Quinientos sonetos o más

PRESENTACIÓN 1

 

Un libro no presume en su conjunto

resumir la visión de quien lo escribe,

su quehacer es del alma si describe

de lo malo o lo bueno cada punto.

 

Por lo tanto no quiero ni es mi asunto

pregonar en su esencia lo que exhibe;

solamente el lector es quien concibe

si ha de darlo por vivo o por difunto.

 

No temo ni a las flores ni a los cardos:

A mi alforja sin fondo van los dardos

que pudiera lanzarme el vulgo hiriente.

Que piense cada cual como le guste.

Nada habrá que de veras me disguste.

¡Si los hice pensar ya es suficiente!

 

 

TRÍPTICO EN HOMENAJE

A Juana de Asbaje- Sor Juana Inés de la Cruz–

en el 360 aniversario de su fausto nacimiento

I

Siglo de fiebre, de misterio y sombra,

fue el siglo aquel en que naciera Juana

––Juana de Asbaje–– aquella mejicana

que con asombro la palabra nombra.

 

Tiende a sus pies iluminada alfombra

la esencia de la extirpe castellana,

para que cruce, altiva y soberana

esta alteza gentil que nos asombra.

 

De aquella etapa, que pasó confusa,

la humanidad aún toma el ejemplo

de la noble y genial Décima Musa.

¡Qué al siglo diecisiete entró la luz,

cuando de paz iluminó su templo

Sor Juana, libre de tiniebla y cruz.

II

Sor Juana Inés, excepcional figura

que tras siglos de ser nadie supera;

fue la impronta precisa de una era

donde al género suyo se clausura.

 

Pero el arte, el talento y la cultura

le dieron voz y sitio dondequiera:

así gana un espacio en la cimera

sociedad de su edad, invicta, pura.

 

A tres siglos y más de aquel evento,

cuando nace la musa de más gloria,

se recuerda su fausto nacimiento.

 

Y se rinde homenaje a la memoria

de esta dama de altísimo talento

que jamás repetir pudo la historia.

III

Estamos frente al hecho del prodigio

que no sólo asombró su propia edad

sino que en la moderna sociedad

aún conserva su voz y su prestigio.

Víctima fue ––Sor Juana–– del litigio,

del orgullo del hombre y su maldad,

del mundo y su incivil desigualdad,

que la marcaba con su gris vestigio.

Pero aquella mujer de hechura recia

erguida contra males de costumbre

demostró no ser débil, dual ni necia.

 

Y bajo el cielo que le dio su lumbre

como una diosa de la antigua Grecia

ganó su nombre la más alta cumbre.

 

FELIZ CUMPLEAÑOS

 

I

Al cumplirse el cuarenta aniversario

–ocho lustros de dar el Vasconcelos –

en las tierras gloriosas de Morelos

se ha reunido este grupo literario.

 

Cada octubre el ritual es necesario

que reafirme los máximos anhelos

de los hispanos, y que sus desvelos

no dejen que fenezca el gran ideario.

 

Con Felipe León se empieza el rito,

y un año tras el otro, cual un mito,

a cuarenta y un hispanos como gloria

 

se han premiado en el día de la raza…

Hoy felizmente el galardón abraza

José Julián Labrador, ¡y hace historia!

 

II

 

Por los cielos de América, inmortales,

y por los cielos de la vieja Europa,

el “Premio Vasconcelos” nos arropa

con túnicas de luz, excepcionales.

 

Partiendo de muy lejos litorales

ha venido hasta México la tropa

de poetas premiados. En la copa

del triunfo se consuman los ideales.

 

Como rey de la empresa rige Fredo

Arias de la Canal, que con denuedo,

al Frente de Afirmación Hispanista

 

lustra con brillo de elegante porte,

cuando su estrella, la revista Norte,

lo lleva por sus mundos de idealista.

 

Octubre 2008

 

EN LA VETUSTA CASA DEL PLANETA

 

I

 

El huésped de la casa de la tierra

(se pudiera decir estirpe humana)

se debate entre ayer, hoy y mañana

y vive de la paz entando en guerra.

 

Cuando a la casa temporal le cierra

la puerta que conduce a la fontana,

se limita a observar por la ventana

los postreros fulgores de la sierra.

 

Se muere su existir sin más salida

y, faltándole el hálito a la vida

reduce su expresión a la mitad.

 

Se rodea de túmulos sin lumbre

y al tornarse obsoleta muchedumbre

maldice de su propia humanidad.

 

II

 

A partir del absurdo hacinamiento

ya no ve más allá de lo que toca;

nada nuevo sus ánimos provoca

ni se sustrae del enclaustramiento.

 

Sigue el mundo su ruta, raudo, lento,

talvez en marcha de existencia loca,

y el mejor día, sin saberlo, choca

contra la piedra de su sentimiento.

 

La humanidad entera es un ser loco

que se está destruyendo poco a poco

con las armas monótonas que inventa.

 

Cada vez el incendio es más voraz

pues el hombre presume de una paz

que en su fuero interior no representa.

 

III

 

La humanidad (el hombre) toma, lleva,

con orgullo la antorcha del progreso,

y al mismo tiempo se le nubla el seso

con las vagas neblinas de la cueva.

 

Cuanto más en su torpe afán se eleva

más parece estancarse en retroceso,

como si fuera insostenible el peso

que el duro sino que asumió, conlleva.

 

Así, cargado va de incertidumbres

y si cree que es el dueño de las cumbres

lo sacude, de pronto, airado sismo…

 

Porque siempre la altura de la cima

está sólo a unos pasos de la sima

que viste con sinónimo de abismo.

 

IV

 

Esta Casa, además del ser humano,

la habitan el volcán y el remolino;

la oveja, la paloma y el felino

y las fauces violentas del océano.

 

La habitan la lechuza y el milano

y la hiena de diente de asesino;

el perro con sus hambres de canino

que el hombre, reconoce por hermano.

 

Esta casa vetusta del planeta

la habitan el prosaico y el poeta;

la habitan el tahúr y el indigente.

 

Y en medio del estruendo y el barullo

se apagan con las risas del murmullo

los gritos de socorro de la gente.

 

v

 

La adornan majestuosos robledales

los ríos, las praderas, las montañas…

y conserva en sus íntimas entrañas

las minas de petróleos ancestrales.

 

El oro —superior en minerales—

que lo falso y sin luz de brillo baña

deslumbra y a la vez tuerce y engaña

la sensible visión de los mortales.

 

Con el oro se compran las conciencias

y se doblegan las inteligencias

cual débiles arbustos ante el viento…

 

Ese mal es tan viejo y tan profundo

que cubre las esencias de este mundo

como un manto de vil encubrimiento.

 

VI

 

Esta casa, mitad de paraíso

y mitad de covacha tenebrosa

alberga los encantos de la diosa

rubricada en alado compromiso.

 

Es un fuego de amor en el hechizo

de la tarde serena y luminosa,

y la gracia del cielo la desposa

con el halo solemne del bautizo.

 

Se acicala con tintes de arrebol

y pretende que sube al mismo sol

a bañarse de luz en su reflejo.

 

Se mira en el espejo del crepúsculo

y Adán le muestra su rosado músculo

desde el lado invisible del espejo.

 

VII

 

Si brillara algún rayo de esperanza

más allá de los valles y colinas,

y arroyuelos con aguas cristalinas

trajeran la ilusión y la bonanza…

 

Si se viera asomar por lontananza

sobre paños de nubes blanquecinas

bandadas de radiantes golondrinas

con cantos de amorosa remembranza…

 

Entonces de la fe volviera el grito,

como voz que surgió del infinito

para darle al que sufre su consuelo,

 

deshacer de la tierra el signo malo,

haciendo que fulgure como un halo

de perenne alegría, todo el cielo

 

VIII

 

Parece que el Amor que el Niño puso

para fértil semilla en la llanura,

no pudo hacer de la pradera oscura

jardín florido y de fulgor profuso.

 

Quizá su mano, sin saber, dispuso

contra la gracia de otra luz más pura,

y en vez de un huerto de mejor ventura

cavó un abismo, y se marchó confuso.

 

Tras hablarnos de bíblica conciencia,

se fue deprisa y nos dejo la urgencia

de vivir con las almas en tropel…

 

Veremos si es verdad o si es mentira,

pero es claro que el gesto hurgó en la ira

del gran Dios que reinaba antes que Él.

 

 

IX

 

Desde entonces al hombre lo vigila

la mirada secreta de un dios alto,

que dormido en su casa de cobalto

tiene un vidrio de azogue en la pupila.

 

Baja a la tierra por la tarde lila

y toma las praderas por asalto,

para ver cómo crece el sobresalto

del rebaño que al verlo se encandila.

 

Cuando vuelve a su casa con su luz

seguida por el signo de la cruz

la diosa de la sombra se divierte

 

y en hálitos de gloria transfigura

las tinieblas que invaden la llanura

con presagios miríficos de suerte.

 

X

 

Se espera que una mano salvadora

levante del abismo la pobreza

y que reine en el globo la nobleza

del triste, del que sufre, del que llora…

 

Se espera que una voz liberadora

libere al desvalido. La tristeza

ya no cabe en el vaso. La pereza

se debe disipar ante una aurora

 

que despunta, rosada, por oriente

con fulgores de un astro permanente

que se ve cada día más cercano…

 

Así corre este mundo del profeta.

Así existe la “casa del planeta”

y vive, sin vivir, el ser humano.

 

REFLEXIÓN EN TIEMPO DE NAVIDAD

 

El niño que nació en aquel Pesebre,

–entre regalos de abundante sobra

según testigos de la ingente obra–

fulgía de ternura y de alta fiebre.

 

Fue de la paz el soñador y orfebre:

mas el empeño de su afán zozobra,

porque la noble idea no recobra

aunque el humano ciego la celebre.

 

Pretendía zurcir a un mundo roto,

pero ese amanecer está remoto:

Al Pesebre tomaron las harpías.

 

Y vemos agotarse en una hoguera,

sin salvación, la humanidad entera…

¿Aún esperan por Él las almas pías?

 

2010

 

CUANDO CORRÍA EL AÑO 2096

 

Un siglo misterioso transcurría…

Y gentes con opuestas credenciales,

juntaron las razones desiguales

que desarmonizaban la armonía.

 

El abismo que al mundo dividía

fue un reguero de notas musicales,

y por montes y prados y rosales

de la Paz el fulgor se repartía.

 

Cada humano tomó lo que era justo

–ni de más ni de menos ni por gusto–.

El prójimo encontró el lugar debido.

 

¡Al fin por la llanura de la Tierra

sin odios, egoísmo, sed o guerra

el hombre no marchaba dividido!

+¡NAVIDAD!

 

Sacude un Atlas negro su melena

percudida de aceite y nubes grises.

Hechos ríos de sangre los países

desembocan sus males en la arena.

 

El conflicto del hombre desordena

la paz del huerto, y rostros infelices

se asoman a mostrar sus cicatrices

en las barandas de la Nochebuena.

 

¡Y qué ven las pupilas con horror

donde mismo naciera el Redentor,+

sino llamas al pie del monte altivo!

 

¿Dónde ha ido la luz del hado bueno?

¿Dónde está la señal del Nazareno?

¿Dónde el pan, la paloma y el olivo?

 

LA CASA DE DIOS

 

Dios está aquí donde yo estoy, no donde

me quieran convencer que Dios está.

Si siempre que lo llamo me responde,

¿por qué debo buscarlo más allá?

 

Dios no huye de mí;  no se me esconde,

ni cambia, ni se muda ni se va.

Para que cerca de mi vida ronde,

me basta con llamarlo y, viene ya.

 

¡Que la casa de Dios es la erigida

para adorarlo con pasión ungida,

contradice un principio de razón!,

 

pues la casa de Dios es esa casa

en la que el hombre con su fe se abrasa

y lo quema el incienso de la unción.

1991

 

NAVIDAD 1992

 

Para que el resplandor de la Inocencia (*)

llegue y alumbre las reconditeces

del alma, con sus aves y sus peces,

el Cielo se abre por su transparencia.

 

Dios no solo nos cuida la existencia

una vez cada un tiempo; muchas veces

al año, con sus himnos y sus preces,

nos alivia el temblor de la dolencia.

 

A la orilla de un huerto dicembrino,

bajo el toldo punzante del espino

que crece el leño de futura cruz…

 

Estudio la liturgia de esta edad

donde espera la pobre humanidad

que vuelva el Mensajero de la Luz.

 

(*) Verso del soneto “Navidad 1992”,

de Alicia Delaval

 

TIEMPOS OSCUROS

 

Hice un nido de sirios en la Altura

para un mundo que pía sin consuelo.

Lo rocié con la miel de la cordura

por un árbol crecido desde el cielo.

 

Invente sobre el nido la más pura

de todas las sonrisas. El anhelo

en el nido emplumó, con la premura

de quien busca más sol para su vuelo.

 

Sabemos que a Jesús, seres impuros

le partieron el alma: vientos duros

apagaron su estrella… Con la fiebre

 

del odio, lo acosaron en la orgía.

¡Pero el mundo lo espera todavía

al calor celestial de su pesebre!

1993

 

TODO VIENE DE DIOS *

 

I

 

Todo viene de Dios, hasta lo adverso.

Con su influjo organiza y desordena.

Él sacude a los vientos la melena

y se mueve, a su paso, el universo.

 

El dominio de Dios es tan diverso

que lo mismo desata que encadena,

e impone su perdón o su condena

igual al inocente que al perverso.

 

Su fuerza nos desbanda o nos controla.

Nos da con los vaivenes de la ola.

Del relámpago enciende el alboroto.

 

Sopla para que crezca el huracán.

Le atiza las tinieblas al volcán

y nos habla a través del terremoto.

II

Todo viene de Dios: El río manso,

y ese mar, que, fantástico, sereno,

tendido duerme como un ángel bueno

que en dulces horas recibió descanso.

 

Viene en la suave candidez del ganso,

en la savia del árbol y en el heno.

En la gracia de un halo Nazareno

sobre el techo del bíblico remanso.

 

Y viene con la flor en el aroma,

en el vuelo sutil de la paloma,

en el beso ardoroso que nos quema,

 

en el claro fulgor de la mañana,

en el fresco bullir de la fontana

y en la música ardiente del poema.

1994

 

¡SE ESPERA OTRO DILUVIO!

 

Ya es hora de volver a la comarca

que un celeste fulgor cubriera un día,

y envueltos en un manto de armonía

deshacernos del mal qua nos abarca.

 

Si el ámbito del mundo es una charca

que en toda su extensión está vacía,

¿Qué apremio entonces el Señor vería

en quienes piensan reinventar el Arca?

 

Somos libres de optar por el suicidio,

pero el daño de aquel “humanicidio”

no puede repetirse con sus lodos…

 

En caso de que hubiera otro diluvio,

tiene que ser que por un sacro efluvio

¡nadie se salve o nos salvemos todos!

 

EL MENSAJE DESOÍDO

 

El mensaje llegó junto al alero

del pesebre. La noche, detenida,

sollozaba en la sangre de la herida

del hombre –maltratado prisionero–.

 

Pero fue desoído el mensajero

y su santa misión, desconocida.

Lo hicieron devolver su propia vida

en la hirsuta inclemencia del madero.

 

Dos milenios después de la ocurrencia

consumimos el tiempo en la creencia

de que es base del símbolo más fuerte.

 

Aunque dure mil siglos la tardanza

no queremos perder esa esperanza

¡y vagamos con ella hasta la muerte!

 

LA HORA UMBRÍA

 

Como un rezago de fulgor occiduo

se muere en el crepúsculo la huella

del último reflejo, y una estrella

se detiene a morir en su residuo.

 

El ojo observador del ente asiduo

que sigue la neblina en que destella

el vago resplandor de la centella,

rescata del misterio al individuo.

 

Sin aliento se abraza de la sombra

El grito de la casa que lo nombra

tan solo será un eco si retumba

 

en los mármoles fríos de los muros

que protegen celosos los oscuros

y cuadrados confines de ultratumba.

1996

 

COMO UN DIVINO COLMENAR …

 

I

Estamos casi a fines de un milenio

en que la ciencia conquistó la Luna,

y aunque poco logró nuestra fortuna

cubrió la gloria el terrenal proscenio.

 

Mas no ha podido concebir el genio

cómo salvar al mundo de la hambruna,

o aliviar a los tristes, que, sin cuna,

perecen como el hombre primigenio.

 

Si no fuera por tanta hipocresía,

a la humana ambición le bastaría,

de la tierra usurpada, con dos palmos.

 

Igual que, si sus bienes compartiera,

el valle inmenso en que vivimos fuera

¡cómo un inmenso colmenar de salmos

 

II

 

El hombre ya domina cielo, tierra,

aire, mar, voluntad… y, corrompido,

defiende lo usurpado o lo adquirido

con la vil “diplomacia” de la guerra

 

que arrasa las ciudades y que aterra

al pobre, al desarmado al desvalido…

¡Hasta las mismas fieras han corrido

en busca de refugio en la alta sierra!

 

Si no fuera por tantas divisiones,

y el hombre contuviera sus pasiones,

o razonara en los momentos calmos…

 

viviera más feliz, más sano y fuerte,

sin temores al hambre ni a la muerte,

¡en un inmenso colmenar de salmos!

 

SIN DUDAS

 

En la casa vetusta del planeta

se aglomeran ateos y creyentes.

Esperan con oídos impacientes

la anunciada visita del Profeta.

 

Lo esperan el prosaico y el poeta

para verlo con ojos persistentes.

Cada cual entre dudas diferentes

lo ve por el abismo o por la meta.

 

El poeta le cree y así lo nombra

creador de la luz y de la sombra;

de la ruina fatal y de la fama;

 

de la gota de llanto y de la risa;

del violento simún y de la brisa;

de la lluvia sutil y de la llama…

 

INCENDIO  (Díptico)

 

(En tiempos actuales)

 

Dios tiene que sentirse muy ocupado

frente al incendio que la Tierra abrasa,

¡Desde el balcón de su celeste casa

mirara, con asombro, lo incendiado!

 

^Como apagar el fuego desatado

que lo mejor del Paraíso arrasa?,

¿será un diluvio de candente brasa

que ni siquiera tengo programado?

 

¡En verdad, lo que veo no me gusta!

es que si el mismo Creador se asusta,

¡quiere decir que espera un cataclismo!

 

¿Prepara el Hacedor algún compendio

para que el « alma» del voraz incendio

no termine en el borde del abismo?

II

Grave fogata con pavor rojizo

quema los templos de Jerusalén

y el clamor se repite por Belén

martirizado de sufrir plomizo.

 

Diferente a la noche del hechizo

se ve la noche del sagrado Edén:

¡Faltan la Paz y la pasión del Bien;

falta el amor y el rezo del bautizo!

 

Faltarán, con los bíblicos jinetes,

los camellos cargados de juguetes…

El Jordán, cabizbajo, como un ojo

 

que ante el pánico vivo, lagrimea,

mezclará todo el llanto de Judea

con la fe de salitre del Mar Rojo.

Escrito en la Navidad del 2001

 

NAVIDAD TARDÍA

 

Todo es claro y sereno; ni la nieve

ni el cierzo del azul descongelado

pasarán este invierno por el prado

donde enero florido canta y llueve.

 

No perturba la paz ni la más leve

brisa del norte que parece helado

donde todo se enflora en ordenado

concierto natural que Febo mueve.

 

Junto al amplio contorno del  bajío

cual sierpe de cristal serpea el río

sobre piedras de mágica blancura.

 

No se sabe que trino ni que mano

hicieron que la caja de este piano

de repente vibrara en la llanura

 

BENDICIÓN DE LA HECATOMBE

 

La mañana se agita de repente:

Avalanchas de tierra estrepitosa

trepidan por la inhóspita pendiente

y arrasan la campiña que reposa.

 

A su paso febril vibra la tierra

y el hombre suele huir despavorido.

El ganado se pierde por la sierra

o corre por el prado enloquecido.

 

Luego paz y fulgor lo cubren todo.

El despegue terrino se hace lodo

con el agua que llega escurridiza.

 

De nuevo resplandece exuberancia

y vuelven la alegría y la abundancia

y la estéril región se fertiliza.

II

Provistos de sus burros y sus trastos

Los labriegos esperan la vendimia.

A juzgar por los cientos de canastos

la cosecha promete ser eximia.

 

Parece que la tierra castigada

redime la hecatombe con su trigo,

puesto que antes estuvo desolada

y se viste de flor tras el castigo.

 

Se sabe que los sismos del planeta

afloran a su faz por una grieta

producto de atmosféricos reveses…

 

Pero el mundo subsiste y tiene techo:

lA pesar del temblor que lo ha deshecho

es mas prodigo el suelo dando mieses!

 

Glosa por un soneto de la poeta Marisol

de la Caridad García, de Tamarindo, Cuba

 

SONETOS DE FE

 

Marisol es de allá, de Tamarindo,

pueblo con nombre y con olor a fruta

que lo alcanza, cualquiera, por la ruta

que Dios le hizo en el paisaje lindo.

 

De torpe sueño y vanidad prescindo;

lo que tuvo el pasado no me inmuta,

porque yo sé que el corazón disfruta

cuando ante el alma de su voz me rindo.

 

Me encontré a Marisol una mañana

de un junio no reciente: por cubana

me recibió feliz; agradecida…

 

Lo más hermoso de la vida es eso:

de nada vale el temporal regreso

si te quitan lo bello de la vida.

II

Si te sientes morir a cada instante,

y notas que tu espíritu flaquea

dale dosis de alientos a la idea

y revive la vida agonizante.

 

Lo pasado pasó, queda delante

de nosotros, un cielo que flamea,

hay un futuro que relampaguea

y una estrella fugaz pero constante.

 

Si el horror te persigue y te tortura

derrama tu pasión y tu ternura

que con ello se alivia el sufrimiento.

 

Y aunque todo te falle en la intención

no dejes que fenezca tu ilusión:

sobrevive en lo digno del intento.

III

Hemos llegado al existir sin nada

y después el Señor nos lo da todo:

nos da el agua sin lodo y la del lodo;

del río hondo y la sutil cañada.

 

Nos presta vida ruda y vida holgada

para que analicemos de ese modo,

si vamos a la vuelta de un recodo,

dónde vive la fiera agazapada.

 

Mientras más alcanzamos, más queremos

y nos desorbitamos en extremos

que llegan a una forma desmedida.

 

Mas si naciste sin comida y paz

¿por qué sientes un miedo pertinaz

si te quitan la paz y la comida?

IV

Ama la vida material, la gente…

porque no sabe que el materialismo

le conduce a la orilla del abismo

donde sucumbe irremediablemente.

 

Rechaza la humildad; el subconsciente

se le nubla de nieblas de egoísmo.

Para vivir a bien con uno mismo

la bondad debe ser omnipresente.

 

Toma lo material como una prenda

que te da bienestar, no de prebenda

ni para construirte un monumento,

 

aunque llegues a ser dueño del mundo,

por que el amor es algo más profundo…

no le restes grandeza al sentimiento.

V

La libertad del mundo actual peligra,

dondequiera se opaca su ejercicio.

De una parte se queda el beneficio

pero otra parte de su tierra emigra.

 

El hombre libre con la luz transmigra

huyéndole al injusto sacrificio,

y espera en la distancia por el juicio

contra aquel que lo acosa y lo denigra.

 

En pasiva actitud pasa los años

cuando las nieves de los desengaños

lo cubren en un mundo de aislamiento.

 

Rebélate y reclama tu igualdad

pues tendrás que morir sin libertad

si te quitan lo libre del aliento.

VI

Donde la libertad e s de unos cuantos

absoluto y sagrado patrimonio,

mandan a los más pobres al demonio

y envuelven en sus dogmas a otros tantos.

 

De sombras y penurias y quebrantos

dan las muertes y abusos, testimonio,

y queda sin castigo el matrimonio

que celebran heréticos y santos.

 

La justicia en las manos de unos pocos

solo aumenta el rebaño de los locos

con una humanidad más dividida.

 

No gozará de amor el mundo entero

hasta que no mantenga en su alto fuero,

la verdad, la justicia compartida.

VII

Como hiciera Jesús con sus verdugos

después de la primera bofetada,

vira tu rostro y deja tu mirada

que se asombre de látigos y yugos.

 

Si te niegan los fiambres y los jugos

de manera constante y racionada,

conforme los recoge la manada

recoge, sin protesta, los mendrugos

 

que te ofrece quien lleva el rifle al hombro.

No sufras ni protestes; ni un asombro

debe, en tus labios, encontrar salida.

 

Y aunque sientas arder tu vida entera

en tu angustia más dura y lastimera

haz un verso de amor por cada herida,

VIII

Repartir de lo mucho que nos sobra

no tiene gracia a mi entender; yo creo

que si dar es lo noble del deseo

aun sin que nos sobre, dar es obra

 

que el filántropo cumple. La zozobra

se adueña de la idea del ateo:

cuando da, su tamaño es de pigmeo

¡y parece un gigante cuando cobra!

 

En amor y en la mesa, parte el pan

lejos y libre del mezquino afán

de esperar recompensa en el momento.

 

Comparte, lo que puedas, que es hermoso.

Cuando todo se agote: sé copioso

y reparte bondad como alimento.

IX

¡Cuántos seres nos quitan los bribones

que hacen las guerras y comercializan!

Constructores de bombas que idealizan

con rezos de ternura sus acciones.

 

Criminales de todas las regiones

que en las altas esferas socializan,

que sin ser religiosos simpatizan

con ciertas respetables religiones.

 

Luego de bombardear tiemblan de miedo

y piensan que si dicen cualquier credo

ya se libran del crimen y el pecado.

 

¿No pondrías tu credo en otras creencias

que marchen a la par de ocultas ciencias

si te quitan los seres que has amado?

X

Hay veces que nos quitan hasta el aire

y en el agua nos ponen aditivos,

para que no sintamos los motivos

que nos crece en el íntimo donaire.

 

Y con la anatomía de un desaire

nos infligen conceptos punitivos

que aunque tengan efectos negativos

son efectos que ocurren al desgaire.

 

Si te quitan de todo lo que tienes

una mínima parte, te sostienes

con la parte que guardas todavía.

 

Pero nunca podrás vivir contento

donde nace la luz y su elemento

si te quitan la fuerza y la alegría.

XI

Hay veces que es mejor llorar a mares

en plena soledad y en sitio oculto,

que sufrir el sarcasmo del tumulto

que quiere dar alivio a tus pesares

 

pero vegeta tras lejanos mares

donde reinan el vago y el estulto.

Un dolor vivirá siempre insepulto

por encima de sombras y avatares.

 

Pero si una tristeza te sepulta

para toda la vida en esa oculta

covacha que el amor no ha transitado,

 

no olvides tus recuerdos más hermosos

ni los sitios del alma, misteriosos,

esconde algún recuerdo, el más preciado

XII

El  átomo y la brisa no se ven:

son algo de tan fina transparencia

que no exponen la esencia por su esencia

sino que surgen por la voz del bien.

 

De la misma manera Dios también

se hace un eco a través de la conciencia,

y aunque no se le palpe su presencia

rige en todos los predios del Edén.

 

Decir que Dios no está, que Dios existe,

porque nunca lo has visto ni lo oíste,

me parece liviano. Siempre insisto

 

que regreses a ti y a tu reencuentro,

y en la parroquia de tu más adentro

ama a Dios aunque nunca lo hayas visto.

XIII

Detrás de un sabio pobre otro más pobre

va recogiendo míseros rastrojos

y descienden, voraces, de sus ojos

lágrimas de la pena más salobre.

 

Va descalzo y raído; vaga sobre

pedregales floridos en abrojos

y tinieblas; no tienen sus despojos

si los quiere vender, valor de cobre.

 

Sin embargo el mendigo substituye

la sombra por la estrella porque intuye

que un día va seguido de otro día.

 

Si contemplas la vida en derredor

habrá muchos que cargan más horror,

y verás que al horror de una agonía.

XIV

Siempre acude una mano misteriosa

que alienta al cojo, le da luz al ciego,

y cubre con un manto de sosiego

la paz espiritual donde reposa.

 

Detiene la tormenta que lo acosa,

obedece el turbión al sacro ruego,

y una lámpara azul de claro fuego

resplandece en un asta luminosa.

 

Es que Dios está aquí: sólo se ve

a través de los ojos de la fe

–la virtud que no tiene el anticristo–.

 

No pretendas buscar la salvación

de tu ser en un mar de confusión…

sólo puede salvarte la fe en Cristo.

Octubre 2000

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CUANDO PARTA

 

Ya no me iré a la tumba con la pena

de no haber regresado al patrio suelo

¡Ya me pueden cubrir en hosco velo

los cementerios de la orilla ajena!

 

Cuando alcance la paz ultraterrena

ya la historia será sólo un desvelo,

pero yo gozaré llevando el cielo

del terruño adorado, en cada vena.

 

Qué en la ida también abrazo el duelo

de la gente que hoy llora sin pañuelo,

mientras sufre, del tiempo, la condena,

 

¡poco importa! Ya tengo blanco el pelo.

Cumplí con mi deber y con mi anhelo.

¡Lo que viene después es sólo arena!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL POZO DE LA VIDA

 

Ya el pozo de la vida se me agota:

y su piso de rocas, mustio seco,

asemeja la forma de un gran hueco

donde toda existencia quedó rota.

 

La lluvia que lo ungiera gota a gota,

se esfumó con su nube, fleco a fleco.

Por su oscuro costado rueda el eco

de una voz que se pierde, por remota.

 

Del brocal hecho boca lacia y seca

se desgrana la angustia de una mueca

parecida al erial donde me escondo..

.

Y al mirar hacia el lecho de granito

se rompen con la piedra de mi grito

los ardientes cristales de su fondo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REMEDIO PARA VOLVER  A LA HABANA

 

I

Para ir a La Habana no es preciso

nada más que unos pasos y unos pesos:

los pasos son bien simples: sólo ésos

de crearse en la mente el compromiso.

 

Hay que olvidar el vanidoso viso;

no temer ni a leones ni a sabuesos;

no soñar con patrióticos excesos

ni poner a la patria por el piso.

 

Recorrer el camino hacia La Habana

se logra de la noche a la mañana.

El triunfo no está lejos del fracaso

 

ni lo lejos distante de lo cerca…

La distancia es un puerto que se acerca

desde el punto que des el primer paso

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

Yo te juro que el viaje está logrado

si lo tomas en serio y con más prisa;

sólo tienes que armarte de una visa

teniendo el pasaporte actualizado.

 

En un mes estarás en el Vedado,

o tal vez puedas ir hasta Artemisa,

darte un largo paseo por la Lisa

y volver por los mármoles del Prado.

 

¿No podría un erial vestir de huerto?

¿No pudiera en el áspero desierto,

tener un río la nación cubana?

 

Señalemos la fecha para el viaje,

¡desde ya nos espera aquel paisaje

romántico del cielo de La Habana!

 

Junio de 2000

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

JOSÉ MARTÍ

 

    En el 145 aniversario de su nacimiento

 

El mundo te habrá visto de soslayo,

pero tú proseguiste el derrotero,

que te trazara la visión de enero

para prender, de la justicia, el rayo.

 

Ni cárcel, ni cadena , ni desmayo

te aminoran el ímpetu guerrero.

Tu mirada brilló como un lucero

la tarde aquella del glorioso mayo.

 

Las alas y las crines de tu equino

volaron por encima de El Turquino,

–monumento que nadie te derriba–.

 

Y al reflejarse tu figura ecuestre

sobre las aguas del Contramaestre,

la corriente corrió montaña arriba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

Ser que ascendía en la visión de un ala.

Trazó la ruta del destino patrio.

Virtuoso sin igual de la palabra,

le dio su sueño un horizonte amplio.

 

Colocó la bandera sobre el asta

y salió a combatir sombra y escarnio.

En vez del vino de extranjera savia

gustó su vino aunque le fuera agrio.

 

No temió ni al dolor ni al sacrificio,

y fue la Patria lo primero siempre.

¡Así la historia lo conoce, digno!

 

Porque aquel hombre de mirada simple,

usó la piedra de su verbo fuerte

para el cimiento de una Cuba libre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA  MARIPOSA

 

(Flor nacional de Cuba(

 

Por tener inquietud de mariposa,

esta flor nacional del patrio suelo,

en la tarde soleada tiende el vuelo

y en una estrella tropical se posa.

 

Cierta elegancia femenil la endiosa

y es envidia del lirio.  Por modelo

la azucena la imita con recelo

y se desvela en el rosal la rosa.

 

De su nívea textura siente celo

la fuente cuando bulle rumorosa

y toda la campiña es un desvelo

 

de celeste belleza… Primorosa

fulge la luz que le regala el cielo

a la flor nacional: ¡La Mariposa!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL TOCORORO

 

(Pájaro nacional de Cuba)

 

Símbolo de la patria. Venerado

desde los tiempos de la noble gesta,

cuando la sangre, con viril protesta,

tiñó los campos. El apostolado

 

curtió la vida del mambí abnegado

y fue su suelo una solemne fiesta.

Y entonces una joya como esta

disfrutó de su gloria y su legado.

 

Su plumaje brillaba con un brillo

de color de lucero. Como anillo

lijado al temple magistral del oro…

 

y en verde, rojo, y en azul y gualda

volaba con sus plumas de esmeralda

por los montes de Cuba, el tocororo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA PALMA REAL CUBANA

 

(árbol nacional de Cuba)

 

Yo conozco los pinos y los robles

que he visto prosperar de polo a polo.

¡Los árboles!: No olvido ni uno solo:

comprendo que los árboles son nobles.

 

Pero en Cuba, mi patria, un árbol crece

que se empina y que casi toca el cielo:

es la palma, la real, que tiene un vuelo

que a su vez extasía y estremece.

 

Se levanta orgullosa en la llanura,

y tal es su simbólica figura

que la llaman el árbol nacional.

 

Además de cobija da palmiche…

Soy feliz cuando cubren mi trapiche

yaguas y pencas de la palma real.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL AVISPERO

 

Cuentan que un día decidió un sitiero

recorrer su heredad de punta a cabo,

y en la copa florida de un guayabo

descubrió, sorprendido, un avispero.

 

El enjambre, agresivo, salió fiero,

como tigre que ataca. Como rabo

de nube tormentosa. O como nabo

que se pasó de hora en el caldero…

 

El sitiero roció un perfume fuerte

y el furioso avispero fue a la muerte

como si fuese volandera chispa.

 

Ya no hay panales ni agresividad,

y dicen que en aquella vecindad

¡no se vislumbra ni una sola avispa!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA CUEVA

 

Es de piedra su piso como el techo

y las paredes. Seriedad de roca

tiene su cara que el temor provoca

cuando yace callada en turbio lecho.

 

Sobre su techo nace verde helecho,

que su tapia sin mármoles disloca,

y el cacto que se eriza cuando evoca

la fértil mansedumbre del barbecho.

 

De piedra son sus rasgos y de piedra

sus perfiles oscuros que con hiedra

la entrada a su recinto desfigura…

 

Por la espesa agonía de su calma

se pudiera decir que toda su alma

se formó de insensible grava dura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA PIEDRA

 

Ha tiempo, cuando yo viví sin tino,

y vagaba entre el viento y el chubasco,

junto a un monte de zarza y de peñasco,

me encontré con la roca del camino.

 

Comprendí los dolores de mi equino

por la sangre en la llaga de su casco

y entendí que la ruta hacia Damasco

fue la ruta normal del peregrino.

 

El hombre, con las piedras de la vida

cementa su camino hacia la gloria

¡o tapia de su tumba la salida…!

 

A veces con la piedra tira y medra.

¡Qué la piedra es principio de la historia

y una vida sucumbe ante una piedra!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESA PUERTA

 

Cuando encuentres la ruta consumida

y la puerta hacia el bien esté cerrada

vuelve tranquilo a la primera entrada

por donde entraste a conocer la vida.

 

La puerta que te dio la bienvenida

nunca cierra su marco ni es tapiada

por el polvo feroz, ni condenada

todo el tiempo a negarte la salida.

 

Quizá la ruta se torno extraviada

con alguna intención desconocida.

Pero el Todo, que vino de la Nada,

 

puede hacer una puerta de una herida.

¡Busca esa puerta siempre iluminada

por donde entraste a conocer la vida!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VALPARAÍSO

 

Ciudad de piedra y de fulgor celeste

que deslumbra la vista del viajero;

perla engarzada en cuarzos del Oeste,

joya caída de un azul lucero.

 

Eres almohada para que recueste,

la poesía, su candor cimero.

Atalaya del arte viva en este

instante de buscar un sol postrero.

 

Pasar por ti sin desear quedarse

es lo mismo que amar para no darse

con plenitud de amor, a quien nos quiso…

 

Ciudad romántica y acogedora.

¡Soñé con descubrir mi nueva aurora

y al fin la descubrí en Valparaíso!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESTAMPA DE MONTE ADENTRO.

 

I

 

Por la orilla escarpada de verde-oscuros cerros,

a cien leguas terrestres de pueblerinas voces

y entre el ruido heridor de relinchos y coces,

van ladrando jadeantes enloquecidos perros.

 

Siguen ecos confusos de lejanos cencerros,

de rebaños que cruzan las estepas precoces,

huyendo de monteros con látigos atroces

que rastrean audaces azorados becerros.

 

Cuando al fin los monteros, con ayuda canina,

recogen la manada, los cuartones de alambre

mugen ante los vahos de la oleada vacuna.

 

Llega la noche al llano. Con su luz mortecina

se ve una choza pobre comida por el hambre

y en su techo de paja cae a chorros la luna.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

Sobre mullida cama de guijarro y floresta,

donde sólo la calma la quiebran junto al trillo

la monótonos cantos de un barítono grillo…

bostezada de luces, la noche se recuesta.

 

Cesan esos bullicios de la mundana fiesta

de la fauna y la flora; cesan música y brillo.

Distante canta un gallo. Como hiriente cuchillo

corta en tiras la noche. Cuando su larga siesta

 

termina en los primeros rayos del nuevo día,

otra vez sobre piedras se agarran las raíces,

y muestra su pesada casucha el caracol.

 

La historia se repite: la choza gris vacía

con igual pesadumbre de viejas cicatrices

mientras sobre su techo cae a chorros el sol.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CEREMONIAL

 

Sigue el hombre creyendo los falsos testimonios

que otros hombres iguales escribieron antaño,

de un forma tan fina, que a través del engaño

se forjaron romances de eternos matrimonios.

 

Se llenaron las arcas de faustos patrimonios;

alcanzaron los templos gigantescos tamaños.

En medio del tumulto de amigos y de extraños

mezclaron a los dioses con santos y demonios.

 

Descubrieron el oro las manos enlodadas

de mineros con alma también de lodo impune,

y el oro –ya enlodado– perdió cabales brillos.

 

La gente se fecunda de ideas mal pensadas

y en los mismos conceptos casi siempre reúne

los humanos en castas para hacerlos caudillos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESPACIAL

 

Después de galopar las campiñas hirsutas

con acento de fuego sobre ardidos peñascos,

para estrenar distante sus charolados cascos,

mis corceles galopan las más lejanas rutas.

 

Desde aquellas regiones parecen diminutas

las montañas llovidas de ligeros chubascos,

y lucen las ciudades minúsculas damascos

perdidas entre nieblas de celestes virutas.

 

Se aligeran los trotes; las crines se alborotan;

con idénticas voces se yerguen y relinchan

y de polvo de estrellas percuden los caminos.

 

Se diría que mueven al mundo cuando trotan:

rebelados corcovos las bestias desencinchan

y son como un radiante trotar de remolinos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS AEROPUERTOS

 

(Vistos desde distintos puntos anímico

 

I

 

Los aeropuertos siempre serán perturbadores

más de una vez he visto decenas de viajeros,

infundados tal vez, pero en verdad sinceros.

expresar en sus caras los profundos temores,

 

Registros de maletas; entre los pormenores

que a cargo de corteses y adustos maleteros

no logran aquietar los rostros más austeros

ni aunque mil azafatas se gasten en primores.

 

Es hora de abordar; la movida más tensa,

parece que la sangre de pronto se condensa

en las rígidas venas. Inicia el raudo ascenso

 

y rielar sobre mares, nubes, valles y montes

se descubren mil nuevos paisajes y horizontes,

que sobrecoge a todos de nerviosismo intenso.

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

Los aeropuertos siempre serán acogedores:

más de una vez he visto decenas de viajeros,

que momentos felices tras mundos venideros.

se les ven reflejados en el rostro, en colores.

 

Registros de maletas: como otros pormenores

a cargo de impacientes y astutos maleteros

aquietan con halagos los rostros placenteros

junto a cien azafatas que cumplen sus labores,

 

Es hora de abordaje, partir nos recompensa,

siente el alma alegría, la alegría es inmensa,

que parece una gloria la inquietud del ascenso.

 

Y es rielar sobre mares, nubes, valles y montes

un mundo de mil nuevos paisajes y horizontes,

que a todos sobrecoge del placer más inmenso.

 

Miami, mayo de 2006

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PURIFICACIÓN

 

Al volcán que vomita sus lavas en la cumbre

y por valles floridos su ardiente río encausa,

no debe recordarse por el horror que causa

sino por la belleza que produce su lumbre.

 

Es verdad que consume la terrena costumbre,

pero después que cesa la voraz tropopausa,

al fin vuelve la pausa y al llegar esa pausa

queda el terreno libre de toda podredumbre.

 

Si la gente mundana que vive en este mundo

sufriera en sus entrañas los físicos volcanes,

pudiera renovarse de esos males que sufre.

 

Mas el mal que padece, se sabe tan profundo

que quizás es preciso soltar todos los canes,

del cielo, y atojarlos a cien ríos de azufre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REBELIÓN

 

En toda la extensión de la América hispana

–América del Sur, Caribe, Golfo y Centro–

ya son cita segura cuyo histórico encuentro

se reviste de urgencia: su salvación humana.

 

San Martín y Bolívar ya tañen la campana

como un sol inmortal en el justo epicentro,

que habrá de resolver el triste desencuentro

de más de cinco siglos sin luz y sin mañana.

 

La hueste de la hispánica dolida estirpe late

como volcán hirviente. Las entrañas terrenas

han de salir quemando “como lengua de lava”,

 

para azuzar la lucha del más digno combate

y quebrar para siempre las malditas cadenas

de una tierra que sufre cinco siglos esclava.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PERSPECTIVA

 

Vivo oteando el futuro con los ojos absortos,

voy en busca de ocultos horizontes lejanos,

desde un punto de ciertos y fijos meridianos

capaces de encontrar los más extraños ortos,

 

donde lunas y soles padecen sus abortos

en los amaneceres de huracanes tempranos,

en que tras la tiniebla no vemos los arcanos

y los días se vuelven miserables y cortos.

 

De la brújula ausente recabo luz y rumbo:

me hace falta saber dónde perdí la huella,

dónde varó mi barco sin bahía ni puerto.

 

El tiempo se despeña por el alto derrumbo

como quien sin timón en la roca se estrella

y el ancho mar se vuelve lejanía y desierto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yo quiero cuando me muera

sin patria pero sin amo.

 

José Martí

 

SIN NADA

 

Después de proveerse con otros militares

de las armas mejores fabricadas en Prusia,

un soldado América se fue a pelear a Rusia

del lado de los ricos; al mando de los zares.

 

Perdió la guerra inútil en los hielos polares,

cerca de la Siberia, por su falta de astucia;

al volver a su predio con su avitualla sucia

lavó sus uniformes con aguas de pesares.

 

Regresaba más viejo, más herido, más triste,

su casa había perdido; sus hijos, su mujer;

su patria ya no era la misma que él dejara.

 

¡Volver tras ese tiempo donde ya nada existe

no marca un fin seguro, pues es triste volver,

y volver a la estepa que ya ni Dios ampara!

 

 

 

 

 

 

 

MIEL DE BIEN

 

Tu cuerpo es un ardiente trapiche donde muelo

las cañas más sublimes de mis tierras mulatas

los azúcares brotan de tus labios en gratas

eclosiones de mieles oliendo a caramelo.

 

La cosecha ha crecido debajo de tu pelo

donde soles y lunas le cantan serenatas

y más tarde se vuelven fecundas cataratas

de olores embriagantes para dulce desvelo.

 

Qué cañas más sublimes esas cañas molidas

que llenan abundantes la canal de tus senos

inundando mi boca que ha esperado sedienta.

 

Estas mieles de ahora curan viejas heridas

antídotos urgentes contra muchos venenos

de los viejos rezagos de una edad cenicienta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HURACÁN DE AGOSTO

 

En un redondo transitar violento,

distante, por el Este, se movía.

Como un monstruo diabólico rugía

bajo el toldo del cielo amarillento.

 

Atareado de sombra, de agua y viento,

su vórtice la Tierra estremecía.

Por rutas del Atlántico venía

sobre el ancho de agosto, turbulento.

 

A media noche su terrible aldaba

despertó la ciudad que dormitaba:

los árboles, las casas, los caminos,

 

y muchas vidas, que, sin techo y pan,

comienzan a creer que este huracán

comandaba un millón de remolinos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HURACÁN DE OTRO AGOSTO

 

Katrina vino con maldad felina:

nos la vendieron como niña boba

y resulta que fue mucho más loba

que la loba del monte de la espina.

 

Nos distrajo con gracia femenina:

con sayuela de bruja y con escoba

barrio barrios por mil… ¡Casi joroba

la Ruta de Coral… esta Katrina!

 

A cambio de la luz nos dejó el agua

y ahora Miami parece una piragua

mecida por la fuerza de un tsunami.

 

Un ciclón: uno más de nuestra serie

que deja sin piedad y a la intemperie

¡las tórridas palmeras de este Miami!

 

Coral Way, calle de Miami

25 de agosto de 2005

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HURACÁN DE UN TERCER AGOSTO

 

Otro huracán de agosto y van tres huracanes

que llegan en agosto a invadir estas costas.

Este nuevo huracán por las rutas angostas

del Caribe ya viene seguido de sus canes.

 

Un huracán asusta pues como los volcanes

cuando pasa destruye tortugas y langostas

y las palmas erectas defendiendo sus postas

padecen de la furia los terribles desmanes.

 

Si Ernesto al fin llegara y llega en otro agosto

perderán nuestras costas el verdor y la arena.

Veremos muchas casas nuevamente sin techo.

 

Se llevarán los vientos el perfume y el mosto;

nos dejará clavados con espadas de pena,

gozando las heridas que nos deje en el pecho.

 

Agosto 27, 2006

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

Este huracán de agosto que al parecer vendría

con la hondura siniestra del inmenso Caribe,

fue gota de agua y viento que disolvió mi aljibe

––mi aljibe tiene el ancho que tiene una bahía––.

 

Mientras al pobre Ernesto se le descomponía

el vórtice y la fuerza por un mortal declive,

a su abismo rodaba…Ya Ernesto sólo vive

con otros pobres muertos en la cuenca vacía.

 

Igual que este huracán no vamos a ver otro

huracán desbocado de terrestre locura,

ni que muerda las olas o devore el paisaje.

 

Ya el potro refrenado ni siquiera es un potro

que le niegue al montero subir a su montura…

¡Así termina Ernesto sin gloria ni coraje!

 

Agosto 30,06

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CICLÓN

 

Con una fuerza de ciclópea escoba

barre los pisos de la faz del Orbe.

A su paso no hay cumbre que le estorbe;

mueve a su antojo la terrestre alcoba.

 

El cedro milenario se joroba;

montes y valles y plantíos sorbe;

espacio, tiempo y claridad absorbe;

derriba la palmera y la caoba.

 

Arrasa con las torres y los templos,

se ensaña con los pobres caseríos,

y, para terminar con sus ejemplos,

 

(os deformes cadáveres oculta

en las turbias corrientes de los ríos,

y en las fosas marinas los sepulta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NO HAY PAZ POSIBLE

 

Sigue la humanidad en guerras intestinas

complicando del mundo toda posible paz…

Es que el ente desea bajo negro antifaz

en lugar de las rosas colocar las espinas.

 

Así, cuando reparte las esencias divinas

que despiden las rosas de su huerto feraz

tiene el filo del cardo que punzante y voraz

hiere la contextura de las vetas más finas.

 

Al vibrar de las notas del concierto mundano

danzan con ritmo igual gentuza y burguesía:

nada detiene el ritmo cuando canta el alcohol.

 

Por eso ese plomizo fulgor del meridiano

igual sirve a los brutos que a la sabiduría…

Todavía la insania no se ha robado el Sol.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INALÁ MBRICA

 

Extraño tu palabra si no llega

por el hilo invisible del correo;

lejana como estrella azul te veo;

la luna de tu cielo casi ciega.

 

¡Como la luz de tu palabra riega

mi jardín agostado de ajetreo!

Me crece el corazón por el deseo

del agua que la vida ya me niega.

 

No me niegues tu río ni tu fuente

ni te vuelvas un valle indiferente…

Mis pájaros se mueren sin nidales.

 

Permite que los ricos surtidores

que te llenan de lirios y rumores

fertilicen de nuevo mis eriales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRESUMIR A COSTA AJENA…

 

La luna, presuntuosa damisela nocturna,

con su traje de nubes y su lujo de plata,

sale a dar su paseo de rutina escarlata

sobre nuestro planeta de cara taciturna.

 

Disipa la pesada tiniebla que embadurna

de tiznes ancestrales el rostro que retrata,

y repite en la misma tristona caminata

la misma trayectoria. La potencia diuturna

 

del sol es la que nutre, lo que aviva y sujeta

a la luna orgullosa. Pero en nada se inquieta,

y se atreve a decirle ––con injusta ironía,

 

al sol, que ni siquiera presume de fantoche––:

que al verlo tan enorme nunca sale de noche.

¡Siendo el Sol el autor de la noche y el día!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TODO TIEMPO PASADO PARECE MEJOR.

 

Llorar sobre la tierra del pasado ya extinto,

es hacer de las lágrimas infinitos eriales,

es lo mismo que darle candela a los trigales

o perderse en el monte llamado “laberinto”.

 

Lo de ayer ya pasó; lo de ayer fue distinto.

Volver a las casuchas de viejos arrabales

a vivir como viven las naciones tribales,

es forjar un futuro lóbrego sobre un plinto.

 

Con esos “lloriqueos” vivimos los cubanos,

pensando en un regreso que no es posible ya:

sin primos y sin tíos, sin padres sin hermanos.

 

Todo lo que fue nuestro lo tenemos acá;

los hijos y los nietos son norteamericanos

¡los cubanos legítimos se quedaron allá!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ABRUMAMIENTO

 

Buscar la enemistad del auditorio humano

es hazaña de locos o de cortos de idea;

allí donde la vista del mundo se recrea

los límites del hombre no abarcan lo lejano.

 

Pareciera locura secar al gran océano

o querer convertirlo, por antojo, en batea.

El mar, que sube y baja por arte de marea,

nunca podría nadie desaguar con su mano.

 

Así, la muchedumbre ––llamada mayoría––

es la mar sin orilla: mar de gente que abarca

la redonda mirada de horizonte a bahía.

 

Al fijar ese término, que los “límites” marca,

es el mar infinito quien nos abre esa vía,

limitada, que mueve nuestra efímera barca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AL QUIJOTE Y SANCHO PANZA

 

(Homenaje a 400 años de su nacimiento)

 

De La Mancha en el suelo castellano

se hallaban el Quijote y su Escudero,

Sancho Panza. Un Rocinante ibero

desordenaba la extensión del llano.

 

Relampagueante de fulgor la mano

diestra del «ingenioso caballero»

bajo el fuerte dominio del acero

y la plomiza luz del meridiano.

 

Las espadas hirieron los gigantes

de hierro; cabriolaron los equinos

-imaginarias bestias de Cervantes-.

 

Tiñó el fuego del sable el arrebol,

y exánimes —caballos y molinos­

chorrearon por la herida sangre y sol.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PERIPECIAS DE UN VIAJE

 

Seis horas en el vientre de una nave,

mientras aguardo levantar el vuelo,

además de un terrible desconsuelo,

me llenó de temor profundo, grave.

 

Iba a ser este vuelo breve, suave,

pero entonces nublose todo el cielo

y eso fue como estar metido en hielo

o hallarse en el estómago de un ave.

 

Tras esas horas de esperar paciente

se agotan la paciencia y lo prudente…

Mas cuando todo pareció perdido,

 

vi que por el pasillo, dulce y grata,

venía a socorrerme una azafata

con su rostro de arcángel sonreído.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEIS DEL MES SEIS DEL AÑO SEIS

 

Este seis del mes seis del año seis

os procuro el mejor de los regalos:

que os liberéis de los trajines malos

que en las noches viciadas vos tenéis.

 

A los supersticiosos vos no deis

cabida ni en el alma ni en los halos

de la casa del Ser. ¡A piedra y palos

echadlos del lugar si vos los veis!

 

Ninguna mente que se intranquilice

con lo que el vulgo trasnochado dice

puede tener, al fin, una paz propia.

 

Vosotros que gozáis en esta farsa

bailadores seréis en la comparsa

de una copia copiada de otra copia.

 

06/ 06/ 06

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MERCEDES MATAMOROS

 

(La Safo cubana)

 

La musa del más bello consonante,

para darse en románticos apegos;

en la blanca ribera de Cienfuegos

la vistieron con galas de diamante.

 

Se nutrió de la esencia que distante

venía sobre barcas de altos fuegos;

conforme Safo erotizó a los griegos,

Cuba la vuelve su más fiel amante.

 

De su erótico verbo hace derroche;

los desnudos encantos de la noche

gozan de Eros en la ardiente llama.

 

Junto al verde cubano y el turquesa

de aquel mar caribeño a Safo besa,

y Cuba, como Lesbos, le dio fama.

 

Miami, mayo de 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

ROMANCE ENTRE PATOS          (Poemario)

EN  EL  PATIO FLORIDANO

DE ANA Y FRANK

 

BAJO EL TECHO DE LA TARDE

 

Junto a un lago sereno, cristalino, profundo,

un pato y una pata de un patio muy florido,

buscaban afanosos dónde formar un nido

distante del bullicio perturbador del mundo,

 

Vino el pato primero y casi  en un segundo

consiguió dónde hacer el hogar preferido;

después vino la pata y dio su buen sentido;

fijando el dulce nido bajo el sol rubicundo.

 

El viviente común no hubiera imaginado

que la plúmea familia pusiese allí su amado

nidal, y en siete días multiplicara en siete.

 

En aquel ornamento, como una chimenea,

la pareja de patos con orgullo procrea

y navega la tarde, sobre el lago, al garete

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA COSECHA

 

 

Aquí está  la vitrina que exhibe la cosecha

producto del amor, del tiempo, la constancia,

y los dueños del patio que con su tolerancia

han hecho ya posible completar esta endecha.

 

Si sigue este proyecto por la ruta derecha

vendrán días de vuelo, de brisa y de fragancia,

de patitos siguiendo junto al lago y la estancia

la que pudo haber sido blanco vil de una flecha.

 

Siempre hay almas que cuidan las cosas naturales

las que sobre el asfalto pueden crear un monte

y darle a sus riberas color de matorrales;

 

hacer que un gajo pueda serle nido a un sinsonte

que dan calor al nido; confort a sus nidales

y pintarle una rosa de sol al horizonte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EN EL SÉPTIMO DÍA

 

En el séptimo día la séptima postura

terminó de poner la mamá, suavemente,

y dispuso su cuerpo con la sangre caliente

a dar vida a los huevos con su temperatura.

 

Tras las cuatro semanas de fija cobertura

unos plúmeos pichones brotarán de repente

como fruto sagrado de aquella diligente

pata-madre criadora de tal empolladura.

 

Hacia el día vigésimo octavo, esta pareja

ha de ver como cada patito rompe y deja

los estrechos estuches de aquellos cascarones.

 

Y después de haber sido por natura entrenados,

siguiendo con los hábitos de sus padres plumados,

por la orilla del lago volarán los pichones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PROCESO

 

Cuatro cuartos de luna  que toma el empollado

atraviesa por riesgos que Natura ha previsto:

––Natura siempre tiene para ese riesgo, listo

el remedio preciso y además adecuado––

 

Ante el riesgo presente la “madre” ha preparado,

de su propio plumaje, lo que aquí ya hemos visto:

una manta que cubre los huevos…¡Hasta Cristo,

si lo viera, muriese de asombro inusitado!

 

Sucede que la madre de vez en cuando sale

a cumplir exigencias de la fisiología

y cuida no dejar a la intemperie hostil

 

aquello que va a ser su más preciada cría.

Sin mucha extravagancia para hacerlo se vale

del amor más sublime y el valor más sutil.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SIGUE EL PROCESO

 

 

Rodeada de esa manta de plumas, pensativa,

como si en el futuro pensara en el presente

aquí vemos la madre del futuro, silente

cual si del sacrificio fuera la estampa viva

 

¿Qué misterio profundo del arcano, motiva

que se aleje tranquila de la suave corriente

del lago donde puede nadar plácidamente

con el bando de amigos que fue su comitiva?

 

Solamente una madre se sacrifica tanto

solamente una madre soporta el sufrimiento

y no conoce un límite la pena de su llanto.

 

Aquí de cuerpo y alma con todo el ser sediento

va ganando la gloria del cariño más santo

y ella misma se erige su mejor monumento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PARTO

 

Fueron largos los días, los días de la espera

pues fueron veintiocho los días que esperamos.

Fue la luna completa. Pero al fin aquí estamos

con los recién nacidos; es la familia entera.

 

¡Qué si valió esperar!, pues no de otra manera

mostrarían los rostros el placer que gozamos.

De ahora en adelante veremos qué inventamos

para que el entusiasmo que sentimos, no muera.

 

Hay que buscarles nombres a los siete patitos

sugiero lunes, martes, miércoles, jueves, viernes

y sábado y domingo… ¡Qué mejor que los días

 

de la semana en nombres para siete angelitos!

Y serán grandes patos los patitos en ciernes:

¡sin contarse los sueños y algunas fantasías!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARIENDO

 

Dos de los nuevos críos murieron al nacer

no sé si por asfixia, si por algún infarto.

Sólo cinco de siete rebasaron el parto;

ya sábado y domingo han dejado de ser.

 

Al menos ya estos cinco se empiezan a mover

y pronto los veremos vagar por el reparto

en forma de bandada, mientras versos yo ensarto

bajo las suaves brisas del tibio atardecer.

 

He aquí la prueba viva con estos cascarones

donde incubó Natura cinco formas de vuelo

en un nido de piedra. ¡La cosa no fue fácil!

 

Ya el parto llega al fin y a saltar los pichones

se alistan con la madre  vigilante en el suelo,

todos con un plumaje de la hechura más grácil.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PRIMER  AVENTURERO

 

Como todo en la vida siempre el más atrevido

es el que se aventura y el terreno examina,

aquí el primer patito con cuidado camina

después de haber dejado la ternura del nido.

 

Tras este aventurero de pronto lo han seguido

los otros adornados de pluma diamantina

y hacia el lago de un agua serena y cristalina

a darse un chapuzón el quinteto ha corrido.

 

Unas horas de vida sólo cuentan los nuevos

personajes que habitan esta parte del mundo

y ya tienen más fuerza que un muchacho de trece

 

primaveras cumplidas… Atrás quedan los huevos

y la angustia del parto, pues segundo a segundo

ya cada uno de ellos con vida propia crece.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA PRIMERA EXPERIECIA

 

Aquí juntos los cinco con su madre y maestra

comienzan a tomar lecciones que, aprendidas

conforme a la Natura, pudieran salvar vidas

en los casos más graves de sequía siniestra.

 

La madre profesora con esta noble muestra

sólo imparte  conductas por ella conocidas

y con estas virtudes con bondad repartidas

la gran sabiduría de su estirpe demuestra.

 

Ya con estas premisas la evolución se plasma

y es un hecho feliz para un nuevo escenario

en donde ha sucedido. Según dicen los dueños

 

(y lo dicen de un modo que al oído entusiasma)

la familia emplumada recorre el vecindario…

¡Y aunque no se sonrían ya se ven muy risueños!

 

Primer accésit “Premio Internacional de Poesía

Eugenio Florit”, 2007. Círculo de Cultura

Panamericano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EROTISMO VEGETAL (Poemario)

 

PAPAYO

 

Papayos hembras-machos reflorecen

en los huertos fecundos del planeta;

el macho airoso en la heredad vegeta

donde sus flores las lloviznas mecen.

 

Tienen el polen que después ofrecen

a las hembras de al lado. Se completa

el coito vegetal cuando en la meta

las papayas, del tallo, airosas crecen.

 

Así es como este amor un dios realiza

cuando a la hembra el macho poliniza

sin lo cual no encintasen las papayas.

 

De este erotismo vegetal se inunda

la brisa entera con la que fecunda

la rica flora desde tiempos mayas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EVOLUCIÓN VEGETAL

 

Las abejas trabajan en labores

de refinado y hacendoso estilo;

cruzan la flora de albahaca y tilo

y juntan mieles, sales y colores.

 

Regresan presurosas a las flores,

se posan sobre el rojo verticilo,

y en la herida sedienta del pistilo

depositan su esperma de sabores.

 

En las colonias de la orilla ajena,

son parte necesaria de la escena

aves, ardillas, grillos y lagartos…

 

De luces bellas la estación se pinta,

¡pues acaba de ser natura encinta

y Diana espera frutecidos partos!

 

XI

 

Esta tierra de inciensos tropicales;

esta tierra de sueños: la Hispaniola,

le bastó al almirante, por sí sola,

para tener las bendiciones reales.

 

Bartolomé Colón, con sus iguales,

exhibe de los triunfos la corola,

coronando la isla con la aureola

de todos los valores coloniales.

 

El férreo y triste Nicolás Ovando,

gobernó dicha Isla con nefando

pensamiento de gente sin virtud.

 

Destruyó los santísimos orígenes

al darles a los pobres aborígenes

el tratamiento de la esclavitud.

 

A ARÍSTIDES SOSA DE QUESADA

 

Cubano (1908-2000)

 

Nunca supo el Parnaso de más alas

ni el espacio dispuso de más cielos

que los que este poeta de altos vuelos

recorriera en sus místicas escalas.

 

Hombre justo y de bien y cuyas galas

dieron toques de gloria a sus anhelos.

Por su tierra afloraron sus desvelos

en las épocas buenas y en las malas.

 

Del sonoro vocablo usó los hilos,

Vivió tiempos salvajes y tranquilos.

Conquistó de la patria los laureles.

 

Mi corcel de patriota busca soles

que iluminen de nuevos arreboles

su jardín de radiantes canisteles,

 

Miami, 2000

 

EL LLANTO

 

Frente a la tumba donde yace el llanto

no con nostalgias de ilusión tropiezo,

si no que me arrodillo y canto un rezo…

¡Más bien le empino mi gozoso canto!

 

La paz del hombre ha padecido tanto

que a dudar de los místicos empiezo,

quebrando con martillos de bostezo

la mudez infernal del camposanto.

 

De ese llanto sin causa que a deshora

cierta parte infantil del mundo llora,

ni una pizca humedece el noble suelo.

 

Porque el llanto vertido sin decoro

nunca puede igualar el dulce lloro

de quien sufre de veras bajo el cielo

 

COLOQUIO

 

Estábamos tú y yo cerca del llanto,

de la noche divina bajo el peso.

Jamás me vi tan cerca del encanto

ni vi tan cerca, de tu boca el beso.

 

Llorar es mi costumbre si no canto.

Es como limpio el corazón de exceso

de pesares, de angustia y de quebranto.

¿Acaso tú también lloras por eso?

 

El coloquio ya estaba hecho un destello.

Me parecía demasiado bello,

demasiado hondo… Se acabó el coloquio

 

como cosa que acaba de repente,

pero tú estás sin marchitar, vigente

en mi eterno y vibrante soliloquio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ml DOLOR

 

Échame a mí la culpa, yo soy fuerte,

yo la puedo cargar, yo la resisto.

Acúsame si quieres de no verte,

de no verte sufrir como te he visto.

 

Acúsame de inerme; esa es mi suerte,

–una existencia donde yo no existo–.

He de llevar mi cruz hasta la muerte

y morir sin blasfemias, como Cristo.

 

Yo tengo mi dolor, dolor muy mío.

Es la irrealización de lo que ansío.

Ansia sublime que ha quedado trunca.

 

Así se gasta sin cesar mi vida,

en un perenne desangre por la herida

que no veré cicatrizada nunca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DOS BANDERAS

 

Hoy icé la bandera americana,

con legítimo orgullo, en el alero

de mi vieja morada; el mundo entero

la admira por gloriosa y soberana.

 

Y mi heroica bandera, la cubana,

la puse a tremolar sobre el cantero

de mi eterna ilusión, porque no quiero

que muera sin mi beso allá en La Habana.

 

Esa estrella con franjas; ese hechizo,

un mañana que veo muy cercano

adornará en tu otra vez mi colgadizo.

 

Que el hecho de sentirme americano,

no ha mermado mi amor y no deshizo

el derecho a existir y a ser cubano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

 

Ya veo su pesar, amigo hermano,

pero por esa misma triste edad

de los tiempos, en una oscuridad

se agotaba mi pueblo… ¡mi cubano,

 

pueblo sin luz, y vino un ser de mano

bondadosa y de  ingente voluntad

poniendo en Cuba la electricidad,

dando a raudales su calor humano.

 

Cada cual agradece a su manera

la ayuda que recibe… Yo le diera,

la base del más alto monumento.

 

¿Entiende amigo-hermano, la razón

por qué este cauce de mi corazón

se vuelve un río de agradecimiento?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NAVIDAD 2012-

 

¿Nada más que una vez dicho milagro

ha sucedido entre cien mil milenios!?

Según versiones de preclaros genios

el mito de la historia acaba en magro.

 

Muchas horas yo a esto no consagro

porque desde los días primigenios

se inventaron leyendas y convenios

de espurias cuentas y contexto flagro.

 

Yo sólo he de aceptar la Santa Cita

después que este milagro se repita

y otro niño en la paja Dios encuentre.

 

Entretanto, ante el cielo y en el nombre

del Divino Hacedor, creo que el hombre

tuvo mucho que ver con aquel vientre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DÍA DOCE, MES DOCE Y AÑO DOCE

 

Día doce, mes doce y año doce:

ya sabemos que un día como este

no se va a repetir bajo el celeste

territorio que el mundo reconoce.

 

¡Que cada cual a su manera goce

y luego pague lo que el goce cueste,

sin que nada el bolsillo le moleste

ni le pida prestado a quien conoce.

 

Hay unos gustos que resultan caros,

sobre todo si han sido gustos raros

que vamos a probar por vez primera.

 

Esta noche que digo, no es barata,

debes entrarle con bastante plata

para que goces una noche entera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DESDE EVA

 

Desde el bíblico tiempo de Adán y Eva

alcanzó la serpiente un digno espacio

lo mismo entre las plumas de palacio

que entre rocas hirsutas de la cueva.

 

La serpiente sensual es la que lleva

insinuante ante Adán el seño lacio

y la grácil figura que en despacio

gesto, desnuda cada vez más nueva.

 

La serpiente se tiende junto a él

y le enciende y provoca el cascabel

en sus noches eróticas y ardientes.

 

Después de consumado el acto erótico

regresa con su atuendo más exótico

al nido donde incuban las serpientes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FAMILIA DE LAS AVES

 

Hubo día que fueron las serpientes,

como los pájaros, con bellas alas,

y anduvieron por todas las escalas

de las regiones  entre continentes.

 

Sobre lagos de fuego y lava ardientes

hicieron nidos entre hirsutas balas

y defendieron de unas fieras malas

sus pichones de cobras inocentes.

 

En la edad que brillaron los reptiles

eran cuerpos con almas muy sutiles,

compañeras de santos y de brujas,

 

que salían llameantes de las rocas

mostrando la negrura de sus bocas

y dientes afilados como agujas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SERPIENTE CLOROFILA

 

Atado junto al  cuerpo lleva un haz

de aquietadas serpientes venenosas,

tan adorables en sus mismas cosas

que se confunden con la misma paz.

 

Hay veces que las suelta en el solaz

de su patio entre lirios y entre rosas

y allí conversan con las mariposas

que adornan de la tierra la gris faz.

 

Al verlas con la piel rosada o lila

o el verde o el azul… el clorofila

brillante de la tarde se nos pierde.

 

Las serpientes al sol que reverbera

ondeantes como mares sin ribera

hacen la tarde una culebra verde

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SENSUAL

 

Toda la fuerza del amor se inflama

cuando en Eros intrépido se anuda

la serpiente del sexo y se desnuda

Afrodita en el blanco pentagrama.

 

Lo dulce del veneno que derrama

la serpiente del poro que más suda

hace que un dios universal acuda

y queme los inciensos de la cama.

 

La serpiente, muy rítmica y sensual

tanto en la carne como en lo ideal,

según leyendas de la prehistoria…

 

sostienen una estrecha relación

con los deseos de la excitación:

¡el efímero instante de la gloria!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SON OVÍPARAS

 

La serpiente procrea cual las aves

y de ovales estuches, los embriones,

salen las serpentinas. Los pichones

antaño fueron de plumillas suaves.

 

Tiempos de fratricidios, días graves

dieron a las serpientes, maldiciones,

y fuéronse a silbar en los panteones

exentas de sus plumas y sus naves.

 

¡Pero el huevo está ahí!: la suficiente

historia de que el ave y la serpiente

estuvieron ha siglos,  hermanadas

 

por la misma costumbre de alto vuelo.

Por eso ahora hay que pedirle al cielo

que deje a las serpientes, liberadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NIDO DE VÍBORAS QUE DIOS JUNTA

 

Cuando en “nido” se piensa, se figura

un remanso de paz dulce y sagrado,

donde todo es de idilio consumado

bajo la luz de la esperanza pura.

 

Pero hay nidos de víboras en dura

piedra que conduce a pozo helado,

donde queda el pudor petrificado

y la noche se vuelve una locura.

 

Las serpientes son nobles, pero juntas

para verles los cabos y las puntas

hay que buscar la punta por el cabo.

 

Una vez que separes cada pieza

por los ojos verás que la cabeza

en nada puede parecerse al rabo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CHUPANDO EL PEZÓN

 

Hay la leyenda extraña del majá

–especie de serpiente del Caribe –

que fresca leche con placer recibe

del lechoso pezón de una mamá

 

si a su hijo en la noche el pecho da

quien recién ha parido y se lo exhibe.

A dormir con su hartura en el aljibe,

tras chuparle la leche, después va.

 

Leche y sangre se roba del pezón

lo cual provoca la desnutrición

del hijo que, famélico, se cría

 

¡sin saberlo la madre, que, inocente,

ha nutrido en su pecho una serpiente

en vez del hijo que nutrir debía!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DIABÓLICAS CULEBRAS

 

Tu nombre, por sí solo, es el modelo

de cúmulos de honor que da la gloria.

Quien ponga piedras en tu trayectoria

sólo entiende el camino a ras de suelo.

 

Donde la gloria de tu voz es vuelo

no llegan ni la infamia ni la escoria.

No es igual darle vueltas a la noria

que darle vueltas al color del cielo.

 

De sus cuevas de fango y egoísmo,

las voces del rencor y del cinismo

sacaron sus diabólicas serpientes…

 

Pero tú, que con águilas transitas,

¡las conviertes en mil estalactitas

y te sirven de hamacas relucientes!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SERPIENTE PITÓN

 

La serpiente se asocia con el Diablo

pues alguna maldad el alma encierra

desde lo más indigno de esta tierra

hasta los más sublime de un establo.

 

Parece que el veneno del vocablo

ha descendido desde la alta sierra

y en negra celosía el alma cierra

tras cerrojos de espina y de venablo.

 

¿Por qué tanta desidia y tanto horror?

¿No fueron la serpiente y el amor

matrimonio casual desde el origen?

 

Aquí vemos en marco transparente

que el rostro virginal de la serpiente

nos refleja la cara de una virgen…

 

 

EVA REPETIDA

(Por el día del amor)

 

En el principio de la humanidad

una idea brotó de Adán por Eva;

en el fondo sombrío de la cueva

el amor incendió a la oscuridad.

 

Al paso de los tiempos –de la edad –

el amor crece a diario y se renueva;

desde ayer su virtud sutil nos lleva

hacia a esos mundos de felicidad.

 

Ha pasado en la vida más de un evo

y en Amor continúa un niño nuevo

(el alma del amor es siempre nueva).

 

Los mismos pedestales se le erigen

al grandioso misterio de su origen,

porque en cada mujer repunta Eva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA PALMA REAL

 

Como faro prendido en la llanura

–esplendente de so! y clorofila–

bajo el fuego del alba, su pupila

se dilata en el río que murmura.

 

Cuando llega la noche, la negrura

que el verde de los árboles trasquila,

cada penca es cual ojo que vigila

la distante región, desde su altura.

 

En el punto elevado de su antena,

descubre la borrasca que resuena

tras el denso barómetro de mayo…

 

Y resiste, inmutable, su veranda,

la furia que en el trópico desanda

e1 dueño de las nubes y del rayo,

 

 

 

 

 

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