Mi_Carta_Lírica_al día_Miami

Bohío cubano

B0HIO CUBANO

Director: Francisco Henríquez

DESNUDO FRENTE AL ÁNGEL

 

No era tiempo de asombros, de repente

tu mano se juntó a la mano mía,

y sin querer mi ocaso se vestía

de overoles de música en la frente.

De pronto el agua como si era puente,

de pronto el puente como si alegría,

y una guitarra tonta al mediodía

rasguñando las cuerdas del poniente.

Un pájaro tu risa. Tu manera

de tenderte a mi sombra y mi palmera

cuando a mi hielo tu fulgor vencía.

Tu recuerdo en la puerta del olvido

y este enjambre de sueños sin sentido

me desnudan la carne todavía.

Rodrigo Pesántez Rodas, Ecuador

“Premio José Vasconcelos”,  1996

EL LABRADOR

Despierta con el alba; se despierta

con el canto del gallo, cuando el viento

todavía es un ay del firmamento

tachonado de estrellas. En la incierta

mañana, casi bruna, pone alerta

el debe y el haber de su elemento:

su lucha, su trabajo, su contento,

su derrota quizá, y acaso cierta.

Pero la luz le pone a contracanto

un reflejo de amor desde su altura,

un vino desgarrado por su empeño.

Y el hombre, medio iluso y medio santo,

a corazón abierto, a sangre pura,

se embriaga en la esperanza de su sueño.

Nicolás del Hierro, España

EN UN TREN DEL RECUERDO

Estas calles heridas de palomas

con silencios más grandes que los gritos,

son oscuras nostalgias de granitos

desnudas por el tiempo y sus maromas.

Estas calles sin puntos y sin comas

ocultan caras de trenzados mitos

en los roncos diluvios infinitos

que nos ladran en todos los idiomas.

Y en la espera que el sol se me desborde

en estas calles donde el alma llueve,

de Serrat, voy fumando algún acorde

en los ojos cansados de esta nieve

donde suda la luz por cada borde

en un tren del recuerdo de las nueve.

Jesús Álvarez Pedraza, EUA-Cuba

HERMANO:

Démosle a este mensaje una mirada

los que creemos que valemos tanto,

los que miramos desde arriba el llanto

de una pobre niñez desamparada,

o de una adolescencia embarazada,

presa de soledad y desencanto,

cuando en verdad, en medio del quebranto

que hay en el mundo, no valemos nada…

No nos creamos grandes… muy diverso

será nuestro pensar cuando miremos

en dónde estamos en el universo…

En verdad, somos chicos, mas tenemos

amor y fe, que puso en estos versos

y en nuestras manos Dios, como dos remos,

¡para vencer los vientos más perversos!

Orlando Tijerino M., EU-Nicaragua

MAR

Bestia divina. Mi perfil herido

que a zarpazo en tu orilla se desata,

con su lengua salobre te rescata

de cadenas de espuma y de bramido.

Suelto mis barcos de papel y mido

tus exactos dominios de pirata,

a ver si el corazón se me dilata

o en tu testa lo dejas embestido.

Ah, dame tu demencia de lirismo,

oculta con tu voz en el abismo

rosado y musical de un caracol.

Y en tus horas de lánguidos cristales,

apágame en tu lecho de corales

y enciéndeme en la puesta de tu Sol.

Gonzalo Espinel Cedeño, Ecuador

De su libro  «Árbol con Alas»

DE LA SOLEDAD

Yo también te conozco, oscura dama

vestida de silencios y de olvido,

de pájaros lejanos, solo el nido,

el mutis de una lágrima en la cama.

El té por hacer, la voluble llama,

la puerta por abrir, el pan dormido,

el poema amarillento, enmudecido,

amor que es sólo sombras, no la flama.

Arde en la piel una canción de muerte,

la barca a la deriva a contrafuerte.

Te siento, soledad, acepto el reto

y mientras sueño el canto de los trigos,

con Cronos y la Parca por testigos

de tu espada me sangra este soneto.

Lorenzo Suarez Crespo, Cuba

De Sonetario Oral-Traumático y Lírico.

Frente de Afirmación Hispanista, 2013

 AMOROSA PRESENCIA

El cielo de la noche cayó sobre el jazmín

y fue más alto el muro siguiendo a las estrellas

Ebrio, trepé la escala del perfume

detrás de tus cabellos…

Más alto aún, al ritmo del deseo.

sólo entrevisto entre las varas verdes.

desafiante, el muro.

La ventana encendida

promete acaso tu mirada breve

tras los visillos, distraídamente

Ebriedad suprema,

el jazmín va de ronda por tu calle.

Asciendo hasta tus ojos

por la cortina de luz

que atraviesa los cristales

en el instante mismo en que tus manos

cerraron las persianas.

Julio Pérez Tejera, Gran Canaria

De  su libro “Amorosa Presencia”

 

 

 

Origen: CARTA_LÍRICA_DESDE

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