una inspiración que se agiganta.

 

A Tenerife, de grandeza tanta,

en ese suelo donde el Sol flamea,

entre el céfiro puro y la marea

enternecido el trovador le canta.

 

El canto noble del amor isleño,

que acompañan las liras del ensueño,

se escucha como un himno solidario.

 

Encantan los paisajes a la vista,

y desea quedarse quien asista

al lírico archipiélago canario.

 

IV

 

Entiendo al vate que dejara a Hinojos,

cuando hechizado por celestes panes,

lo atrajeron montañas y volcanes,

que, aunque duermen, chispean en los ojos.

 

La suerte satisfizo sus antojos

con la magia de viejos talismanes,

v llevado por bíblicos imanes

deshizo los telúricos cerrojos.

 

Es su huerto divino el retamar,

su piano melodioso el ancho mar,

el Teide su simbólica tribuna,

 

Las Cañadas su hacienda de recreo,

y se va por Güimar en un paseo

sobre el potro plateado de la Luna.

 

V

 

De los vientos alisios tiene dosis

de húmedas caricias en sus faldas,

y en una cordillera de esmeraldas

la fauna vitaliza la simbiosis.

 

Pero en una brutal metamorfosis

palidecen las múltiples guirnaldas,

y se pierden en mar de flores gualdas

que sufren incurables. La neurosis

 

del doliente malpáis, la torna ocre

en su lado sureño. La mediocre

llovizna, se evapora con el viento…

 

Desde Monte Nevado, -–esquife–

con su forma poética de esquife,

esplende por el ancho firmamento.

 

VI

 

La historia que idealiza a los menceyes

en las tumbas que tiene la Orotava,

nos cuenta de una estirpe pura y brava,

amante de sus tierras y sus leyes.

 

Contaban con sus príncipes y reyes

y un reino de verdor y otro de lava.

El grito de los guanches se nos clava

como el grito de nuestros siboneyes.

 

Y retumba la queja de Acentejo

repetida en el aire con el dejo

de Añerve, Polinor y Benaharo…

 

El camino se vuelve policromo

cuando cubren las manos de Bencomo

la pena derramada de Tinguaro.

 

VII

 

Yo me siento atraído por los siete

contornos de color esmeraldino,

que bogan por el ámbito marino

como siete chalanas al garete.

 

Hay veces que me visto de grumete

y me voy hacia ellas. Mi destino

es hacer del Atlántico un camino

y volver al pasado sin grillete.

 

El hombre que regresa a sus raíces

recobra sus orígenes felices:

en mi caso especial, Islas Canarias.

 

La tierra luminosa de mi ancestro,

un edén de reposo para el astro

que llamaron Las Islas Purpurarias.

 

VIII

 

De júbilo el amor revolotea,

más allá del rigor del oceano,

y saluda al poeta y al hermano

que en un mundo de gloria se recrea.

 

El sol de las pasiones alborea

con plena juventud de meridiano,

pero la aureola de mi pelo cano

la entrada de las sienes me rodea.

 

Ojalá que este vuelo que imagino,

no le corte las alas el destino

y regrese al jardín de mis mayores…

 

El suelo de mujeres encantadas,

de riberas con olas sosegadas

¡y fuente de poetas y escritores!

 

EN ALAS DEL MISMO SUEÑO

 

A Nieves Henríquez, poetisa. Canarias

 

Tu apellido es así: con hache y zeta,

legado por tu padre de tu abuelo.

Mi apellido es así; de igual modelo

y viene de esa islita que me inquieta.

 

¿Acaso los nutrió la misma veta?

¿Qué nos hace vivir con este anhelo?

¡Tú, poetisa de elevado vuelo!

¡Yo, mitad soñador, mitad poeta!

 

Mi padre nació en Telde, Gran Canaria.

a finales del siglo diecinueve…

Se fue a Cuba a vivir en zona agraria

 

cuando sólo contaba cuatro abriles…

¡Yo siento su dolor; el tiempo aleve

no dejó que volviera a sus pensiles!

 

II

 

Pero yo fui por él. Ha sólo un año

que estuve por su tierra milagrosa,

me hermané con su gente cariñosa

y nunca me sentí como un extraño.

 

Hasta Telde llegue por el peldaño

de la sierra empinada y escabrosa,

y bebí de su viña generosa

el vino delicioso. Tomé el baño

 

agradable y perenne de la brisa.

Gusté de sus comidas abundantes

y gocé de su pueblo la sonrisa…

 

Yo siento la ilusión que volveré

a su suelo de cosas fascinantes.

¡Si regreso algún día, te veré!

 

TRAGICOMEDIA

 

Tragicomedia: Si la vida es eso,

comedia trágica hasta el mismo fin,

¿a qué se debe el infernal trajín

que tiene el mundo para ser avieso?

 

i todo llega por normal proceso,

a nuestra meta, el ideal jardín,

el cuerpo pasa por un raro esplín

y no resiste el abrumado peso.

 

Así vagamos sin saber por qué,

el alma triste, la razón sin fe;

el tacto muerto; la mirada en otros.

 

Pero al mirarnos a nosotros mismos,

nos asustamos ante los abismos

que nosotros abrimos en nosotros.

 

LA MONTAÑA DE LA VIDA

 

Una vida es igual que una montaña:

un día tras el otro la subimos;

al llegar a su cumbre recibimos

la luz divina que la meta baña.

 

En algunos, las fuerzas de las alas

no tocan de la altura los bautismos,

y mueren visitando los abismos

sin glorias, sin ascensos, sin escalas.

 

La montaña invisible cuenta cien

divisiones que forman el sostén

de su base de tiempos y peldaños.                                    

 

Los que logren la gloria de la cima,

seguro que el Señor los aproxima

a la meta feliz de los cien años.

 

MEDIA CAMA

 

Entre mi esposa y yo quedó acordado

partir a la mitad cuanto existiera

en nuestra posesión, de esa manera

tomaba cada cual lo que ha ganado.

 

Hasta la misma cama hemos cortado,

pero en vez de cortarla y que saliera

cada parte con pies y cabecera,

la cortamos de un lado al otro lado.

 

Pero ahora ella cuando verme quiere,

al ver mi triste posición de rosca

en mi fracción de cama, casi muere

 

de una risa burlona, mientras clama

que parezco una sierpe, por la tosca

manera de yo usar mi media cama

 

SONETO DE MADERA

 

Construir un poema es muy sencillo:

bastan tiempo y espacio y una mesa;

un serrucho, unos clavos, un martillo

y unos cuantos maderos. Ya con esa

 

cantidad de materia y un cintillo

ayudan a sanear la parte gruesa.

Después una escofina y un cepillo

lo depuran un poco. Lo procesa

 

para darle figura, el ebanista…

Un poema es así: madera dura,

si no viene a salvarlo un estilista

 

que con tonos artísticos lo pueble.

Un poema sin alma y sin ternura

en vez de ser poema tosco mueble.

 

TU CORAZÓN NO ES CORAZÓN

 

Para admirar tu corazón de diosa

quise abrirle a tu pecho una ventana;

tu corazón no es corazón, es rosa

que un jardín de ilusiones engalana.

 

Además de ser rosa es otra cosa:

no de sangre de corriente humana

que irriga de ternura venturosa

el marchito vergel de mi mañana.

 

Al quedar tu interior al descubierto

ya sé que crece de tu ser un huerto.

¡Lo que late en tu ser es una flor!

 

Una flor que perfuma mi existencia.

Tu corazón es rosa cuya esencia

le embriaga los sentidos al Amor.

 

UNA BELLA

 

Tal un suspiro que tuviera un ala,

me enmielo con la abeja luminosa

que habita los palacios de la rosa,

la rosa que tu risa despetala.

 

Como un poema que tuviera escala,

me pierdo por la tarde primorosa

para darle mis versos a una diosa,

la diosa que tu sueño deshójala.

 

Herido de rebeldes primaveras,

a dos auroras del sutil rosal;

¡dos auroras divinas: tus ojeras!,

 

ya no queda más sol: el de tu paso:

¡con la aurora del lirio y del panal

me siguen la tinieblas del ocaso!

 

EL ASTRO REY

 

El Sol está tendido en su camastro

de plumas siderales allí duerme,

pero no oculta porque yazga inerme

la magnitud universal de un astro.

 

Dormita o juega sobre el limpio rastro

sin que su fuerza omnipotencia merme.

El inundo acabará cuando se enferme

y quede convertido en alabastro.

 

Las estrellas se salen de su sombra

cuando este sol la inmensidad abarca

y hace con ellas rutilante alfombra.

 

No existe sombra que a su luz estorbe,

porque el Sol es el único monarca

que rige el reino colosal del Orbe.

 

MINO AL CEMENTERIO

 

Voy hacia él por el camino viejo

que se cansó de soportar mis pasos,

cuando yendo camino a los ocasos

buscaba el último fulgor bermejo.

 

Por lo pobre y sombrío del cortejo,

se ve que los amigos son escasos.

Los tiempos de prisiones y fracasos

no atraen como el goce y el festejo.

 

Nos quieren por los vinos y manjares,

pero en días de sombras y pesares

nos huyen, nos esquivan o nos dejan.    

 

Lo demás ya se sabe: ¡pura historia!

Pero basta quedar en la memoria

de quienes se nos van y no se alejan.

 

EL ABORTO

 

Manifestarse que abortar es bueno,

ignoran a los fetos cuando gimen;

ocultan la barbarie de ese crimen

en bacanales de lascivia y cieno.

 

Entran al huerto del palacio ajeno,

las voces de los hálitos reprimen,

y dejan que se escape por el himen

el último estertor del blando seno.

 

Hasta los grupos pobres y salvajes,

contemplan con desprecio los ultrajes

causados por el parto prematuro…

 

Dedicarse a matar de esa manera

podría cometer contra cualquiera

el mismo asesinato en el futuro.

 

TENTACIÓN

 

Muchacha deleitosa y casquivana,

por mis ojos intrusos descubierta

a través del cristal de la ventana

que dejaste en la noche medio abierta.

 

Como sintiendo una pasión profana

pusiste los sentidos en alerta,

y mostraste a la luz de la persiana

el marco semi abierto de la puerta.

 

Aunque era fácil alcanzar el lecho,

antepuse al ardor de los antojos

la inviolable pureza del derecho,

 

–más segura que todos los cerrojos–

¡El deslumbrante brillo de tu pecho

clausuró las ventanas de mis ojos!

 

EL POETA

 

Es mensajero del Señor, que tiene

en sus viñas fragantes y profusas,

el embrujo inviolable de las musas

y el rumor infinito de Hipocrene.

 

Tras el signo de luz de la sandalia

de cirios nuevos que calzó Pomona,

un misterio de ritmos lo eslabona

a las místicas ondas de Castalia.

 

Yo imagino que sube en su Pegaso

a repetir los encuentros de su lira                                              

por la cumbre infinita del Parnaso,                     

 

y se llena de gloria, porque solo

su numen colosal prende la pira

que alumbra el reino natural Apolo.

 

INVERNAL

 

Una noche de invierno, la más fría

la más larga del año, la mas sola…

el fuego de tu sangre y de la mía

prendieron el instante. Con la estola

 

de mis besos, tu gracia se cubría.

Te protegí del viento y de la ola

que azotaban el patio de la umbría

estancia de tu frágil amapola.

 

Tus labios, como idílicos otoños,

crecieron en románticos retoños

y tuve el néctar de tu cáliz tierno.

 

Quedé prendado del sutil vergel.

¡Por el recuerdo del momento aquel

el alma goza de un otoño eterno!

 

EL REBAÑO

 

I

 

El día, con fulgor de primavera,

llegaba por el verde acantilado.

El color de la rica sementera

despertaba el instinto del ganado.

 

Al abrirse la rústica tranquera

no quedaba una res en el cercado;

aquel enjambre de las reses era

como un bibijagüero sobre el prado.

 

Después de ratos de pastar tranquilo,

el inmenso rebaño hallaba asilo

junto al fresco rumor de un arroyuelo.

 

Abrevaba en el agua cristalina

y se echaba a rumiar en la colina

bajo un sol detenido a medio cielo.

 

Al abrirse las tumbas de Occidente

se desordenan sol y meridiano.

El rebaño, uniforme y diligente,

se reagrupa y regresa al verde llano.

 

La misión repetida es complaciente

a pesar que el trasiego es cotidiano.

Distraído en la tarde opalescente,

el montero gentil, sonríe ufano.

 

Cuando llega la noche, aquella grey

a la  afín mansedumbre del batey

con genial maestría pastorea…,

 

El pastor se retira a su casucha

y en la negra región solo se escucha

el ladrido de un perro que rastrea.

 

DESAFÍO

 

Señor, me desconcierta el desafío

con que llega Luzbel a vuestro establo

en el instante mismo en que a vos hablo

quiere atacaros con su hierro frío.

 

Si su furia os hiriera, Señor mío,

el Bien tendría que acosar al Diablo,

arrancarle el veneno a su venablo

y tirarlo en el pozo del vacío.

 

Es increíble que su mal se atreva

a concebir desde su oscura cueva

que el mundo debe dirigirlo Él…

 

Es fácil distinguir entre los dos,

al mundo debe dirigirlo Dios

sin la sombra maldita de Luzbel.

 

EL FUTURO

 

Si el pasado del mundo mal ha sido

responsable in directo del presente,

¿quién le niega al futuro ser ausente

en un punto lejano y confundido?

 

Haciendo  historia de lo no vivido

y pensar que la cosa está vigente,

es solo propio de un clarividente

que la senda futura ha recorrido.

 

Para el ente común el tiempo sobra

porque nada que vale le concierne.

Gasta la vida en perennal zozobra

 

y no ve la tormenta que se cierne

como signo inmortal sobre la obra

visionaria y febril de Julio Verne.

 

EL MILAGRO DE TU VOZ

 

Cuando regreso de escuchar tu canto

traigo tanta dulzura en cada oído,

que creo que mi huerto está llovido

por las nubes del cielo del encanto.

 

Y pudiera jurarte por Dios Santo,

que tu voz amanece en el sentido,

que me pone a vivir con su latido

y me cubre de dichas con su manto.

 

Tu voz es un lucero que reintegra

la quietud a mi ser que se abatía

en la noche más frígida, más negra.

 

Es brújula, es aliento y claro día

que al irradiar el horizonte alegra

un alma que en la sombra se perdía.

 

EL MAESTRO

 

¡Lecuona no se ha ido! yo lo siento

cuando a la fiesta de su ritmo acudo;

su piano no está triste ni está mudo,

ni vive distanciado  de su acento.

 

Mientras haya rumores en el viento

brillará de su nota el limpio escudo;

su piano no está muerto ni está viudo,

ni duerme sepultado en un lamento.

 

Su piano no calló cuando su mano,

un día su conciencia quedó inerte

y volaron sus dedos al Arcano.

 

En un hombre del genio de Lecuona,

la existencia no acaba tras la muerte:

hay un sueño inmortal que lo corona.

 

PARA HALLAR A MARTI

 

Para ver a Martí no es necesario

transitar por fastuosas avenidas,

porque todas las rutas conocidas

nos llevan al jardín de su ideario.

 

Para hablar a Marte! el vocabulario

no requiere de frases escogidas,

pues tenemos aquellas aprendidas

en su hermoso y divino itinerario.

 

Para entrar a Martí basta con ser

un patriota que sigue su idealismo,

sin pasiones de fama o de poder…

 

Para oír su palabra hecha un crisol,

hay que emular su santo patriotismo

y morir por la Patria, cara al Sol.

 

CATORCE DE FEBRERO

 

La fecha se vistió de un colorido

que no sé de qué aurora se desprende;

llamarada sublime con que enciende

los besos del amor el dios Cupido.

 

Las flores del ensueño se han vestido

con esa luz que el horizonte esplende,

y un rumor de avecillas se les prende

a la brisa, a los árboles y al nido.

 

El espacio terreno es un vergel

donde viven el sueño y el color

y se abrazan :a música y la miel.

 

Se diría que es huerto encantador,

o el dibujo sutil de algún pincel

que sostiene en sus manos el amor.

 

¿QUE ES POESÍA?

 

Una cárcel de amor que me aprisiona,

un arroyo, un palmar, una montaña;

un arcángel de bien que me acompaña

donde hado inclemente me abandona.

 

Sementera feraz de una ancha zona

que me ofrece los frutos de su entraña;

amanecer que en su fulgor me baña

y cielo que de estrellas me corona.

 

La paz espiritual del sueño mío.

La quietud inviolable de un bohío.

Una bella que adoro con locura.

 

El desvelo sin límites de un padre

y el beso curativa de una madre.

y niño que me quiere con ternura.

 

UN FALSO ADORNO

 

No creas que el sonoro consonante

tiene un puesto esencial en poesía.

Lo poético siempre está escondido

en la imagen sutil, en la rareza.

 

La rima solamente es una forma

endulzando el oído a quien la oye,

porque en lírica música nos hunde

aunque siga vacío todo el verso.

 

La rima viene ser como un arete,

un collar, un anillo, falso adorno…                                    

¡o un túnico de pobre zurcidura!

 

Un poema medido y bien rimado

que le falte belleza en lo que dice

pasaraásin saberlo, por el mundo,

 

II

Si la rima aparece simple y llana

sin tener que vestirla de artificio,

es muy bueno acoger su beneficio

pues el verso con ella se engalana.

 

El ritmo de la lengua castellana

hace al verso rimado más propicio,

pero debe exhibir desde su inicio

la fuente virginal de donde mana.

 

La rima rebuscada o la que abunda,

se apodera del verso y lo circunda

como sombra de tiempo indeseado.

 

Si la rima no brota con limpieza,

resulta con más gracia la belleza

del verso que la rima ha rechazado

 

PRIMAVERA

 

Amo la gracia de la enredadera

que bajo el iris que la tarde flama

asciende al árbol de la seca rama

entre el arrullo de la primavera.

 

En medio de amarilla sementera

reverdece y enflora el panorama

mientras el cielo su fulgor derrama

y endulza mayo la campiña entera.

 

La fauna entona su canción montuna

Los espléndidos rayos de la Luna

quiebran la sombra de la rama herida…

 

La nueva savia sobre el árbol vierte

y viste la penumbra de la muerte

con la verde esperanza de la vida

 

No busques palabras cadenciosas

de un idioma castizo y estudiado.

Las praderas del trópico dan rosas

sin que nadie las hayas cultivado.

Juan de Dios Peza

 

CUATRO SONETOS OBLIGADOS

 

I

Cultiva la expresión con alto esmero,

que limpia, como brisa de verano

toque la gracia del jardín lozano

y disfrute su embrujo mañanero.

 

Que parezca tu lira, de un jilguero

los trinares dispersos por el llano

suavísima de esencia en el temprano

coloquio entre las mozas y el montero.

 

Por cada rosa que al rosal desprendas

haz que al fulgor de tu vocablo prendas

con voces de cadencias luminosas.

 

Pero sé bien sencillo, en su medida.

Para hablar de lo simple de la vida

no busques las palabras cadenciosas

 

Sigue del río la corriente suave.

Contempla apasionado la grandeza

que nos deja, al pasar, naturaleza

con el vuelo y el cántico del ave.

 

La Luna, arriba, cual celeste nave,

derrama su fulgor, y es una alteza

que ha dejado esculpida su belleza

en las alturas de la noche grave.

 

Sobre todo el encanto de natura

cantaron los poetas sin cultura

en verso libre y en renglón rimado.

 

Porque para cantarle al mundo bello

nunca el poeta se valió del sello

de un idioma castizo y estudiado

 

III

 

Al suelo de su patria, esmeraldino,

cantó El Cucalambé con fresco arrullo

y no hubo un bardo que con más orgullo

comprendiera el dolor del campesino

 

Con un nombre a la altura del Turquino

y un Cauto regalándole el murmullo

desprendió de la espiga y del capullo

perfumes para el verso cristalino

 

Con la miel del cafeto y de la caña

y esencias de la flor de la montaña

se puso a emborrachar las mariposas…

 

Dio rosas a Rufina en cada encuentro

pues aún bajo el rigor de tierra adentro

las praderas del trópico dan rosas.

 

IV

 

Por las anchuras que el planeta abarca,

¿Quién el jardín universal cultiva

y en su forma distante y primitiva

refleja siempre su indeleble marca?

 

Lo mismo en la hortaliza del monarca

que en la huerta del pobre, una emotiva

fuente ha de iluminar la perspectiva

de todos los que habiten la comarca.

 

Los árboles crecidos forman monte

y con tintes de añil del horizonte

la cúpula despliega su bordado.

 

Por los valles del mundo y las riberas,

ceibas crecen, acacias y palmeras

sin que nadie las haya cultivado.

 

GOTA A GOTA

 

No es la palabra que irascible brota

la que logra grabarse en otra mente;

es la palabra cadenciosa, ardiente,

la que nos deja su indeleble nota.

 

Se hace más en un año gota a gota

que en un solo minuto de torrente.

Nada vale un efluvio en una fuente

que está vacía, desolada y rota.

 

Pon un grano de arena y otro grano.

Dedícale a tu afán amor profundo

mirando en cada prójimo un hermano.

 

Usa la savia de tu ser fecundo,

y habrás alzado con tu propia mano

el más hermoso pedestal del mundo.

 

DESENGAÑO

 

¡Desengaño! Jamás pensé que un día

el silencio sellara tu palabra,

y quedara en la sombra el alma mía

sin que esa puerta luminosa se abra.

 

Ya no siento tu voz con su armonía

regando el prado que mi sueño labra.

Nunca fue de la espera la agonía,

tan larga, tan terrible, tan macabra.

 

Hoy le pido al Señor como consuelo,

cual mendigo que pide su mendrugo,

alguna luz de tu abundante cielo…

 

Mas sucumbe mi vida en su desvelo,

porque darme esa dicha a nadie plugo

y queda trunco mi divino anhelo.

 

BRINDIS

 

¿En qué copa mejor que un soneto

brindarte puedo de mi afecto el vino?

¿Qué cristal es más limpio y más genuino

que el que se funde con un noble objeto?

 

Al hacerte este brindis, cuán inquieto

se me ha puesto este numen que domino,

que no es fácil servir licor tan fino

en cadenciosas cláusulas sujeto.

 

Pero si logro que esta copa empines

desde el fondo hasta el borde en sorbo largo,

dormirás tu embriaguez en mis confines…

 

Y tus sueños más hondos y más tersos,

sentirán en dulcísimo letargo

las catorce campanas de estos versos.

 

DIVINO HALLAZGO

 

Risueño amanecer de mi existencia

fuiste tú, que llegaste hecha canción,

trayéndome una aurora de ilusión;

de amor divino; de divina esencia.

 

Cuando yo dormitaba la inocencia

en la noche eternal del corazón,

vinieron a encenderme de pasión,

de tus ojos insomnes, la fulgencia.

 

Acabóse la noche en que yacía

sin tu voz, sin tu aliento, sin tu abrigo…

Y he soltado a volar mi fantasía

 

por el bello esplendor de mi pradera.

Ya me siento feliz porque contigo

es la vida un jardín en primavera.

 

TIEMPO Y DISTANCIA

 

El tiempo y la distancia no son nada

si esperando un amor el tiempo se ha ido;

esperando tu amor es que he vivido

y me llegas al fin, mujer soñada.

 

Me dijiste que sí una tarde alada

y nunca tan dichoso me he sentido;

lució como si hubiera florecido

un hermoso jardín por tu mirada.

 

Desde entonces tu sí, tu prometida

palabra de ser mía es claridad

que alumbra mi existir en esta vida.

 

Por eso cuando busco la verdad

del motivo feliz que en mi alma anida,

se me vuelve este sueño realidad.

 

MENSAJERA

 

Mensajera sutil!: Tu voz es fuente

donde el verbo romántico se posa,

como una iluminada mariposa

en vuelo sideral incandescente.

 

Gota de luz que se volvió torrente

a las quejas sublimes de una diosa;

acento de una lira cadenciosa

en riego musical intermitente.

 

¡Qué delicado este conjunto siento

cuando la reina mágica del viento

me la viste de lírico atavío…!

 

Para ver el feliz florecimiento

de tu huerto bañado de rocío,

yo me crezco con ímpetus de río.

 

GRACIA PLENA

 

Prendida de sublimes llamaradas

ardió su vida en voluptuosas horas,

como si hubiera en un jardín de auroras

recogido las ígneas pinceladas.

 

Nos dice de las cosas elevadas

que laten en las almas soñadoras.

que han abierto con manos seductoras

las puertas de las nuevas alboradas.

 

Conoce el río que creció la lluvia;

gusta del monte que aparece altivo;

sabe del sol de la sonrisa rubia…

 

Aprendió con el canto y con la queja

la búsqueda de un sueño fugitivo

que está cercano cuando más se aleja.

 

EL ÁRBOL DE LA BANDERA

 

El árbol inmortal de la bandera,

para cada patriota da un retoño.

Sus flores del invierno y del otoño

son frutos de verano y primavera.

 

Del árbol de esta gloria, la madera,

excede en cualidades las del olmo.

Es leso criminal quien llegue al colmo

de querer consumirla en una hoguera.

 

Es Árbol que creció para que irradie,

no para darle una fogata a nadie

en el gesto fatal de inútil ira,

 

ni para ser consumo de la llama

de un deseo mezquino, aunque se inflama

de patriótico amor ¡como una pira!

 

A LA MADRE PATRIA

 

La genial intuición de un gran marino

en intrépido viaje hacia Occidente,

descubrió de este embrujo esmeraldino

la belleza vibrante y esplendente.

 

Al final del misterio ultramarino,

abriose para el mundo un Continente

de exuberancia tropical, ¡divino

a los ojos del buen Clarividente!

 

Dotado del esfuerzo y la paciencia,

construye primitiva residencia

en la extensa campiña americana…

 

Y al sembrar en su suelo la semilla

musical, del idioma de Castilla,

crecióle el árbol de la lengua hispana.

 

LOS TIRANOS

 

Siento en el alma desbordante júbilo

cuando veo a un tirano ante el patíbulo;

al noble empleo de sirviente público

no debe atarlo deshonesto vínculo.

 

El que ha poco cayó, no será el último,

porque el maestro de quien fue discípulo,

un día de estos caerá de súbito

y cerrará la historia otro capítulo.

 

En el lugar donde se aferra el sátrapa,

regirá los destinos un demócrata

de una corriente de doctrina diáfana,

 

que llene el cauce del momento histórico.

Y no esa mente de actitud retrógrada

con un sistema de gobierno crónico.

 

DOS VERDADES

 

Me invitaron a entrar en un certamen

y he salido a cumplir a toda vela,

como alumno que va para un examen

en la tarde más dura de su escuela.

 

Si triunfara, presumo que me aclamen,

si perdiese, me iría con cautela,

pues temo que a mi pluma y mi velamen

un mundo sin amor les den candela.

 

Los que ganan, aun siendo con errores,

reciben entre aplausos delirantes,

diplomas y medallas y favores.

 

Los que pierden, aun siendo conocidos,

los llaman prematuros e ignorantes

y quedan para siempre escarnecidos.

 

GUARDIÁN DEL IDIOMA

 

Al poeta Luis Ángel Casas

 

Desde el pobre rincón de mi retiro

a tu palacio excepcional acudo.

Para llegar a ti ya este saludo

en el fondo del alma es un suspiro.

 

Poeta, tú no sabes cuánto admiro

el alto vuelo de tu verbo agudo.

¿Cómo tu genio iluminado pudo

elevarte al sitial donde te miro?

 

.Maestro de la lengua castellana,

en ti las musas sus licores beben;

tu lenguaje exquisito es la fontana

 

donde sus mieles la palabra toma.

Yo me uno al aplauso que te deben

los que cuidan la casa del idioma.

 

LA MÉTRICA

 

Aunque suele negarlo la caterva,

en el arte, la métrica es un molde.

Cualquier verso creado nulo de ella,

se deshace raquítico y deforme.

 

Tal vez suene divino en la taberna,

si no sabe de verso quien lo oye,

pero dicho en la alcoba del poeta

se descubre en seguida por discorde.

 

Una simple cabaña sobre un cerro,

se construye basada en las antiguas

costumbres de los cálculos: el metro.

 

Un verso que no quede suave y limpio,

con todas las cadencias requeridas,

le rompe las escuadras al sonido.

 

A MI ESPOSA

 

Ocho lustros tenemos transitados

de todas las maneras concebidas,

con flechas en el alma y los costados

y escollos torturándonos las vidas.

 

Vivimos muchos días angustiados

al final de las rutas recorridas,

en un viaje de penas por los lados

de un valle de pasiones destruidas.

 

La senda ha sido larga, triste y dura,

por instantes tan áspera y oscura

que fue túnel sin fin ante la suerte.

 

Mas, pidámosle al cielo lo Divino,

a ver si nos ayuda en el camino

que tenemos que andar hasta la muerte

 

1991

 

EL TAJO

 

El alma tuve como un río seco

con un piso de piedras por debajo.

El pecho daba la visión de un hueco

de donde un árbol se salió de cuajo.

 

Marchéme a España, y en España un eco

de cadenciosa elevación me atrajo:

Sentí que el brazo colosal del Greco

pintaba un río del color del Tajo.

 

Entró en mis venas desbordado un río:

el río musical de aquel terruño

se hermanó con amor al tajo mío.

 

Ya no queda del hueco ni un rasguño.

Ahora canto y escribo a mi albedrío

como si el Tajo me pulsara el puño.

 

LA BANDERA CUBANA

 

La bandera cubana, mi bandera,

esa, que libre de rencor tremola,

perdura circundada por la aureola

que reúne los triunfos de una era.

 

La dignidad eternizó la hoguera

donde la Patria su valor inmola.

El agua del martirio la acrisola

con púrpura del tiempo, dondequiera.

 

Un mambí la vistió de patriotismo

y le dio la visión de lo inmortal

al rociarla con sangre de heroísmo.

 

Junto al mármol del limpio pedestal

se levantan las voces del civismo

que defienden la enseña nacional.

 

OÍR MUCHO Y HABLAR POCO

 

Al defecto de un hombre de hablar poco

lo salva la virtud de escuchar mucho.

Por medirme al hablar no me equivoco

y aprendo un poco si callado escucho.

 

Si hablara mucho me dirían loco

y en contra de esa desventaja lucho;

con lenguaje muy simple reciproco

a quien me educa para hacerme ducho.

 

Tenemos los dos oídos y una boca

para que oigamos más y hablemos menos,

o hablemos solamente si nos toca.

 

Hablar mucho no es causa para sabios,

pues siempre ciñen a inflexibles frenos

los corceles que trotan por sus labios.

 

SONETO TREDECASÍLABO

 

(Sin sinalefa)

 

Inspirado poeta, tus versos halagan.

La dulzura por ellos expuesta, sublima.

Interpreto que tienen cadencias. Embriagan

a los seres amantes del ritmo: la rima.

 

He notado que vibran, susurran, indagan

y recorren el vasto rosal de la cima.

Al sentirte, los astros sus luces apagan.

La voz tuya se torna fulgor de la prima.

 

Yo te diera, del peso del mundo, lo sano

y lo puro, que guarda la vida del hombre

indulgente, vestido de modo cristiano…,

 

si me dieras la forma divina del arte,

que prestigia tu pluma, tu numen, tu nombre,

y no pueden los sabios sin verso, quitarte.

 

LAS MANOS DE LOS CUADRÚPEDOS

 

Si en los cuadrúpedos existen manos

éstas tienen que ser las dos traseras.

Notemos que sus patas delanteras

tienen rodillas, cual los pies humanos.

 

Con las patas de atrás suelen rascarse

y las patadas son sus manotazos.

Las patas delanteras no son brazos,

ya que las usan para arrodillarse.

 

Es obvio que hay un gran contrasentido:

la mano no es la pata con rodilla,

es la que tiene codo, ¿esclarecido?

 

No sé cómo explicarme de otro modo,

o de forma más clara y más sencilla,

que la mano es la pata con el codo.

 

¡AH!, LOS BÍPEDOS NO TIENEN PIES

 

¡Ah!, los bípedos; bípedos no son,

porque sus únicas extremidades,

–las que resuelven sus necesidades

de movimientos o de traslación –,

 

tienes sus codos y en su animación

las usan como “manos”. Son verdades

que el humano a través de las edades

nunca ha hecho tan clara distinción.

 

¡Cómo llamarles pies a los extremos

que claramente se le ven los codos!

¡Estas son manos!, porque como vemos

 

carecen de las clásicas rodillas…

¡Debiera ser muy fácil para todos

entender estas cosas tan sencillas!

 

 MEDITANDO

 

¡Amor! Amor que todo lo redimes.

Virtud hermosa que al humano alienta.

Cuando el alma sucumbe en la tormenta,

en nuestras penas la bondad imprimes.

 

Con tu inviolable paz juzgas y eximes

de toda culpa al que una culpa cuenta,

y como antorcha tu razón sustenta

los principios más nobles y sublimes.

 

Porque amé mucho, en tus ternuras cupe;

y porque entraste en mí como un torrente

de tus primicias y dulzuras supe…

 

Y sintiendo el placer de ser amado,

voy de tu influjo a la serena fuente

a posar mí suspiro enamorado.

 

MUJER-DIOSA

 

Diosa y mujer: Tu plenitud de rosa

se prolonga en la luz de tu sonrisa,

y en el piano sublime de la brisa

se difunde tu forma cadenciosa.

 

¡Tu palabra es tan bella y luminosa!

¡Tu mirada es tan honda y tan precisa!

Florece el suelo que tu planta pisa

y te sonríe el mundo, mujer diosa.

 

Así campeas entre lauro y cirio;

así te embriagas entre beso y lirio

al influjo sensual del sentimiento,

 

y florece tu amor en armonía,

por un bello jardín: tu fantasía,

y un manantial de luz: tu pensamiento.

 

HIJA ANA MARÍA

 

¡Cómo pasan los años! Aquel día

en que viste la luz por vez primera,

me hiciste muy feliz. Como si hubiera

amanecido en ti mi fantasía.

 

Te cantaron entonces la armonía

del valle, del arroyo y la palmera,

y el sublime vergel de mi quimera

retoñaba en mi pecho y florecía.

 

Al volver al pasado el pensamiento

y mirar el rincón donde naciste,

me pareces venida de algún cuento,

 

pues, tan irrealizable me pareces,

que toda aquella dicha que me diste,

agiganta el placer que ahora me ofreces.

 

 DIANA

 

Para ser dulce es demasiado fina;

para ser buena, demasiado buena.

Luce gota de risa nazarena

o capullo de rosa que camina.

 

Es tan tierna, tan grácil, tan divina,

que parece de un alma ultraterrena;

su vocecilla -luz todo lo llena

en diminuta gracia qua fascina.

 

Cuando la tomo entre mis brazos viejos

ya quisiera enseñarle el buen camino;

ya quisiera decirle mis consejos…

 

Y al prevenirla de infecunda pompa,

la apretujo hacia mí con gesto fino

porque no se me caiga y se me rompa.

 

MI NIÑA INVÁLIDA

 

Mi niña vive inmóvil… a mi niña

no le importan las flores ni el perfume.

En un mundo muy suyo se consume.

No siente ni el halago ni la riña.

 

No le inquieta si llueve en la campiña,

que se aclare la atmósfera o se abrume,

que aparezca una estrella o que se esfume,

o que el cielo se tiña o se destiña.

 

Sin moverse, en su asiento mira absorta,

como quien busca un algo en un vacío…

¿Pero, cómo sabré que no le importa

 

el mundo material que la rodea?

¿Acaso me demuestra su extravío

si puede coordinar alguna idea?

 

ANTONIO MACEO

 

Un siete de diciembre

 

Valiente General: Por la entereza

con que empuñar supiste tu machete,

es que salvaste a Cuba del grillete

y forjaste una Patria con grandeza.

 

Tus hazañas crecidas en nobleza

adornadas están de áureo ribete;

si peleabas en forma de jinete

brillaba en tu bravura la proeza.

 

Hoy, al cumplirse un nuevo aniversario

de tu muerte gloriosa en Punta Brava,

resplandece tu sueño libertario…

 

La bandera te llama como entonces,

porque está triste y sola y vive esclava

esperando tu brazo hecho de bronces.

 

NUNCA ES TARDE

 

En tus ojos se asoma la tristeza

de un amor no olvidado y ya perdido;

tu mirada me dice que has sufrido

y que amaste en la vida con terneza.

 

Fue tu amor tan profundo en su pureza

que no puedes echarlo en el olvido.

¿Acaso por lo mucho que has querido

quiere Dios castigarte con rudeza?

 

Yo no creo que merezcas sufrir tanto,

y si viertes por ello amargo llanto

alguien puede tus penas enjugar…

 

Y recoge de paso este consejo:

En amor y en amar nunca se es viejo.

Todavía hay tiempo de volver a amar.

 

INCENSARIO

 

Algunas primaveras he pasado

junto al rosal de tu cariño inmenso,

y mi amor no se apaga; es más intenso

cada vez que me tienes a tu lado.

 

Tú fuiste la ilusión; el bien soñado,

el ánfora, la llama y el incienso;

así me sublimizas cuando pienso

regalarte mi beso enamorado.

 

A lo largo del tiempo transcurrido

prodigando ternuras y caricias

con amor sin fronteras me has querido.

 

Y es por eso que en cada aniversario,

más se crece el placer en mis primicias,

y más arde el amor en tu incensario.

 

CANTO MATERNO

 

Fue lo primero que arrullo tu cuna

quizás cantada por tu madre buena;

canción sublime; inspiración serena

rebosada de gracia y luz de luna.

 

Luego en la infancia te llevo por una

ruta de dichas, – existencia amena– ,

y no la viste como cosa ajena

porque volviese tu canción montuna.

 

Desde entonces la llevas en el alma,

–arrullo tierno de la verde palma– ,

espíritu emanado de la flor.

 

no la olvides, ultrajes ni renuncies

a su encanto divino. No lo anuncies

no te des a ti mismo ese dolor.

 

VENGO POR Tl

 

He venido por ti vengo inspirado.

Ya me cansé de que no estés presente.

Te quiero desterrar del subconsciente

y verte de perfil, maravillado.

 

Soy hombre; soy poeta enamorado.

La mujer me fascina intensamente.

Yo corro con locura tras la fuente

que ilumina mi sueño sublimado.

 

Te he venido a decir cosas sencillas:

estoy muriendo por amor de antojos

y pretendo vivir de maravillas.

 

No quiero que te crezcas en sonrojos;

no quiero que me sientas de rodillas

si vengo por tus labios y tus ojos.

 

NIETA LAUREN

 

Menudita y sutil, como un capullo

de rosa sin abrirse todavía,

es tu risa de arcángel un arrullo

que supera en acordes la armonía.

 

Te contemplo extasiado con orgullo;

–es orgullo de abuelo, nieta mía– ,

y te quiero decir en un murmullo

lo mucho que ha crecido mi alegría.

 

Tu llegada me abrió brillantes puertas,

que para entrar al mundo de la fe

jamás imaginaba ver abiertas…

 

Y como ahora por ti feliz camino,

le he pedido a la suerte que te de

el tesoro más bello del destino.

 

 

ERES LA GLORIA Y LA ILUSIÓN MUJER

 

Te vislumbran mis sueños como una

princesa del reinado de los cielos,

que ha vivido bailando sus desvelos

en el salón celeste de la luna.

 

Quizás pudiera descubrir alguna

que pretenda emular tus altos vuelos;

mas, quien sienta tu amor y tus anhelos

sé que no voy a descubrir ninguna.

 

Tú naciste del sol, de sus fulgores

y creciste en la esencia de las flores.

Eres llama de un nuevo amanecer.

 

Eres pan, eres paz, eres abrigo.

La bondad del Señor llega contigo.

Tú eres la gloria y la ilusión, mujer.

 

COLOQUIO

 

Estábamos tú y yo cerca del llanto,

de la noche divina bajo el peso.

Jamás me vi tan cerca del encanto

ni vi tan cerca, de tu boca el beso.

 

Llorar es mi costumbre si no canto.

Es como limpio el corazón de exceso

de pesares, de angustia y de quebranto.

¿Acaso tú también lloras por eso?

 

El coloquio ya estaba hecho un destello.

Me parecía demasiado bello,

demasiado hondo… Se acabó el coloquio

 

como cosa que acaba de repente,

pero tú estás sin marchitar, vigente

en mi eterno y vibrante soliloquio.

 

Ml DOLOR

 

Échame a mí la culpa, yo soy fuerte,

yo la puedo cargar, yo la resisto.

Acúsame si quieres de no verte,

de no verte sufrir como te he visto.

 

Acúsame de inerme; esa es mi suerte,

–una existencia donde yo no existo–.

He de llevar mi cruz hasta la muerte

y morir sin blasfemias, como Cristo.

 

Yo tengo mi dolor, dolor muy mío.

Es la irrealización de lo que ansío.

Ansia sublime que ha quedado trunca.

 

Así se gasta sin cesar mi vida,

en un perenne desangre por la herida

que no veré cicatrizada nunca.

 

DOS BANDERAS

Hoy icé la bandera americana,

con legítimo orgullo, en el alero

de mi vieja morada; el mundo entero

la admira por gloriosa y soberana.

 

Y mi heroica bandera, la cubana,

la puse a tremolar sobre el cantero

de mi eterna ilusión, porque no quiero

que muera sin mi beso allá en La Habana.

 

Esa estrella con franjas; ese hechizo,

un mañana que veo muy cercano

adornará otra vez mi colgadizo.

 

Que el hecho de sentirme americano,

no ha mermado mi amor y no deshizo

el derecho a existir y a ser cubano.

 

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

 

Ya veo su pesar, amigo hermano,

pero por esa misma triste edad

de los tiempos, en una oscuridad

se agotaba mi pueblo… ¡mi cubano,

 

pueblo sin luz, y vino un ser de mano

bondadosa y de ingente voluntad

poniendo en Cuba la electricidad,

dando a raudales su calor humano.

 

Cada cual agradece a su manera

la ayuda que recibe… Yo le diera,

la base del más alto monumento.

 

¿Entiende amigo-hermano, la razón

por qué este cauce de mi corazón

se vuelve un río de agradecimiento?

 

NAVIDAD 2012-

 

¿Nada más que una vez dicho milagro

ha sucedido entre cien mil milenios!?

Según versiones de preclaros genios

el mito de la historia acaba en magro.

 

Muchas horas yo a esto no consagro

porque desde los días primigenios

se inventaron leyendas y convenios

de espurias cuentas y contexto flagro.

 

Yo sólo he de aceptar la Santa Cita

después que este milagro se repita

y otro niño en la paja Dios encuentre.

 

Entretanto, ante el cielo y en el nombre

del Divino Hacedor, creo que el hombre

tuvo mucho que ver con aquel vientre.

 

DÍA DOCE, MES DOCE Y AÑO DOCE

 

Día doce, mes doce y año doce:

ya sabemos que un día como este

no se va a repetir bajo el celeste

territorio que el mundo reconoce.

 

¡Que cada cual a su manera goce

y luego pague lo que el goce cueste,

sin que nada el bolsillo le moleste

ni le pida prestado a quien conoce.

 

Hay unos gustos que resultan caros,

sobre todo si han sido gustos raros

que vamos a probar por vez primera.

 

Esta noche que digo, no es barata,

debes entrarle con bastante plata

para que goces una noche entera.

 

                                                                                                                                                                     DESDE EVA

 

Desde el bíblico tiempo de Adán y Eva

alcanzó la serpiente un digno espacio

lo mismo entre las plumas de palacio

que entre rocas hirsutas de la cueva.

 

La serpiente sensual es la que lleva

insinuante ante Adán el ceño lacio

y la grácil figura que en despacio   

gesto, desnuda cada vez más nueva.

 

La serpiente se tiende junto a él

y le enciende y provoca el cascabel

en sus noches eróticas y ardientes.

 

Después de consumado el acto erótico

regresa con su atuendo más exótico

al nido donde incuban las serpientes

 

FAMILIA DE LAS AVES

 

Hubo día que fueron las serpientes,

como los pájaros, con bellas alas,

y anduvieron por todas las escalas

de las regiones entre continentes.

 

Sobre lagos de fuego y lava ardientes

hicieron nidos entre hirsutas balas

y defendieron de unas fieras malas

sus pichones de cobras inocentes.

 

En la edad que brillaron los reptiles

eran cuerpos con almas muy sutiles,

compañeras de santos y de brujas,

 

que salían llameantes de las rocas

mostrando la negrura de sus bocas

y dientes afilados como agujas.

 

SERPIENTE CLOROFILA

 

Atado junto al cuerpo lleva un haz

de aquietadas serpientes venenosas,

tan adorables en sus mismas cosas

que se confunden con la misma paz.

 

Hay veces que las suelta en el solaz

de su patio entre lirios y entre rosas

y allí conversan con las mariposas

que adornan de la tierra la gris faz.

 

Al verlas con la piel rosada o lila

o el verde o el azul… el clorofila

brillante de la tarde se nos pierde.

 

Las serpientes al sol que reverbera

ondeantes como mares sin ribera

hacen la tarde una culebra verde

 

SENSUAL

 

Toda la fuerza del amor se inflama

cuando en Eros intrépido se anuda

la serpiente del sexo y se desnuda

Afrodita en el blanco pentagrama.

 

Lo dulce del veneno que derrama

la serpiente del poro que más suda

hace que un dios universal acuda

y queme los inciensos de la cama.

 

La serpiente, muy rítmica y sensual

tanto en la carne como en lo ideal,

según leyendas de la prehistoria…

 

sostienen una estrecha relación

con los deseos de la excitación:

¡el efímero instante de la gloria!

 

SON OVÍPARAS

 

La serpiente procrea cual las aves

y de ovales estuches, los embriones,

salen las serpentinas. Los pichones

antaño fueron de plumillas suaves.

 

Tiempos de fratricidios, días graves

dieron a las serpientes, maldiciones,

y fuéronse a silbar en los panteones

exentas de sus plumas y sus naves.

 

¡Pero el huevo está ahí!: la suficiente

historia de que el ave y la serpiente

estuvieron ha siglos,  hermanadas

 

por la misma costumbre de alto vuelo.

Por eso ahora hay que pedirle al cielo

que deje a las serpientes, liberadas.

 

NIDO DE VÍBORAS QUE DIOS JUNTA

 

Cuando en “nido” se piensa, se figura

un remanso de paz dulce y sagrado,

donde todo es de idilio consumado

bajo la luz de la esperanza pura.

 

Pero hay nidos de víboras en dura

piedra que conduce a pozo helado,

donde queda el pudor petrificado

y la noche se vuelve una locura.

 

Las serpientes son nobles, pero juntas

para verles los cabos y las puntas

hay que buscar la punta por el cabo.

 

Una vez que separes cada pieza

por los ojos verás que la cabeza

en nada puede parecerse al rabo.

 

                                                                                                                                                                                              CHUPANDO EL PEZÓN

 

Hay la leyenda extraña del majá

–especie de serpiente del Caribe –

que fresca leche con placer recibe

del lechoso pezón de una mamá

 

si a su hijo en la noche el pecho da

quien recién ha parido y se lo exhibe.

A dormir con su hartura en el aljibe,

tras chuparle la leche, después va.

 

Leche y sangre se roba del pezón

lo cual provoca la desnutrición

del hijo que, famélico, se cría

 

¡sin saberlo la madre, que, inocente,

ha nutrido en su pecho una serpiente

en vez del hijo que nutrir debía!

 

DIABÓLICAS CULEBRAS

 

Tu nombre, por sí solo, es el modelo

de cúmulos de honor que da la gloria.

Quien ponga piedras en tu trayectoria

sólo entiende el camino a ras de suelo.

 

Donde la gloria de tu voz es vuelo

no llegan ni la infamia ni la escoria.

No es igual darle vueltas a la noria

que darle vueltas al color del cielo.

 

De sus cuevas de fango y egoísmo,

las voces del rencor y del cinismo

sacaron sus diabólicas serpientes…

 

Pero tú, que con águilas transitas,

¡las conviertes en mil estalactitas

y te sirven de hamacas relucientes!.

 

SERPIENTE PITÓN

 

La serpiente se asocia con el Diablo

pues alguna maldad el alma encierra

desde lo más indigno de esta tierra

hasta los más sublime de un establo.

 

Parece que el veneno del vocablo

ha descendido desde la alta sierra

y en negra celosía el alma cierra

tras cerrojos de espina y de venablo.

 

¿Por qué tanta desidia y tanto horror?

¿No fueron la serpiente y el amor

matrimonio casual desde el origen?

 

Aquí vemos en marco transparente

que el rostro virginal de la serpiente

nos refleja la cara de una virgen…

 

EVA REPETIDA

(Por el día del amor)

 

En el principio de la humanidad

una idea brotó de Adán por Eva;

en el fondo sombrío de la cueva

el amor incendió a la oscuridad.

 

Al paso de los tiempos –de la edad –

el amor crece a diario y se renueva;

desde ayer su virtud sutil nos lleva

hacia a esos mundos de felicidad.

 

Ha pasado en la vida más de un evo

y en Amor continúa un niño nuevo

(el alma del amor es siempre nueva).

 

Los mismos pedestales se le erigen

al grandioso misterio de su origen,

porque en cada mujer repunta Eva.

 

LA PALMA REAL

 

Como faro prendido en la llanura

–esplendente de so! y clorofila–

bajo el fuego del alba, su pupila

se dilata en el río que murmura.

 

Cuando llega la noche, la negrura

que el verde de los árboles trasquila,

cada penca es cual ojo que vigila

la distante región, desde su altura.

 

En el punto elevado de su antena,

descubre la borrasca que resuena

tras el denso barómetro de mayo…

 

Y resiste, inmutable, su veranda,

la furia que en el trópico desanda

el dueño de las nubes y del rayo,

 

ÍNDICE

 

Presentación

Tríptico a Sor Juana Inés

Feliz cumpleaños al FAH

En la vetusta casa del planeta

Reflexión en tiempo de Navidad

Cuando corría el año 2096

Navidad

La casa de Dios

Navidad 1992

Tiempos oscuros

Todo viene de Dios

Se espera otro Diluvio

El mensaje desoído

La hora umbría

Como un divino colmenar de salmos

Sin dudas

Incendio

Navidad tardía

Bendición de la hecatombe

Sonetos de fe

Cuando parta

El pozo de la vida

Remedio para volver a Cuba

José Martí

La mariposa

El tocororo

La palma real cubana

El avispero

La cueva

La piedra

Esa puerta

Valparaíso

Estampa de monte adentro

Ceremonial

Espacial

Los aeropuertos

Purificación

Rebelión

Perspectiva

José Martí

Miel de bien

Huracán de Agosto

Ciclón

No hay paz posible

Inalámbrica

Presumir a costa ajena

 Todo tiempo pasado fue mejor

Abrumamiento

Al Quijote y Sancho Panza

Peripecias de un viaje

Seis del mes seis del año seis

Mercedes Matamoros

Romance entre patos

Erotismo vegetal

Erotismo senil

el vaso perdido

La mujer el piojoso

Arreglando el mundo

coge el cubo y vamos

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Orlando Tijerino: el orlador

Para ser poeta

Solicitud bancaria

Desastre en Haití

Sonetos de la buena muerte

Mi epitafio

La conquista de América

A José Santos Chocano

Rimar bien o no rimar

El vigía

Símil del mamar

Llueve

lloviznaba

Fantasía

Soledad y muerte

Mordedura

Avaro

Tríptico a Coatepeque

Las tres medallas

Lo transitorio

La campana repica

A Miguel Hernández

A Vicente Cano Cano

Tríptico al funeral de Germán Pardo García

A Nieves Henríquez Pérez

A Pablo Neruda

Un Adiós por Arleen

A Raúl Velasco

A Eliana Godoy Godoy

A Eliana Onetti

A Odón Betanzos Palacios

A Vivianne Alegret

A Antonio González Guerrero

A José Miguel Oxholm

A Octavio R. Costa

A Pedro Mardones Barrientos

A Juan Pablo II

A Martha Padilla

A Miguel de Varona Navarro

A Estrella Betances de Pujadas

A Margarita Robles

A Octavio Paz

A Libertad Lamarque

A Rafaela Chacón Nardi

A Arístides Sosa de Quesada

A Heberto Padilla

A Clara Niggemann

A José Poveda de Castro

A Oscar Abel Ligaluppi

A Benito Domínguez

A Adolfo Martí Fuentes

A Lalita Curbelo Barberán

A Irma Ruiz de Conte

A Miguel González

Darío Espina Pérez

A Oscar Pérez Moro

A Carlos Fojo Hermida

A Herminia Naranjo Hernández

A Ulises Prieto

A las Torres Gemelas

Fábulas

Exigencia

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El estrambote

Un soneto estrambótico

Acuso de Recibo

Poetas locales

Vendemos propiedades en el cielo

Mi creencia

Soy patriota

Ceguedad

El lobo

El niño

Tríptico

La choza

Muerte y resurrección de la tarde

Naufragio Mar afuera

Iluminados vuelos

Sismo

Suicidio del río

Un raro río

Tiempo tormentoso

A mi patria

Estas canas

El hombre es sólo un átomo

El hombre

El torrente

El trueno

Milagro

Sin hora

Perdónalos, poesía

El terruño

Mío y tuyo

Yo no soy el culpable

Idilio

El carbonero

El valor verdadero

Máxima

Envidia

El amor es todo

Ella… siempre ella

Recuerdos

Yo soy

La espina

¿Cardo santo?

El fósforo

¿Paz o guerra?

Cuando muere un poeta

¡Rosa roja!

La noche

Corriente subcutánea

La tarde va descalza

¿Qué es poesía?

Inesperado rosal

Sombra

Tu voz

El sol

La luna

Claridad nocturna

A un estilista del verso

¿Qué busco?                                                      

El poder de la musa

Soneto al revés

La constante evolución del agua

Tus ojos

Secuestro

Para soñar

Evolución del amanecer

Encarcelado

La poesía

Poetas de verdad

Inquietud

El silencio                                                                                                                            

Vacío

El llanto

Desde mi mismo

Ha muerto una madre

Amor compartido

El mendigo

Lástima

¿Qué si te quiero, amor

Para quererte amor

¿Adonde está tu corazón?

Al filo de la medianoche

Contraste en la madrugada

El pozo

Al olmo lo salva un signo

Puente

Lo imprevisto

La jaca

Rosa blanca

La abuela

El Teide: fabuloso mirador

Desagravio a Gloria Estefan

El pavo real

El pájaro carpintero

El diccionario

Diana de Gales

Reflexiones

La paz

Cuando un año comienza

VIII sonetos a un poeta tinerfeño

En alas del mismo sueño

Tragicomedia

La montaña de la vida

Media cama

Un soneto de madera

Tu corazón no es corazón no es corazón

A una bella

El astro rey

Camino al cementerio

El aborto

Tentación

El poeta

Noche invernal

El rebaño

Desafío

El futuro

El milagro de tu voz

El maestro

Para hallar a Martí

Catorce de febrero

¿Qué es poesía?

Un falso adorno

Primavera

Cuatro sonetos obligados

Gota a gota

Desengaño

Brindis

Divino hallazgo

Tiempo y distancia

Mensajera

Gracia plena

El árbol de la bandera

Canto a la madre patria

Los tiranos

Dos verdades

Guardián del Idioma: a Luis Ángel Casas

La métrica

A mi esposa

El Tajo

La bandera cubana

Oír mucho y hablar poco

Soneto tredecasílabo

Las manos de los cuadrúpedos

¡Ah!, los bípedos no tiene pies

Meditando

Mujer-diosa

Mi hija Ana María

Diana

Mi hija inválida

Antonio Maceo

Nunca es tarde

Incensario

Canto materno

Vengo por ti

Mi nieta Lauren

Eres la gloria y la ilusión, mujer

Coloquio

Mi dolor

Dos banderas

No hay mal que por bien no vega

Navidad 2012

Día doce, mes doce y año doce

 

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